La librería independiente Malungo lanzó una campaña de emergencia para evitar el cierre de su puesto 44 en Parque Centenario, Buenos Aires. Ofrece 50 combos solidarios de dos libros por $20.000 y participará el 1.º de noviembre en la II Feria del Libro Afroindígena, en San Telmo.
Los libros tienen una vida que no termina cuando alguien cierra sus páginas. A veces continúan en una conversación, en una idea que incomoda, en una historia que permite reconocerse donde antes parecía no existir nadie parecido a nosotros. Pero para que esas historias lleguen a sus lectores hacen falta espacios que las sostengan, personas dispuestas a defenderlas y pequeños proyectos culturales que sobreviven mucho más por convicción que por rentabilidad. En Buenos Aires, uno de esos lugares es Malungo Libros, cuyo puesto 44 de Parque Centenario atraviesa una situación crítica que amenaza su continuidad.
La librería independiente necesita realizar reformas urgentes en su espacio para evitar el cierre. Frente a esa dificultad, sus responsables decidieron recurrir a quienes durante años hicieron posible el proyecto: su comunidad de lectores. La propuesta es concreta y tiene una lógica que pertenece al mundo de la cultura autogestiva: 50 aportes solidarios de $20.000, a cambio de dos libros a elección dentro de un catálogo seleccionado. No se trata de pedir dinero sin ofrecer nada a cambio, sino de convertir una compra en una manera de sostener un espacio cultural.

El puesto 44 no es solamente un punto de venta. Para quienes lo frecuentan representa un lugar de encuentro alrededor de la literatura independiente, una forma de circulación de libros que difícilmente ocupan los escaparates de las grandes cadenas y una oportunidad para que proyectos editoriales autogestionados encuentren lectores sin depender exclusivamente de los circuitos comerciales tradicionales.
En una Argentina donde sostener un emprendimiento cultural implica afrontar costos de mantenimiento, dificultades económicas y un mercado editorial cada vez más exigente, la supervivencia de estos espacios tiene consecuencias que van mucho más allá de sus propietarios. Cuando desaparece una librería independiente, también se reduce la diversidad de voces disponibles, se pierde un lugar de encuentro y se debilita una red construida durante años entre autores, editores y lectores.

Cincuenta aportes para mantener abierta una puerta
La campaña de Malungo propone reunir 50 contribuciones solidarias mediante la reserva de combos de dos libros por $20.000. Las personas interesadas deberán comunicarse por mensaje directo con el emprendimiento para conocer el catálogo disponible y elegir sus ejemplares. La iniciativa estará vigente hasta el 20 de noviembre de 2026 o hasta agotar los 50 combos, lo que ocurra primero.
Los libros podrán retirarse en el propio puesto 44 de Parque Centenario o en otro escenario que también expresa el sentido comunitario del proyecto: la II Feria del Libro Afroindígena, que se realizará el domingo 1.º de noviembre en la Ciudad de Buenos Aires.
Esa posibilidad de retiro no es un detalle menor. Vincula una campaña destinada a salvar un espacio de venta independiente con un encuentro cultural dedicado a visibilizar producciones literarias y editoriales afro e indígenas, históricamente relegadas de buena parte de los circuitos de legitimación cultural.

