Nación recibió provisoriamente el nuevo complejo penitenciario, con capacidad para 2.240 personas. Allí serán trasladados unos 1.500 internos de Devoto y 700 detenidos por delitos federales alojados en comisarías porteñas.
Los gobiernos nacional y porteño firmaron el acta de recepción provisoria del nuevo Complejo Penitenciario Federal de Marcos Paz, un paso decisivo para cerrar la cárcel de Villa Devoto, trasladar a sus internos y avanzar posteriormente con la demolición del establecimiento.
El acuerdo fue suscripto por el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. La Nación aceptó recibir el complejo construido por la Ciudad para reemplazar al único penal federal que continúa funcionando dentro de la Capital.
La nueva cárcel cuenta con 2.240 plazas. Según el esquema anunciado, aproximadamente 1.500 serán ocupadas por las personas detenidas en Devoto y otras 700 se destinarán a presos por delitos federales que permanecen alojados en comisarías porteñas.
La recepción provisoria no implica que la cárcel de Devoto vaya a ser demolida inmediatamente. Primero deberán completarse la habilitación del nuevo complejo, la organización del Servicio Penitenciario Federal y el traslado progresivo de los internos. Recién después podrá desafectarse el histórico predio porteño.
Una obra de casi USD 100 millones
El complejo de Marcos Paz fue construido en un predio de aproximadamente 80 hectáreas y está compuesto por cuatro unidades de alojamiento. La inversión informada se aproxima a los USD 100 millones.
La relocalización había sido acordada originalmente en 2018 mediante un convenio entre el Gobierno nacional, la Ciudad y la Agencia de Administración de Bienes del Estado. Ese entendimiento estableció la construcción de un establecimiento con capacidad para 2.240 personas y el posterior traslado de los detenidos alojados en Devoto.
La obra sufrió sucesivas demoras y atravesó administraciones nacionales y porteñas de distinto signo político. La recepción firmada ahora reactiva un proyecto anunciado hace más de ocho años, pero todavía resta conocer el cronograma definitivo de mudanza y cierre.
El traslado también busca liberar las comisarías
Además de permitir el vaciamiento de Devoto, el acuerdo apunta a reducir la sobreocupación de las comisarías y alcaidías porteñas. En esos establecimientos permanecen cerca de 700 personas detenidas por orden de la Justicia federal que deberían estar alojadas bajo la órbita del Servicio Penitenciario Federal.
La permanencia prolongada de presos en dependencias policiales generó reiteradas denuncias por hacinamiento, falta de infraestructura y condiciones inadecuadas de detención. También obligó a destinar efectivos policiales a custodiar detenidos, en lugar de cumplir tareas de prevención en las calles.
Con el nuevo complejo, la Nación recuperará capacidad para recibir a esos presos y la Ciudad podrá comenzar a descomprimir sus dependencias. Sin embargo, la cantidad de plazas disponibles quedará prácticamente cubierta desde el inicio: los 1.500 internos de Devoto y los 700 alojados en comisarías suman 2.200 personas frente a una capacidad declarada de 2.240.
Qué ocurrirá con el predio de Devoto
La cárcel de Villa Devoto fue inaugurada en 1927 y ocupa un terreno estratégico dentro de uno de los barrios con mayor valor inmobiliario de la Ciudad. Su cierre abre una discusión sobre el destino del predio, las posibles operaciones urbanísticas y los espacios públicos que deberían reservarse para los vecinos.
También deberá contemplarse su valor histórico. El penal fue utilizado durante la última dictadura como lugar de detención de presos políticos y allí ocurrió en 1978 la Masacre del Pabellón Séptimo, en la que murieron al menos 64 personas. Parte del establecimiento fue señalizada como sitio de memoria, por lo que cualquier demolición deberá respetar las obligaciones legales de preservación.
El Gobierno porteño todavía no presentó públicamente un proyecto definitivo para el terreno ni explicó qué sectores serán conservados. Tampoco precisó la fecha exacta en la que comenzará el traslado de los detenidos.
Del acto participaron también la ministra de Seguridad nacional, Alejandra Monteoliva; el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el ministro de Justicia de la Nación, Juan Bautista Mahiques; y funcionarios de Seguridad y Justicia de la Ciudad.
El acuerdo acerca el cierre de Devoto, pero no lo concreta de manera automática. La cárcel seguirá funcionando hasta que el nuevo complejo esté plenamente habilitado y los 1.500 internos hayan sido trasladados. La firma abre la puerta; el cierre, la demolición y el destino del predio todavía deben definirse.



























