Activistas, intelectuales y artistas afrodescendientes de América Latina y el Caribe participan en Tejiendo Améfrica Ladina, un encuentro internacional que se desarrolla del 22 al 24 de octubre en Quito. La iniciativa, impulsada por la colectiva Esmeraldas Libre, busca fortalecer alianzas contra el racismo estructural, el colonialismo y la exclusión de las comunidades negras.
En Quito, mujeres y disidencias afrodescendientes de distintos países latinoamericanos se reúnen para intercambiar experiencias, discutir estrategias antirracistas y fortalecer sus organizaciones. El encuentro internacional Tejiendo Améfrica Ladina, iniciado el jueves 22 de octubre en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO Ecuador), propone construir una agenda colectiva desde las voces de quienes enfrentan cotidianamente la discriminación racial.
La iniciativa nació de Esmeraldas Libre, una colectiva afroecuatoriana fundada por jóvenes negras de la provincia de Esmeraldas, que combina el activismo antirracista con la producción cultural, el cine y la organización comunitaria.
De Esmeraldas al encuentro de la diáspora africana
La organización surgió en un territorio atravesado por desigualdades históricas, violencia y desplazamientos de población. Frente a esas condiciones, sus integrantes construyeron espacios de formación, intercambio cultural y defensa de derechos.
Geovanna Posso, integrante y vocera de Esmeraldas Libre, explicó que la idea del encuentro comenzó a tomar forma en diciembre de 2025, durante el Festival de Cine de La Habana, donde establecieron vínculos con activistas y creadoras de otros países.
La convocatoria reunió a referentes como la antropóloga y pensadora decolonial dominicana Ochy Curiel, la comunicadora colombiana Carolina Benítez, la artista cubana Katya Arias y la actriz dominicana Yelidá Díaz.
Las conversaciones abordan representación política, memoria, salud mental, justicia racial y estrategias de resistencia frente a la discriminación.
Améfrica Ladina: recuperar la historia que el colonialismo negó
El nombre del encuentro recupera el concepto de Améfrica Ladina, desarrollado por la intelectual y feminista negra brasileña Lélia Gonzalez.
La expresión cuestiona la idea de una América Latina definida exclusivamente por su herencia europea y reivindica el protagonismo de los pueblos africanos e indígenas en la formación cultural, política y social del continente.
Desde esa perspectiva, el antirracismo no consiste solamente en denunciar actos discriminatorios. También exige disputar los relatos históricos, ampliar la representación y construir condiciones materiales para que las comunidades afrodescendientes ejerzan sus derechos.
El encuentro de Quito lleva esa reflexión al terreno de la organización: compartir herramientas, conectar territorios y desarrollar proyectos que continúen después de las jornadas.

Cine negro y una jornada de cierre dedicada a la cultura
El programa culmina este sábado 24 de octubre en la Cinemateca Nacional de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. A las 17:30 está prevista una proyección cinematográfica y, a las 19:00, un diálogo con la actriz dominicana Yelidá Díaz, vinculada con la película Sugar Island.
Las actividades forman parte de la muestra Caras Negras, una iniciativa cultural de Esmeraldas Libre dedicada a visibilizar producciones audiovisuales afrocentradas y ampliar los espacios para creadoras y creadores negros.
La propuesta conecta la reflexión política con el arte, entendido no solo como expresión cultural, sino también como una herramienta para recuperar memorias y cuestionar representaciones racistas.
El encuentro de Quito muestra una dimensión fundamental de la lucha antirracista latinoamericana: las mujeres negras no son únicamente protagonistas de las denuncias contra la discriminación, sino también productoras de conocimiento, cultura y propuestas de transformación social.
Desde Ecuador, las organizadoras buscan que las alianzas trasciendan las fronteras nacionales y fortalezcan una agenda compartida por la diáspora africana.
Porque la historia de las mujeres afrodescendientes de América Latina no se limita a las exclusiones que padecieron. También está escrita en las redes que construyen, las ideas que producen y los espacios que conquistan para las próximas generaciones.



























