El paquete contempla perdonar R$12.600 millones en deudas fiscales de 3,6 millones de trabajadores y entregar aportes de hasta R$5.000 para invertir en pequeños negocios. Las principales medidas aún dependen del Congreso y no tendrán aplicación inmediata.
Luiz Inácio Lula da Silva respondió a la derrota en la primera vuelta con un amplio paquete dirigido a los microemprendedores individuales, uno de los sectores donde el oficialismo necesita recuperar votos para el balotaje del 25 de octubre.
El programa, denominado Prospera MEI, incluye la condonación de deudas tributarias, aportes estatales no reembolsables, renegociación de compromisos bancarios, nuevas líneas de crédito y una ampliación del límite de facturación permitido para permanecer dentro del régimen simplificado.
El anuncio fue presentado como un perdón general para los microemprendedores endeudados, pero su alcance es más acotado. La condonación comprende obligaciones tributarias de unos 3,6 millones de MEI inscriptas en la deuda activa de la Unión, por un total estimado en 12.600 millones de reales.
Esas deudas fueron calificadas por la Procuraduría General de la Hacienda Nacional como prácticamente incobrables. El perdón, además, no será inmediato: debe ser aprobado mediante una ley complementaria en el Congreso y comenzaría a regir en 2027.
El MEI brasileño puede compararse parcialmente con el monotributo argentino porque combina una inscripción simplificada con pagos fiscales y previsionales reducidos. Sin embargo, no son regímenes idénticos y el beneficio no alcanza automáticamente a todos los trabajadores independientes ni a cualquier deuda que hayan contraído.
Hasta R$5.000 para comprar equipos
Otro componente del paquete es el llamado Pix MEI, que contempla transferencias de hasta 5.000 reales para comprar herramientas, equipos e insumos destinados a mejorar la productividad de los pequeños negocios.
El dinero sería entregado a fondo perdido, es decir, sin obligación de devolución. El Gobierno proyecta alcanzar a un millón de microemprendedores durante cuatro años, con un presupuesto acumulado de 5.000 millones de reales.
Todavía no se informaron los criterios de selección, la fecha de inicio ni los requisitos para recibir el beneficio. La propuesta también debe pasar por el Congreso y especialistas brasileños advirtieron que difícilmente pueda implementarse antes de las elecciones debido a las restricciones vigentes durante el período electoral.
Si se suman la condonación fiscal y los aportes productivos, el programa representa un compromiso de aproximadamente 17.600 millones de reales. No todo ese monto equivale a un gasto inmediato: una parte corresponde a créditos tributarios que el propio Estado ya considera de muy difícil recuperación.
El Gobierno también comprará deudas bancarias
Lula anunció además el Desenrola 3.0 para microemprendedores. El Gobierno pretende comprar carteras morosas a bancos y entidades financieras siempre que acepten quitas de al menos el 90% sobre las obligaciones originales.
El stock de esas deudas privadas asciende a unos 6.000 millones de reales. A diferencia del perdón tributario, esta medida no elimina automáticamente las obligaciones: establece un mecanismo para adquirirlas y renegociarlas con fuertes descuentos.
El paquete también propone elevar progresivamente el límite anual de facturación del régimen MEI: primero a 110.000 reales en 2027 y luego a 140.000 en 2028. Actualmente existen unos 17,6 millones de trabajadores registrados bajo esa modalidad.
Otra modificación permitiría contratar hasta dos empleados y eliminaría la obligación de emitir factura en ventas realizadas directamente a consumidores particulares.
Una respuesta directa al resultado electoral
El momento del anuncio convirtió al programa en una decisión económica inseparable de la campaña. Lula presentó las medidas después de quedar segundo en la primera vuelta, con el 45,16% de los votos válidos frente al 47,03% obtenido por Flávio Bolsonaro.
Los primeros sondeos para el balotaje mantienen al candidato del Partido Liberal con una pequeña ventaja. La encuesta de BTG Pactual/Nexus le otorga a Flávio el 52% de los votos válidos contra el 48% de Lula. La diferencia se encuentra en el límite de la estimación estadística porque el estudio tiene un margen de error de dos puntos porcentuales.
El endeudamiento de familias y pequeños comercios se convirtió en un problema político para el oficialismo. Aunque Brasil conserva indicadores macroeconómicos favorables, las tasas de interés elevadas encarecieron las tarjetas, los préstamos personales y el financiamiento comercial.
El Gobierno presenta el paquete como una política necesaria para rescatar pequeños negocios afectados desde la pandemia. La oposición lo denuncia como una maniobra electoral lanzada a menos de dos semanas de la votación.
Ambas dimensiones conviven. El sobreendeudamiento de millones de trabajadores es un problema real, pero el anuncio también constituye una respuesta inmediata a las urnas y apunta directamente a un electorado que Lula necesita recuperar.
La eficacia del plan dependerá de tres cuestiones que todavía no están resueltas: la aprobación del Congreso, la reglamentación de los beneficios y la disponibilidad presupuestaria. Por ahora, Lula firmó y anunció un proyecto político de gran magnitud, pero los microemprendedores aún no recibieron ni la condonación ni los aportes prometidos.



























