La reportera gráfica permanece internada en el Hospital Argerich después de resultar herida mientras cubría la movilización frente al Congreso. SiPreBA y ARGRA confirmaron una fractura en la base del cráneo y pidieron preservar su identidad.
La fotógrafa herida durante la represión contra la movilización frente al Congreso sufrió una fractura en la base del cráneo y continúa internada en el Hospital Argerich. El diagnóstico fue confirmado este viernes por el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) y la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA).
Según el parte difundido por ambas organizaciones, los estudios detectaron “una pequeña fractura en la base del cráneo del lado izquierdo”. La trabajadora de prensa evoluciona favorablemente, pero permanecerá hospitalizada y bajo observación mientras es evaluada por diferentes especialistas.
SiPreBA solicitó que no se divulgue su nombre. La decisión debe respetarse: la identidad de la fotógrafa no fue oficialmente comunicada y su estado de salud no autoriza a exponerla mientras permanece internada.
La reportera gráfica resultó herida el jueves 6 de agosto mientras cubría el operativo desplegado por las fuerzas federales contra quienes protestaban por la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Fue asistida inicialmente en la intersección de Lima y Avenida de Mayo, lejos del vallado principal del Congreso, y luego trasladada de urgencia al Argerich.
Los primeros testimonios describieron un golpe recibido desde atrás, la caída de la fotógrafa y un sangrado importante en la cabeza y uno de sus oídos. Circularon versiones que atribuyeron la lesión a un bastonazo policial y otras que señalaron que habría recibido impactos de proyectiles de goma antes de caer. Hasta el momento no se difundió una reconstrucción oficial que permita establecer con certeza qué elemento produjo la fractura.
Lo confirmado es que la trabajadora estaba cumpliendo tareas periodísticas, fue herida durante el avance de las fuerzas de seguridad y debió ser internada por una lesión craneal.
SiPreBA y ARGRA reclamaron garantías para trabajar
Las organizaciones de prensa repudiaron el ataque y exigieron que cesara la violencia contra periodistas, fotógrafos y camarógrafos que cubren manifestaciones.
“No a la represión a la prensa y a la protesta”, expresó SiPreBA durante el operativo. El sindicato denunció que decenas de trabajadores fueron afectados por gases mientras una reportera resultó gravemente herida en la cabeza.
El episodio vuelve a colocar bajo cuestionamiento la actuación de las fuerzas de seguridad frente a trabajadores claramente identificados que documentan las protestas. La cobertura periodística no constituye una participación en los incidentes: es una actividad protegida por las libertades de prensa, expresión e información.
Disparar proyectiles, lanzar gases o golpear a reporteros gráficos no solo pone en peligro su integridad física. También obstaculiza el registro de la actuación estatal y limita el derecho de la sociedad a conocer lo que ocurre durante un operativo de seguridad.
El ataque recuerda inevitablemente el caso del fotógrafo Pablo Grillo, gravemente herido por un cartucho de gas disparado por un efectivo de Gendarmería durante una protesta de jubilados frente al Congreso en marzo de 2025. La reiteración de periodistas alcanzados en la cabeza obliga a investigar si las fuerzas respetaron las distancias, trayectorias y protocolos establecidos para el uso de armas denominadas “menos letales”.
Más de 1.500 personas afectadas y 28 detenidas
La Comisión Provincial por la Memoria informó que más de 1.500 personas fueron heridas o afectadas por gases lacrimógenos, gas pimienta, postas de goma, proyectiles de Byrna, palazos y escudazos durante el operativo.
La cifra comprende distintos grados de afectación y no significa que 1.500 personas hayan requerido internación hospitalaria. Debe atribuirse al relevamiento de la CPM y de los equipos sanitarios que trabajaron durante la movilización.
El organismo también contabilizó 28 detenciones: 21 realizadas por Gendarmería y la Policía Federal y siete por la Policía de la Ciudad. Los balances fueron actualizándose durante la jornada, por lo que algunos informes iniciales mencionaron cantidades inferiores.
Según la CPM, el operativo fue uno de los más violentos y extensos de los últimos años. El organismo denunció que los agentes sobrepasaron los vallados, avanzaron sobre la concentración y utilizaron gases, proyectiles y camiones hidrantes con el objetivo de dispersar la protesta.
La represión se prolongó durante varias horas y llegó hasta la avenida 9 de Julio, donde los disparos también afectaron a peatones, automovilistas y personas que regresaban a sus hogares. Dentro del Senado, legisladores opositores reclamaron que se interrumpiera el operativo y denunciaron que el Gobierno estaba respondiendo mediante la fuerza a una manifestación amparada por la Constitución.
Una lesión que exige una investigación
El diagnóstico obliga a determinar quién hirió a la fotógrafa, qué arma o elemento produjo la fractura y bajo qué órdenes actuaban los efectivos desplegados en Lima y Avenida de Mayo.
Las imágenes de cámaras públicas, registros periodísticos y videos de particulares pueden permitir identificar a los agentes que se encontraban en el lugar. También deberán incorporarse la historia clínica, los testimonios de quienes la asistieron y los peritajes capaces de establecer la mecánica de la lesión.
No alcanza con celebrar que la trabajadora “evoluciona bien”. Una fractura en la base del cráneo es una lesión grave sufrida mientras ejercía su profesión y documentaba un operativo estatal. El esclarecimiento no puede depender exclusivamente de la fuerza señalada por la agresión.
Mientras el Gobierno denuncia a manifestantes y reclama investigar hasta a supuestos instigadores, la misma rigurosidad debe aplicarse para identificar a quienes atacaron a una trabajadora de prensa. La fotógrafa permanece internada; las imágenes de la represión existen y la cadena de mando también. Ahora corresponde que la Justicia investigue quién dio el golpe y quién permitió que cubrir una protesta volviera a convertirse en un trabajo de riesgo extremo.


