La Feria del Libro Afroindígena: otras historias, otras voces
El domingo 1.º de noviembre, de 13 a 17, el Espacio Cultural Plaza Defensa, ubicado en Defensa 535, CABA, recibirá la segunda edición de la Feria del Libro Afroindígena, organizada en el mes de la afroargentinidad. La actividad reunirá a proyectos editoriales y culturales vinculados con la circulación de otras memorias, narrativas e identidades, en una fecha especialmente significativa para las comunidades afrodescendientes argentinas.
Según la convocatoria, el encuentro contará con la presencia y el apoyo de El Mismo Mar, Editorial Empatía, Carminalucis, Mandacaru Editorial, Colectivo Flota Negra, Malungo Libros, Minton Ediciones y A&Y. La presencia de estos proyectos permite reconocer una red de producción cultural que apuesta por ampliar los espacios de publicación, circulación y lectura.
Noviembre ocupa un lugar particular en esa agenda. En Argentina, el 8 de noviembre se conmemora el Día Nacional de los Afroargentinos y de la Cultura Afro, establecido por la Ley 26.852 en homenaje a María Remedios del Valle, mujer afrodescendiente que participó en las luchas por la independencia y cuya historia fue durante mucho tiempo marginada de los relatos oficiales.
En ese contexto, una feria del libro afroindígena constituye algo más que una oportunidad para comprar publicaciones. Es también un espacio para disputar qué historias se cuentan, quiénes tienen posibilidades de publicarlas y cuáles son las memorias que merecen ocupar un lugar en las bibliotecas argentinas.
Para Malungo, participar de esta segunda edición representa además una oportunidad de encontrarse con lectores que podrán acompañar su campaña solidaria y retirar allí los ejemplares adquiridos. La feria aparece así como un punto de encuentro entre dos necesidades que comparten una misma raíz: mantener abiertos los espacios donde circulan las voces de la cultura independiente y fortalecer la presencia de las literaturas afro e indígenas.

La cultura independiente también necesita que la sostengan
La situación de Malungo deja al descubierto una contradicción conocida. Los proyectos culturales independientes suelen ser celebrados por su capacidad de generar comunidad, preservar memorias y acercar libros a públicos diversos, pero muchas veces deben afrontar en soledad los costos materiales que permiten sostener esas actividades. El reconocimiento simbólico no paga una reparación urgente ni garantiza que un puesto pueda seguir funcionando.
Por eso la campaña no es solamente una promoción de libros. Es una invitación a participar de la continuidad de un proyecto que sus responsables consideran un espacio de resistencia y cultura independiente. Quien aporte $20.000 recibirá dos ejemplares, pero también contribuirá a financiar las reformas necesarias para evitar que el puesto 44 cierre sus puertas.
Y quienes no puedan comprar también tienen una manera de acompañar: compartir la convocatoria para que llegue a otras personas. En los pequeños proyectos culturales, la difusión puede resultar tan importante como una venta, porque amplía una comunidad que no siempre dispone de grandes recursos económicos, pero que puede movilizarse cuando uno de sus espacios está en riesgo.

Malungo resume ese espíritu con una frase que acompaña su convocatoria: “Nadie se salva solx”.
Quizás esa sea también una manera de entender la relación entre los libros y quienes los hacen circular. Ninguna librería se sostiene solamente por tener buenas publicaciones, del mismo modo que ninguna editorial independiente puede sobrevivir indefinidamente sin lectores. Detrás de cada ejemplar existen trabajos, decisiones y esfuerzos que necesitan una comunidad dispuesta a convertir su valoración de la cultura en acciones concretas.
El próximo 1.º de noviembre, mientras la II Feria del Libro Afroindígena reúna en Plaza Defensa a editoriales, proyectos culturales y lectores, Malungo estará allí con sus libros y con una preocupación que no habrá desaparecido por el simple hecho de participar de una celebración. Su puesto de Parque Centenario seguirá necesitando las reformas que motivaron la campaña, y cada aporte será una oportunidad para acercarse a esa meta.
Porque defender la cultura independiente no consiste solamente en celebrar sus libros cuando aparecen publicados. También significa impedir que desaparezcan los lugares donde esos libros encuentran a sus lectores.
Para colaborar con Malungo, las personas interesadas pueden solicitar por mensaje directo el catálogo de la campaña y reservar dos libros por $20.000, con retiro en el puesto 44 de Parque Centenario o en la feria del 1.º de noviembre. La convocatoria permanecerá abierta hasta el 20 de noviembre o hasta agotar los 50 combos.




























