La entidad presidida por Claudio “Chiqui” Tapia defendió la continuidad del dirigente suizo después del fracaso de FIFA Forward Enterprise, el proyecto que buscaba vender a inversores privados una participación en los derechos comerciales de los Mundiales. UEFA le retiró su confianza, mantiene la amenaza de boicot y Noruega ya pidió formalmente su renuncia.
La Asociación del Fútbol Argentino salió a respaldar a Gianni Infantino en el peor momento político de sus diez años al frente de la FIFA. Mediante una carta firmada por Claudio “Chiqui” Tapia y aprobada por su Comité Ejecutivo, la AFA reivindicó la gestión del dirigente y pidió que continúe liderando el organismo, pese al escándalo provocado por el intento de incorporar capitales privados al negocio comercial de los Mundiales.
El pronunciamiento no fue una declaración protocolar. Infantino enfrenta una rebelión internacional después del fracaso de FIFA Forward Enterprise, una iniciativa que pretendía crear una sociedad separada para explotar derechos de transmisión, patrocinios y otros activos comerciales de las competiciones organizadas por la FIFA.
El proyecto fue retirado luego de que UEFA, Concacaf, federaciones nacionales, dirigentes y organizaciones de futbolistas cuestionaran la falta de información, los procedimientos utilizados y el riesgo de entregar a inversores privados una parte de los ingresos futuros del fútbol mundial.
La FIFA reconoció que se cometieron errores y pidió disculpas a sus 211 asociaciones. La AFA valoró ese retroceso, pero evitó sumarse a quienes responsabilizan directamente a Infantino por la crisis.
“Creemos firmemente y reafirmamos que el camino es seguir trabajando bajo su liderazgo”, sostuvo la entidad argentina.
El proyecto que quería abrir el Mundial al capital privado
FIFA Forward Enterprise fue presentado por Infantino como una “oportunidad de oro” para aumentar los recursos destinados al desarrollo del fútbol. La iniciativa buscaba concentrar en una nueva filial parte de los derechos comerciales vinculados con los Mundiales masculinos, femeninos y juveniles.
De acuerdo con la información conocida durante la crisis, FIFA evaluaba vender alrededor del 20% de esa sociedad por unos 4.200 millones de dólares, lo que implicaba una valuación cercana a los 21.000 millones. Entre los posibles inversores aparecía Thrive Capital, la firma fundada por Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner y cuñado de Ivanka Trump.
La FIFA sostuvo que el proyecto permitiría elevar hasta 10.000 millones de dólares los fondos de desarrollo destinados a las federaciones. Infantino prometía nuevas canchas, selecciones nacionales más competitivas, oportunidades para jóvenes y mayor inversión en el fútbol femenino.
El problema no fue solamente económico. Confederaciones y federaciones denunciaron que una operación capaz de comprometer durante años los principales ingresos del fútbol mundial avanzó sin suficiente consulta, sin documentación completa y mediante negociaciones que no respetaban las estructuras ordinarias de gobierno de la FIFA.
Los críticos advirtieron que vender una participación no equivalía simplemente a conseguir financiamiento. Los inversores privados obtendrían derechos sobre ingresos futuros generados por competiciones que pertenecen institucionalmente a las 211 federaciones integrantes del organismo.
UEFA retiró su confianza
La reacción más severa llegó desde Europa. Las 55 federaciones de UEFA cuestionaron el proyecto y denunciaron la existencia de negociaciones opacas. Tras el retiro de la iniciativa, el organismo europeo afirmó que había perdido la confianza en Infantino y que esa posición no había cambiado.
UEFA también dejó abierta la posibilidad de boicotear competiciones organizadas por la FIFA. La amenaza alcanzaría inicialmente torneos como el Mundial femenino Sub-20, aunque una ruptura prolongada podría extenderse hacia certámenes de mayor importancia.
Por eso, no sería preciso afirmar que las federaciones europeas ya abandonaron las competiciones. El boicot permanece como una amenaza política condicionada a la evolución del conflicto, la retirada definitiva del proyecto y la adopción de garantías de gobernanza.
Concacaf y distintos sectores de la Confederación Asiática también expresaron objeciones. Conmebol manifestó preocupación por el procedimiento, aunque sin romper con Infantino. La Confederación Africana mantuvo su respaldo al presidente de la FIFA.
