El presidente argentino parte este sábado rumbo a Tel Aviv. Es su tercera visita al país en medio de la guerra abierta. Lo acompañan Karina Milei, el canciller Pablo Quirno y el ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques. En la agenda: visita al Muro de los Lamentos, reunión con Benjamin Netanyahu, encendido de antorchas en Monte Herzl, un Doctorado Honoris Causa, una distinción de la Academia de Estudios Talmúdicos, y un encuentro con rabinos. Milei se declaró «el presidente más sionista del mundo». Esta semana lo demostró.
Javier Milei viaja a Israel. Es su tercera visita al país desde que asumió la presidencia. Lo hace en medio de una guerra abierta, con el mundo dividido y el gobierno estadounidense de Donald Trump al borde del colapso diplomático. El presidente argentino parte este sábado a las 11, acompañado por su hermana Karina Milei, el canciller Pablo Quirno y el ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques.
Llega el domingo a las 9.30 hora local. Una hora después, ya está en el Muro de los Lamentos. Es la misma foto de siempre: Milei llorando contra la piedra, los medios oficiales repitiendo la postal, la comunidad judía ortodoxa celebrándolo como a un hijo pródigo.
La agenda del «presidente más sionista»
A las 17.30, Milei se reunirá con Benjamin Netanyahu. El primer ministro israelí, acusado de crímenes de guerra por la Corte Penal Internacional, lo recibirá en su despacho. Allí podrían anunciar el vuelo inaugural de la aerolínea israelí El Al y la firma de acuerdos conjuntos. No se sabe qué acuerdos. No se sabe en qué benefician a la Argentina. Solo se sabe que Milei los va a firmar.
Por la noche, el presidente argentino participará de la pregrabación de la ceremonia del 78° Día de la Independencia de Israel. Encenderá una antorcha en Monte Herzl, un honor reservado a figuras destacadas a nivel internacional. Netanyahu lo invitó personalmente. También invitó a Donald Trump. La foto de los tres juntos ya está programada.
Las distinciones que no se explican
El lunes, Milei recibirá un Doctorado Honoris Causa de la Universidad Bar-Ilan. Dará un discurso. Se sacará la foto. También recibirá una distinción de la Academia de Estudios Talmúdicos en la Yeshivá Hebron. También se reunirá con el presidente de Israel, Isaac Herzog. También visitará la Iglesia del Santo Sepulcro.
Es la agenda de un jefe de Estado. Pero también es la agenda de un militante. Milei no viaja a Israel a negociar tratados comerciales que beneficien a los argentinos. Viaja a Israel a reafirmar su fe. A mostrarse. A que lo aplaudan. A recibir medallas que ningún argentino votó.
El costo del viaje
Mientras Milei vuela a Jerusalén, en Argentina los jubilados cobran 170 dólares, los jóvenes no encuentran trabajo, el 43% de los trabajadores están en la informalidad y el gobierno acaba de licuar la Tarjeta Alimentar. El vuelo presidencial cuesta lo que no se gastó en prevención de incendios. La comitiva que lo acompaña cuesta lo que se recortó de los hospitales públicos.
El presidente más sionista del mundo no rinde cuentas. No explica por qué su tercera visita a Israel es más importante que su primera visita a las provincias del norte arrasadas por el fuego. No explica por qué la agenda incluye un Doctorado Honoris Causa y no incluye una reunión con los empresarios argentinos que están cerrando sus fábricas.
La hipocresía del viaje
Milei se declara «el presidente más sionista del mundo». También se declara defensor de la libertad, de la República, de los intereses argentinos. Esta semana, el estrecho de Ormuz se abrió y se cerró al antojo de Irán. Trump pasó del «gracias» al «disfruten» en 24 horas. El gobierno estadounidense fue calificado de «circo diplomático» por su propio adversario.
En ese contexto, el presidente argentino viaja a Israel a encender una antorcha y recibir una medalla. No viaja a mediar. No viaja a negociar. Viaja a mostrarse. La Argentina, mientras tanto, sigue esperando. Los jubilados, los trabajadores, los jóvenes, los que perdieron sus casas en los incendios, los que perdieron sus empleos en la industria textil. Todos esperan. Milei, en cambio, ya está en el avión.


























