La Paz recibe una nueva edición del festival dedicado a la identidad afroboliviana. La jornada del 24 de octubre incluye una caravana de tambores, talleres de saya, teatro, emprendimientos y la presentación de una moneda conmemorativa que reconoce el aporte histórico de la población negra a Bolivia.
Los tambores afrobolivianos vuelven a ocupar las calles de La Paz este sábado 24 de octubre con Afrofest 2026, un encuentro que reivindica la historia, la identidad y las expresiones culturales de una comunidad cuya participación en la construcción de Bolivia fue durante siglos marginada de los relatos oficiales.
Organizado por la Academia de Teatro Ubuntu y el Centro Cultural de España en La Paz, el festival reúne artistas, músicos, narradores, educadores y emprendedores afrodescendientes. Las actividades comenzaron según el programa a las nueve de la mañana, con una caravana de tambores desde la Plaza Murillo hasta la sede cultural de la avenida Camacho, donde está prevista una programación hasta las 18 horas.
La saya: el ritmo que mantiene viva la memoria
Uno de los ejes de Afrofest es la saya afroboliviana, una expresión musical y coreográfica transmitida entre generaciones que conserva parte de la memoria de los africanos esclavizados y sus descendientes, especialmente en la región de los Yungas.
El maestro Rolando Pedreros, compositor y uno de los referentes tradicionales de Chicaloma, fue convocado para impartir un taller dedicado a sus ritmos, conocimientos y formas de transmisión cultural.
El programa incluye narración oral para las infancias, con la propuesta La Palabra y el Tambor, y la obra teatral Tamborilio, dirigida e interpretada por Andrés Medina Cerrogrande, responsable de la Academia de Teatro Ubuntu.
También participan agrupaciones de saya, semba y cueca afroboliviana, junto con el músico Willy Claure, dedicado a la difusión de la cueca.

Una moneda para reconocer una historia silenciada
Entre las actividades destacadas figura la presentación de La Macuquina Afroboliviana, una obra de la artista visual Sharon Pérez concebida en el marco del Bicentenario de la Independencia de Bolivia.
Inspirada en las antiguas monedas coloniales, la pieza incorpora la imagen de una persona afroboliviana y recupera la contribución de la población negra a la historia de Potosí.
La iniciativa tiene especial significado en un país donde miles de africanos esclavizados participaron, bajo condiciones de explotación, en actividades económicas vinculadas con la minería colonial.
La moneda es una creación artística conmemorativa, no una nueva divisa de circulación oficial. Fue presentada en el marco de las celebraciones del Bicentenario en 2025 y está incluida nuevamente en la programación de Afrofest 2026.

Cultura, identidad y autonomía económica
La jornada también contempla una feria de emprendimientos afrobolivianos denominada Tawirandu Lus Alaja – Escarbando los tesoros, con productos como café de origen, chocolate artesanal, bisutería con semillas, moda identitaria y peinados tradicionales.
El espacio busca visibilizar el trabajo de familias y emprendedores que vinculan sus actividades económicas con la preservación de saberes comunitarios.
Afrofest nació en Santa Cruz de la Sierra en 2010 como una iniciativa autogestionada. Desde entonces, se convirtió en un espacio de encuentro entre comunidades afrobolivianas y otras expresiones de la diáspora africana, bajo el impulso de la Academia de Teatro Ubuntu.

La afrobolivianidad también construye la historia nacional
La Constitución boliviana de 2009 reconoció expresamente al pueblo afroboliviano y sus derechos colectivos, un avance que contribuyó a cuestionar décadas de invisibilización.
Ese reconocimiento jurídico convive con desafíos en materia de representación, igualdad de oportunidades y preservación del patrimonio cultural.
Afrofest pone el protagonismo en quienes sostienen esas tradiciones: artistas, maestros, familias y organizaciones comunitarias que reivindican su identidad mediante la música, la educación, el arte y el trabajo.
El mensaje que atraviesa el festival es que la cultura afroboliviana no pertenece solamente al pasado. Está viva en los tambores, en las nuevas generaciones, en los emprendimientos y en quienes reclaman el derecho a contar su propia historia.
Bolivia celebra así una parte fundamental de su identidad nacional, construida también por las manos, las voces y la resistencia de sus pueblos afrodescendientes.



























