El precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) superó este domingo los 100 dólares por barril por primera vez desde 2022, en una escalada que refleja el impacto directo de la guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán. Los futuros del crudo estadounidense alcanzaron un pico intradía de 119,43 dólares, aunque luego moderaron su subida hasta cerrar en torno a los 94-96 dólares, dependiendo de la hora de cotización . El Brent, referencia internacional, llegó a tocar los 119,50 dólares durante la jornada, antes de estabilizarse en 97,32 dólares al cierre de los mercados europeos . El presidente Donald Trump calificó el aumento como «un precio muy bajo a pagar» por la seguridad, mientras los países del G7 analizan liberar reservas estratégicas para contener la hemorragia. Pero el dato más inquietante no es el precio actual, sino la estructura del mercado: el crudo estadounidense acumuló la semana pasada su mayor ganancia en la historia de los futuros desde 1983, con un salto del 35% . Y el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo mundial, sigue prácticamente paralizado.
Nueva York / Teherán, 9 de marzo de 2026 – El mercado del petróleo vivió este domingo una jornada de montaña rusa que resume a la perfección la incertidumbre que atraviesa la economía global. El West Texas Intermediate (WTI), referencia para Estados Unidos, llegó a superar los 110 dólares durante la madrugada, alcanzando un pico de 119,43 dólares antes de moderar su subida al 5,86%, ubicándose en torno a los 96,23 dólares hacia el mediodía . El Brent, por su parte, tocó los 119,50 dólares en su punto máximo, para luego retroceder a 97,32 dólares al cierre de las operaciones en Europa .
La volatilidad no es un accidente. Es el reflejo de un mercado que intenta procesar la peor crisis energética desde la invasión rusa a Ucrania, pero con un agravante: el epicentro del conflicto está en la región que concentra las mayores reservas de crudo del planeta.
La advertencia de Trump y la respuesta del G7
El presidente Donald Trump salió al cruce de las preocupaciones con un mensaje en su red Truth Social: «Los precios del petróleo a corto plazo, que caerán rápidamente cuando termine la destrucción de la amenaza nuclear iraní, son un precio muy bajo a pagar por la seguridad y la paz de Estados Unidos y del mundo» . La declaración, sin embargo, no logró calmar los ánimos en los mercados.
Los ministros de finanzas del G7 mantuvieron una reunión telefónica de emergencia para discutir una liberación coordinada de crudo de sus reservas estratégicas, una medida que ya había sido utilizada durante la crisis energética de 2022 . La sola mención de la posibilidad ayudó a moderar los precios durante la jornada, pero los analistas advierten que se trataría de un parche temporal.
El estrecho de Ormuz, el verdadero termómetro del conflicto
El corazón de la crisis late en el estrecho de Ormuz. Por ese angosto paso, ubicado entre Irán y Omán, transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial . Antes del conflicto, el estrecho registraba más de 153 embarcaciones diarias, incluyendo petroleros y buques de carga. Desde el inicio de la guerra, el tráfico se desplomó a un promedio de 13 barcos por día .
Irán ha amenazado con atacar cualquier petrolero que intente cruzar, y las aseguradoras marítimas han retirado sus coberturas. El resultado es una parálisis que afecta directamente a los grandes productores del Golfo: Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos han comenzado a reducir su producción porque los tanques de almacenamiento están llenos y no pueden exportar .
El analista de Rystad Energy, Jorge León, advirtió que incluso con desvíos por oleoductos alternativos, la pérdida neta de suministro podría alcanzar los 10 millones de barriles diarios. «Es como si un país del tamaño de Arabia Saudita desapareciera del mapa petrolero de la noche a la mañana», graficó.
El impacto en los bolsillos: gasolina en alza
El aumento del crudo ya se traslada a los consumidores. En Estados Unidos, el precio promedio del galón de gasolina alcanzó los 3,45 dólares el domingo, un 16% más que la semana anterior . En Texas, el alza fue aún más pronunciada: pasó de 2,61 a 3,12 dólares en apenas siete días . Los precios del diésel también se dispararon, superando los 4,60 dólares por galón.
El secretario de Energía, Chris Wright, intentó llevar tranquilidad en una entrevista con CNN: «Queremos que el precio esté por debajo de 3 dólares por galón y lo estará antes de mucho tiempo». Pero admitió que incluso en el «peor escenario», el aumento podría durar «semanas, no meses» .
La economista jefe de Moody’s, Mark Zandi, fue más crudo en su análisis: «Una cosa es subir de 3 a 3,25 dólares. Pero si pasas de 3 a 4 dólares, eso mina la confianza por completo» .
Las consecuencias globales: inflación, recesión y bolsas en rojo
El impacto de la crisis energética no se limita a las estaciones de servicio. Los futuros de los principales índices bursátiles estadounidenses cayeron este domingo entre un 1,5% y un 1,8%, anticipando una apertura en rojo para Wall Street . El viernes, el S&P 500 ya había caído un 1,3% y el Dow Jones llegó a desplomarse 945 puntos antes de recuperar parte de la pérdida.
Los economistas de Goldman Sachs actualizaron sus proyecciones: si la guerra se prolonga, la inflación podría volver al 3% este año, cuando apenas comenzaba a mostrar signos de moderación . La combinación de aumento de precios y desaceleración económica es la pesadilla de cualquier banco central.
Gregory Daco, economista jefe de EY-Parthenon, planteó los dos escenarios posibles. «Podría ser que dentro de un par de semanas ya no hablemos de esto: que los precios del petróleo hayan vuelto a caer, que la volatilidad haya disminuido y que esto sea solo un mal recuerdo», señaló. «También podría darse el caso de que sigamos en esta situación dentro de unos meses, con precios del petróleo cotizando por encima de los 100 dólares por barril, rendimientos notablemente más altos e inflación significativamente más alta. Si eso sucede, hablaremos de recortes de empleo y posibles condiciones recesivas» .
La respuesta internacional: Macron propone una misión defensiva
Mientras Estados Unidos evalúa liberar reservas estratégicas, Francia tomó la delantera en el frente diplomático. El presidente Emmanuel Macron anunció que está «en marcha» una misión internacional para reabrir progresivamente el estrecho de Ormuz y escoltar a los buques «tras la salida de la fase más caliente del conflicto» .
La misión, que contaría con la participación de ocho fragatas, dos portahelicópteros anfibios y un portaviones francés, buscaría garantizar la libertad de navegación y proteger el flujo de petróleo y gas. «Es algo esencial para nuestra economía y para la economía mundial», afirmó Macron desde Chipre .
El factor China y el futuro del petróleo iraní
Irán exporta aproximadamente 1,6 millones de barriles diarios, la mayoría con destino a China. Si las exportaciones iraníes se interrumpen por completo, Pekín deberá buscar suministro en otros mercados, lo que añadiría presión adicional sobre los precios globales .
El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió este domingo que «si la guerra continúa así, no habrá forma de vender petróleo ni capacidad para producirlo». La frase resume la paradoja del conflicto: cuanto más se intensifica, más se destruye la propia riqueza que lo financia.
📍 El petróleo ya superó los 100 dólares. La gasolina en Estados Unidos trepa hacia los 4 dólares por galón. Las bolsas caen y la inflación amenaza con volver. Trump dice que es «un precio bajo». Los que pagan, como siempre, son los que llenan el tanque cada semana. Y el estrecho de Ormuz, ese embudo por donde pasa la sangre del mundo, sigue paralizado. Mientras los líderes discuten estrategias, la economía real sangra por la herida energética.



























