Jorge “Locomotora” Castro falleció a los 59 años tras descompensarse en un bingo de Morón. Campeón mundial, protagonista de una remontada histórica y sobreviviente de un gravísimo accidente, tuvo una vida de triunfos, excesos y segundas oportunidades. En sus últimos años encontró otra pelea: ayudar a quienes no tenían qué comer.
El boxeo argentino perdió este miércoles a uno de sus ídolos más populares. Jorge Fernando “Roña” Castro murió a los 59 años, después de sufrir una descompensación en el Bingo de Morón. Su partida cierra la historia de un hombre que convirtió la resistencia en una característica de su vida, dentro y fuera del ring.
Nacido en Caleta Olivia, Santa Cruz, conoció la pobreza antes de alcanzar la gloria. En 1994 conquistó el título mundial de los medianos de la Asociación Mundial de Boxeo y protagonizó una de las remontadas más recordadas del deporte argentino.
El 10 de diciembre de aquel año, John David Jackson lo castigó durante ocho asaltos en Monterrey, México. Castro estaba ensangrentado, perdía ampliamente y parecía destinado a caer. Pero en el noveno round conectó una izquierda que cambió la pelea y su historia. Ganó por nocaut técnico cuando prácticamente nadie esperaba que pudiera recuperarse.
Aquella capacidad de resucitar ante una derrota que parecía inevitable recuerda el recorrido de la Selección Argentina en el Mundial 2026: partidos que parecían perdidos y que terminó ganando para llegar hasta la final.
La fama trajo contratos millonarios, dinero y también excesos. Castro nunca ocultó su afición por los casinos. En junio de 2005 sufrió un accidente automovilístico gravísimo en Costanera Sur, después de una noche que distintas crónicas vincularon con el casino flotante de Puerto Madero. Estuvo al borde de la muerte, sobrevivió y volvió a boxear.
Veintiún años después, una coincidencia difícil de ignorar quiso que su vida terminara precisamente en otra casa de juegos. No hay motivos para atribuir su fallecimiento al juego, pero sí para reconocer una de las tantas contradicciones que acompañaron su extraordinaria biografía.
¿Qué hizo el Roña con aquellas oportunidades que la vida le concedió? Parte de la respuesta aparece en sus últimos años. Durante la pandemia impulsó comedores comunitarios y dedicó esfuerzos a conseguir alimentos para familias necesitadas. Le preocupaba especialmente ver a jubilados que lloraban porque sus ingresos no alcanzaban para comer.
Castro no fue un hombre perfecto ni pretendió serlo. Conoció el éxito, el dinero, las dificultades y los errores. También supo transformar parte de su popularidad en ayuda concreta para otras personas.
Disputó 144 peleas profesionales y ganó 130, pero su historia no puede resumirse en los números. Fue un ídolo de origen humilde, cercano a la gente, que nunca dejó de ser aquel muchacho de Santa Cruz que encontró en sus puños una oportunidad para cambiar de vida.
Hoy Argentina despide a un campeón que muchas veces pareció derrotado y siempre encontró la manera de levantarse. Esta vez no hubo una última izquierda salvadora. Pero queda su historia, aquella noche inolvidable contra Jackson y el recuerdo de quienes recibieron su ayuda cuando más la necesitaban.
Hasta siempre, Roña.




























