El presidente volvió a acusar al Congreso de intentar frenar su programa económico.
Habló de “ataque destituyente” y vinculó leyes opositoras con la inestabilidad de 2025.
Ratificó que no negociará el ajuste ni las reformas, aun sin respaldo legislativo.
📍 Ciudad de Buenos Aires, 14 de abril de 2026
El presidente Javier Milei volvió a escalar su confrontación con el Congreso y dejó en claro que no habrá cambios en su hoja de ruta económica. Durante su exposición en el AmCham Summit 2026, el mandatario acusó al Poder Legislativo de impulsar un “ataque destituyente” y responsabilizó a la actividad parlamentaria por parte de la inestabilidad económica registrada durante el año pasado.
Ante un auditorio de empresarios, Milei sostuvo que el Congreso promovió “más de 40 leyes” orientadas —según su visión— a romper el equilibrio fiscal, eje central de su programa. “No lo lograron”, afirmó, al tiempo que presentó ese proceso como parte de una ofensiva política contra su gobierno.
Congreso vs. Ejecutivo: una disputa abierta
El discurso del Presidente confirmó lo que ya se venía insinuando en los últimos meses: la relación entre el Ejecutivo y el Congreso atraviesa uno de sus momentos más tensos desde el inicio de la gestión.
Sin mencionar proyectos específicos, Milei vinculó la discusión legislativa con variables económicas clave:
- caída en la demanda de dinero
- suba del riesgo país
- aumento de tasas de interés
Según el mandatario, estos efectos fueron consecuencia directa de la incertidumbre generada por iniciativas parlamentarias que buscaban expandir el gasto público.
“Ataque al corazón del modelo”
Uno de los conceptos más fuertes del discurso fue la idea de un “ataque al corazón del modelo”.
Milei ubicó ese punto a mediados de 2025, cuando —tras una mejora inicial en la inflación— el escenario político comenzó a tensionarse.
En su relato, el conflicto con el Congreso no fue una disputa institucional habitual, sino un intento de desestabilización que impactó directamente en la economía.
La “motosierra” no se negocia
Lejos de moderar su posición, el Presidente utilizó el foro empresarial para reafirmar que no habrá concesiones.
“La motosierra no se detiene”, dijo, en referencia a su política de ajuste del gasto público.
Además, reveló que instruyó a su gabinete a profundizar las medidas de recorte, incluso frente a eventuales avances legislativos en sentido contrario.
El mensaje fue claro no habrá negociación a cambio de flexibilizar el ajuste, no habrá acuerdos que impliquen mayor gasto y no se modificará la orientación del programa económico.
Sin acuerdos, con costo político
Milei también dejó entrever que está dispuesto a asumir el costo político de esta estrategia.
Sostuvo que su gobierno no busca perpetuarse en el poder, sino avanzar en reformas estructurales, incluso si eso implica confrontar con mayorías adversas en el Congreso.
En ese sentido, planteó que la responsabilidad de aprobar o rechazar las leyes recae exclusivamente en los legisladores.
Empresarios como interlocutores
El escenario elegido no fue casual. El AmCham Summit reúne a empresarios locales e internacionales, actores clave para el programa económico del Gobierno.
Allí, Milei buscó enviar una señal de previsibilidad no habrá cambios en las reglas del juego, el ajuste continuará y las reformas seguirán en agenda
El mensaje apuntó a reforzar la confianza del sector privado, incluso en un contexto de alta conflictividad política.
Un modelo sin consensos
El discurso dejó al descubierto un rasgo central del actual momento político la falta de consensos amplios para avanzar en reformas.
Mientras el Gobierno insiste en su programa, el Congreso mantiene posiciones divididas y, en muchos casos, críticas.
Esto configura un escenario de tensión estructural donde:
- el Ejecutivo avanza
- el Legislativo resiste
- y la negociación aparece limitada
Gobernar en conflicto
El mensaje de Milei fue contundente.
No habrá retrocesos.
No habrá acuerdos que alteren el rumbo.
No habrá pausa en el ajuste.
La relación con el Congreso, lejos de encaminarse hacia una negociación, se consolida como un campo de disputa permanente.
Y en ese terreno, el Gobierno parece haber tomado una decisión avanzar, aun en conflicto.



























