Javier Milei calificó de «pelotudez» que los argentinos digan que no llegan a fin de mes y preguntó cómo sobreviven si se quedan sin plata el día veinte. El Presidente convirtió una expresión sobre la falta de ingresos en un examen de supervivencia. ¡La nueva política social libertaria es sencilla: si tenés pulso, tenés superávit!
¡Atención, muertos de hambre! ¡El Presidente tiene una noticia maravillosa!
¡Ustedes no existen!
O, mejor dicho, existen demasiado. Porque Javier Milei acaba de descubrir que mientras una persona siga viva, no puede estar tan mal económicamente.
«Si se quedan sin plata el 20, ¿cómo viven 10 días sin comer ni beber?», preguntó durante una exposición en Neuquén.
¡Qué razonamiento, carajo!
¡El tipo estudió economía austríaca y terminó inventando la autopsia como indicador de pobreza!
Ahora el INDEC va a tener que modificar sus encuestas.
—Señora, ¿cuánto gana?
—Trescientos mil pesos.
—¿Cuánto gasta?
—Quinientos mil.
—¿Y cómo hace?
—Le pido plata a mi hija.
—¡Perfecto! ¡Otro hogar que derrotó al kirchnerismo!
¡Una maravilla! ¡El endeudamiento dejó de ser un problema y pasó a ser una prueba de prosperidad!
¡Si le debés plata al almacenero, no estás quebrado: estás emitiendo deuda soberana en el sector de fiambres!
El Presidente parece no contemplar que una familia puede seguir comiendo porque compra con tarjeta, pide prestado, recibe ayuda o sacrifica otros gastos.
¡Pero claro! ¡Eso sería reconocer que la gente hace malabares para sobrevivir!
Y el malabarismo es una actividad artística, no una variable económica.
¡Por eso los argentinos no necesitamos paritarias: necesitamos que el Cirque du Soleil nos contrate para llegar al treinta con dos huevos y medio paquete de arroz!
Lo mejor es que Milei dijo esto en una exposición de petróleo y gas.
¡Qué oportunidad desperdiciada!
¡Podría haber anunciado que los jubilados van a empezar a funcionar con GNC! ¡Los enchufás a Vaca Muerta y te ahorrás la movilidad previsional!
Aunque quizá ya exista una explicación científica para que sobrevivan.
El jubilado promedio desarrolló una nueva especie de metabolismo: desayuna una pastilla partida al medio, almuerza una oferta del supermercado y cena mirando las fotos del asado de Navidad.
¡Y si pierde peso, Caputo lo presenta como una reducción exitosa del gasto público por habitante!
Lo extraordinario es que esta teoría no es nueva.
En 2025, Milei ya había planteado que, si la gente realmente no llegara a fin de mes, las calles estarían llenas de cadáveres.
¡Qué fijación con las morgues!
¡En otros países el Presidente inaugura hospitales; acá parece que está esperando que se llenen las funerarias para reconocer una dificultad económica!
Imaginate llamar al Ministerio de Capital Humano.
—Buenas, no me alcanza para comer.
—¿Usted está vivo?
—Sí.
—Entonces comuníquese cuando tenga algo serio.
¡Clic!
¡La asistencia social ahora viene con un requisito: presentar el certificado de defunción personalmente!
Y cuidado con quejarse del alquiler.
Porque si decís que te está matando, Milei podría preguntarte dónde está el arma homicida.
Si afirmás que la inflación te comió el sueldo, capaz manda a buscarla por canibalismo.
Y si decís que vivís con el agua al cuello, te responde que sos un mentiroso porque todavía no te ahogaste.
¡El Presidente interpreta las expresiones populares como un perito forense al que le prohibieron usar el sentido común!
Pero hay algo todavía más interesante.
Según esa lógica, si un argentino llega al día treinta gracias a un préstamo, significa que no tenía problemas para llegar a fin de mes.
¡Excelente!
¡El banco te cobra intereses por salvarte del hambre y el Gobierno usa tu supervivencia como prueba de que no necesitabas ayuda!
Es el negocio perfecto: te endeudás para comer, pagás intereses por endeudarte y encima te tratan de pelotudo cuando explicás por qué te endeudaste.
¡Eso sí que es economía circular!
¡La plata sale de tu bolsillo, pasa por la financiera y vuelve convertida en una puteada presidencial!
Mientras tanto, la discusión real queda enterrada bajo una estupidez semántica.
No llegar a fin de mes significa que los ingresos no alcanzan para cubrir los gastos sin privaciones, endeudamiento o ayuda externa.
No significa que una persona se quede diez días inmóvil esperando que venga la Parca a cobrarle el alquiler.
¡Aunque con algunos precios, la Parca debe estar pensando en refinanciar su guadaña!
La pregunta pertinente no es cómo hace alguien para seguir vivo después del veinte.
Es qué tiene que dejar de comprar, a quién le debe plata y qué necesidades posterga para conseguirlo.
Pero esas preguntas son incómodas.
¡Es mucho más fácil discutir con una frase hecha que con el resumen de la tarjeta de una familia!
Así llegamos a la gran innovación del pensamiento libertario: el índice de bienestar por latido cardíaco.
¿Tenés pulso? Estás bien.
¿Respirás? La economía crece.
¿Te quejás? Sos kirchnerista.
¿Te moriste? Ahora sí, quizá había un problema, pero lamentablemente ya no estás disponible para la encuesta.
¡Un modelo económico impecable: todos los pobres que sobreviven son mentirosos y los que no sobreviven no pueden contradecir al Presidente!
Y acá viene la mejor parte.
Milei llegó al poder prometiendo terminar con la casta, mejorar la economía y liberar las fuerzas productivas.
Ahora pretende refutar una dificultad cotidiana preguntando por qué sus ciudadanos no están muertos.
¡Javier, si querías gobernar un país donde nadie se quejara de no llegar a fin de mes, no hacía falta ganar las elecciones: te postulabas para director de un cementerio!
¡Ahí todos llegan al treinta, nadie pide aumento y el único que tiene garantizada la casa propia es el que ya no necesita vivir en ella!



























