La medida de fuerza comenzará el martes 13 de octubre y se extenderá hasta el viernes 16 en todo el país. Los profesionales reclaman una actualización de los pagos por afiliado y denuncian una fuerte caída de sus ingresos. Se suspenderán las consultas programadas, derivaciones y recetas habituales, mientras que únicamente se garantizarán las urgencias.
Los médicos de cabecera y odontólogos que atienden a afiliados de PAMI anunciaron un paro nacional de 96 horas, convocado por la Asociación de Profesionales de la Salud (APPAMIA). La protesta responde al deterioro de sus remuneraciones y al aumento de los costos de funcionamiento de los consultorios, una situación que, según la entidad, compromete la continuidad de las prestaciones.
El reclamo se concentra en el sistema de cápitas, mediante el cual PAMI abona un monto fijo mensual por cada afiliado asignado. Los médicos de cabecera denuncian percibir actualmente $2.700 y solicitan elevar esa cifra a $4.500, lo que representa un incremento del 66,7%. Los odontólogos, por su parte, aseguran recibir $374 y reclaman entre $1.500 y $3.000, según los valores difundidos por la organización. Estas cifras corresponden a pagos por afiliado y no al ingreso mensual total de cada profesional.
Ingresos deteriorados y diferencias con PAMI
APPAMIA sostiene que los ingresos reales de sus asociados se redujeron a la mitad desde abril. La entidad cuestiona que las actualizaciones no acompañaron los costos de materiales, equipamiento y mantenimiento de los consultorios. La afirmación sobre la caída del 50% corresponde a una denuncia gremial y no pudo corroborarse mediante liquidaciones completas de los prestadores.
Desde PAMI aseguran que mantienen abiertos los canales de diálogo y que continuarán revisando los valores dentro de sus posibilidades presupuestarias. El organismo señala que desde abril implementa una reorganización destinada a unificar las cápitas y simplificar el sistema de atención. También aclara que los médicos reciben pagos adicionales por determinadas prestaciones, como visitas domiciliarias y consultas fuera de su cartera habitual.
La diferencia entre ambas posiciones requiere conocer la evolución completa de los pagos y las obligaciones asistenciales. El valor de la cápita, considerado aisladamente, no permite determinar cuánto percibe efectivamente un profesional ni establecer el impacto económico total de la reorganización.
Cuatro días de atención restringida para los jubilados
Durante el paro anunciado para el 13 al 16 de octubre, los profesionales adheridos suspenderán las consultas de rutina, los turnos programados, las derivaciones a especialistas y la transcripción de recetas habituales. Se mantendrán guardias mínimas y prescripciones consideradas urgentes.
Los afiliados que tengan turnos durante esas jornadas deberán comunicarse previamente con sus profesionales para confirmar si serán atendidos o si corresponde reprogramar la consulta.
La medida llega después de un paro de 72 horas realizado entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre, sin que hasta el momento se haya alcanzado un acuerdo que permita resolver las diferencias.
Un problema de financiamiento que afecta la continuidad asistencial
El conflicto expone las dificultades de un sistema que debe conciliar remuneraciones adecuadas para sus prestadores, sostenibilidad presupuestaria y acceso oportuno a la atención médica. Una actualización de honorarios requiere evaluar los costos reales, la cantidad de afiliados atendidos y los recursos disponibles, pero también garantizar que los cambios administrativos no deterioren la prestación.
La discusión económica no se limita al valor de una cápita. El verdadero desafío de PAMI consiste en sostener un sistema de atención financieramente viable sin trasladar las consecuencias de sus conflictos a jubilados y pensionados. La continuidad asistencial y la transparencia en las condiciones de contratación deben formar parte de cualquier solución.



























