El canciller iraní anunció este viernes que el estrecho de Ormuz se abre para los buques comerciales durante los diez días que dure el alto el fuego entre Israel y el Líbano. Trump, que había prometido bloquear el paso para impedir que Irán cobre peaje, salió a agradecerle a Teherán en Truth Social. El presidente estadounidense pasó de amenazar con «eliminar cualquier barco que se acerque» a decir «¡Gracias!» en menos de una semana. El petróleo, mientras tanto, sigue su curso. Y el imperio, otra vez, se retiró antes de pelear.
El presidente estadounidense pasó de la amenaza al agradecimiento en menos de una semana. El lunes 13 de abril, Donald Trump ordenó el bloqueo naval del Estrecho de Ormuz. Prometió que cualquier barco que intentara forzar el paso sería «eliminado de inmediato». El viernes 17 de abril, el canciller iraní, Abbas Araghchi, anunció que el estrecho se abre para buques comerciales durante los diez días que dure el alto el fuego entre Israel y el Líbano. Y Trump, en Truth Social, respondió: «¡Gracias!»
El baile de las amenazas
Trump había prometido bloquear el estrecho junto con otros países para impedir que Irán se beneficie de lo que calificó de «extorsión». La excusa era el peaje que Teherán cobraba por cruzar la vía marítima por donde pasa el 20% del petróleo mundial.
Horas antes del anuncio de Irán, Trump había advertido que «toda una civilización morirá esta noche». La frase generó repudio mundial. El secretario general de la ONU, António Guterres, se dijo «profundamente preocupado». El Papa León XIV calificó la amenaza como «inaceptable». Hasta algunos republicanos salieron a criticarlo.
Pero cuando Irán abrió el paso, Trump no tuvo una respuesta. Tuvo un agradecimiento.
La tregua de los diez días
El alto el fuego entre Israel y el Líbano se pactó el jueves en Washington D.C. Durará diez días. Diez días no es nada. Es el tiempo que tarda un barco en cruzar el océano. Es el tiempo que tarda un misil en llegar de un punto a otro. Es el tiempo que tarda una amenaza en volverse ridícula.
Irán dijo que el estrecho estará abierto mientras dure la tregua. Trump le agradeció. Pero la pregunta que queda flotando es: ¿quién ganó realmente esta pulseada?
El imperio se retiró
Trump amenazó con eliminar barcos. Después agradeció. Pasó de «cobardes» a «gracias» en seis días. La Armada estadounidense desplegó 15 buques de guerra en la zona. No dispararon un solo tiro. Los barcos chinos y rusos cruzaron el estrecho sin que nadie los detuviera. El imperio, otra vez, eligió retirarse antes de pelear.
El petróleo, mientras tanto, sigue su curso. Los mercados, atentos. Y el Estrecho de Ormuz, el cuello de botella por donde pasa el 20% del crudo mundial, se convirtió en el escenario de una nueva comedia diplomática. Esta vez, con Trump agradeciéndole a Irán.


























