Agustín Romo salió a defender al Gordo Dan y terminó peleándose con la senadora Nadia Márquez, que recordó que el único jefe es Javier Milei. Las Fuerzas del Cielo denuncian que Karina les cierra las listas. La revolución libertaria descubrió su peor enemigo: otros libertarios con acceso a la hermana del Presidente.
La Libertad Avanza volvió a demostrar que es un partido unido por una causa superior: impedir que otro libertario consiga un cargo antes que uno mismo.
Esta vez, la guerra comenzó cuando los militantes de Las Fuerzas del Cielo salieron a respaldar al Gordo Dan, después de una denuncia del Centro Islámico de la República Argentina. Publicaron una imagen con una consigna de fidelidad: «Esta cuenta es soldado del Gordo Dan».
Una declaración conmovedora. La Argentina no tiene plata para comprar medicamentos, pero aparentemente le sobran soldados para defender a un influencer con conexión a internet.
Entonces apareció Nadia Márquez, senadora cercana al sector de Karina Milei, y publicó su propia versión: «Esta cuenta es soldado de Javier Milei».
Agustín Romo se indignó.
«Como si ser soldado del Gordo Dan no fuera ser soldado de Javier Milei», protestó. Y remató con una revelación teológica: «El Gordo Dan es Milei».
Dos mil años de cristianismo para que la Santísima Trinidad terminara integrada por Javier, Karina y un gordo con Twitter.
La senadora respondió que no entendía qué estaba diciendo.
«Mejor», contestó Romo.
Y así concluyó uno de los debates doctrinarios más importantes del oficialismo: un diputado explicando que dos personas son una sola y una senadora agradeciendo no haber entendido un carajo.
La pelea, por supuesto, no es religiosa. Es por las listas electorales.
El Gordo Dan quería competir por una candidatura en la Capital, pero Karina lo vetó. Otros integrantes del ejército digital de Santiago Caputo también quedaron afuera.
Los mandaron a combatir al comunismo desde las redes, pero cuando pidieron una banca les explicaron que el cielo estaba completo.
Las Fuerzas del Cielo miran con envidia a Brasil, donde influencers y figuras surgidas de las redes consiguieron millones de votos. Sueñan con repetir el fenómeno argentino.
El problema es que Karina administra las candidaturas con la delicadeza de un patovica de boliche.
—Soy soldado de Milei.
—No estás en la lista.
—Pero combatí al kirchnerismo.
—Felicitaciones. La salida es por allá.
—¿Y mi banca?
—La próxima guerra santa trae viáticos.
En el medio apareció Romina Diez, diputada santafesina y referente del karinismo, para responder a las quejas de los militantes de Santiago Caputo. La interna ya tiene tantas facciones que pronto van a necesitar cascos de distintos colores para reconocerse.
Lo más gracioso es que todos aseguran defender al mismo Presidente, al mismo proyecto y a la misma revolución.
Es la primera guerra civil donde los dos bandos gritan «¡Viva el líder!» mientras se disputan quién puede sentarse más cerca de su hermana.
Mientras tanto, la Justicia archivó una denuncia presentada por Esteban Paulón contra Daniel Parisini al considerar que las expresiones examinadas no constituían delito, sino parte de una discusión política protegida por la libertad de expresión.
El Gordo Dan zafó de esa causa.
De la interna con Karina, por ahora, no lo salva ni la Corte Celestial.
Porque en La Libertad Avanza todos pueden ser soldados, generales, profetas y mártires digitales.
Pero la lapicera para repartir cargos la tiene Karina. Y en esta religión, el verdadero milagro no es convertir el agua en vino: es convertir un tuit en una candidatura sin que la hermana de Dios te mande a la mierda.
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