El viernes, Irán abrió el estrecho. Trump le agradeció en Truth Social. El sábado, Irán lo volvió a cerrar. La excusa: Estados Unidos no levantó su bloqueo. Un alto cargo iraní festejó con un sarcástico «disfruten» en las redes. El ping-pong geopolítico no para. El 20% del petróleo mundial sigue en el medio. Y Trump, que amenazó con eliminar barcos, pasó del «gracias» al silencio en menos de 24 horas.
El viernes 17 de abril, el canciller iraní, Abbas Araghchi, anunció que el estrecho de Ormuz se abría para buques comerciales «durante el resto del período de alto el fuego» entre Israel y el Líbano. Trump, en Truth Social, le agradeció. «¡Gracias!», escribió el presidente estadounidense. La paz, por un día, parecía posible.
El sábado 18 de abril, Irán volvió a cerrar el paso.
«Disfruten»
El portavoz del Cuartel General Central de Khatam al-Anbiya, Ebrahim Zolfaghari, anunció que Irán restablecía el control militar sobre todo el tránsito por el estrecho. La razón: «reiteradas violaciones y piratería por parte de Estados Unidos bajo el pretexto del bloqueo naval». Teherán dijo que había actuado «de buena fe» permitiendo el paso controlado de un número limitado de petroleros, pero que EE.UU. no cumplió con levantar su propio bloqueo.
El jefe de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní, Ebrahim Azizi, fue más directo. En sus redes sociales, escribió: «Se lo advertimos, pero lo ignoraron. Ahora disfruten el regreso al status quo» .
«Disfruten». La misma red social donde Trump había agradecido 24 horas antes fue el escenario del escarnio.
El ping-pong de las amenazas
El lunes 13 de abril, Trump había ordenado el bloqueo naval del estrecho. Prometió que cualquier barco que intentara forzar el paso sería «eliminado de inmediato». La Armada estadounidense desplegó 15 buques de guerra en la zona.
El jueves 16 de abril, se pactó la tregua de 10 días entre Israel y Líbano en Washington D.C.
El viernes 17 de abril, Irán abrió el paso. Trump agradeció.
El sábado 18 de abril, Irán volvió a cerrarlo. Y se burló.
El imperio, otra vez
Trump pasó del «cobardes» a los europeos que no lo ayudaron, al «gracias» a Irán, al silencio cómplice. La Armada estadounidense desplegó sus buques. No disparó un solo tiro. Los barcos chinos y rusos cruzaron el estrecho sin que nadie los detuviera. Y ahora, un alto cargo iraní le dice «disfruten» al presidente de Estados Unidos.
El 20% del petróleo mundial sigue en juego. Los mercados, atentos. Y el Estrecho de Ormuz, el cuello de botella más caliente del planeta, se convirtió en el escenario de una comedia diplomática donde nadie gana, todos amenazan, y el único que se ríe, por ahora, es Irán.
Nos leemos pronto.


