La fractura dejó de ser exclusivamente institucional este viernes, cuando la Federación Noruega de Fútbol se convirtió en la primera asociación en reclamar formalmente la renuncia de Infantino. Su presidenta, Lise Klaveness, anunció además la presentación de una denuncia ante el Comité de Ética de la FIFA.
La AFA reconoció el error, pero salvó al responsable
La carta argentina intenta construir una posición intermedia. Reconoce que FIFA Forward Enterprise generó “muchas más incertidumbres que certezas” y celebra que la administración haya decidido retirarlo.
También destaca “la asunción de los errores cometidos” y el pedido de disculpas enviado a las federaciones. Pero separa esos errores de la continuidad de Infantino y presenta la marcha atrás como una prueba de responsabilidad institucional.
“Priorizar las normas de gobernanza es un pilar fundamental para el fortalecimiento de las buenas relaciones entre la FIFA, sus asociaciones miembro y las confederaciones”, señaló la AFA.
La formulación contiene una contradicción difícil de evitar. Si la crisis se originó precisamente en el incumplimiento de los mecanismos de consulta y gobierno, reivindicar el proyecto de Infantino como un modelo de “gobernanza transparente” exige minimizar la gravedad del episodio.
La AFA sostiene que, durante la última década, Infantino abrió la organización al diálogo y construyó un modelo “claro, estable y transparente”. UEFA, en cambio, describe el mismo período como una etapa de concentración del poder presidencial, decisiones inconsultas y deterioro de los controles internos.
La entidad argentina eligió respaldar la primera interpretación.
Tapia se coloca del lado de Infantino
El apoyo tiene también una dimensión política. Infantino se prepara para buscar una nueva reelección en el próximo Congreso de la FIFA, previsto para marzo de 2027. La pérdida del respaldo europeo obliga al dirigente a consolidar votos en Sudamérica, África, Asia y federaciones de menor tamaño.
Cada asociación dispone de un voto en el Congreso, con independencia de su peso deportivo o económico. Por esa razón, el respaldo de la AFA tiene valor simbólico, pero forma parte de una disputa mucho más amplia por la supervivencia política del presidente.
La relación entre Tapia e Infantino atravesó tensiones durante los últimos años, pero la AFA se benefició de los programas de desarrollo de la FIFA y mantiene un lugar central después de los éxitos deportivos de la Selección argentina.
La carta también permite que Tapia se diferencie de UEFA y de las federaciones que buscan acelerar una transición en la conducción internacional. Mientras Europa reclama garantías y Noruega exige una renuncia, la Argentina ofrece estabilidad.
México adoptó una posición similar y también respaldó a Infantino. Estas adhesiones comenzaron a aparecer después de la reunión celebrada por la cúpula de la FIFA en Rabat, Marruecos, donde el secretario general Mattias Grafström y otros miembros de la administración ratificaron su apoyo al presidente.
Un Mundial que no estaba en venta, pero tenía precio
La FIFA presentó Forward Enterprise como una herramienta para multiplicar los recursos del fútbol. Sus opositores la interpretaron como un intento de privatizar parte de los principales torneos del planeta y comprometer ingresos futuros mediante una negociación insuficientemente transparente.
El proyecto fue retirado, pero la crisis no terminó con las disculpas. UEFA mantiene su amenaza, Noruega exige la salida de Infantino y distintas organizaciones reclaman investigar cómo se diseñó la operación, quiénes participaron y qué compromisos llegaron a discutirse con los posibles inversores.
La AFA decidió colocarse del lado del presidente, aunque admitió que la iniciativa estuvo mal gestionada. Reconoció el error, celebró la retirada y sostuvo que el responsable debe continuar.
La posición argentina puede leerse como una defensa de la estabilidad institucional o como un alineamiento pragmático con quien todavía controla la distribución de poder y recursos dentro de la FIFA. Lo indiscutible es que Tapia eligió bando.
Mientras una parte del fútbol mundial pregunta quién intentó ponerle precio a los Mundiales, la AFA ya dio su respuesta política: el negocio se cayó, pero Infantino debe quedarse.


























