El Tribunal de Justicia de Bahía condenó a Sérgio Ferreira de Jesus por participar en el crimen de la activista afrobrasileña y sacerdotisa del candomblé, asesinada a tiros en su casa en 2023. Ya son cuatro los condenados y queda un acusado pendiente de juicio. La dirigente había denunciado amenazas por su resistencia al avance del narcotráfico en su territorio.
La Justicia brasileña dio un nuevo paso en el esclarecimiento del asesinato de Maria Bernadete Pacífico Moreira, conocida como Mãe Bernadete, una de las principales defensoras de los derechos quilombolas y de las religiones afrobrasileñas en el estado de Bahía. El miércoles 21 de octubre, un jurado popular condenó a Sérgio Ferreira de Jesus a 23 años y nueve meses de prisión, tras encontrarlo responsable de participar en el homicidio.
La sentencia fue dictada en el Fórum Ruy Barbosa de Salvador y confirmada el jueves por el Tribunal de Justicia de Bahía. El jurado reconoció las circunstancias agravantes de motivo repudiable, crueldad, imposibilidad de defensa de la víctima y utilización de un arma de fuego prohibida. El condenado, que ya permanecía detenido preventivamente, deberá cumplir su pena inicialmente en régimen cerrado.
Una mujer que defendía su territorio y su espiritualidad
Mãe Bernadete tenía 72 años cuando fue asesinada, el 17 de agosto de 2023, en su vivienda del Quilombo Pitanga dos Palmares, en Simões Filho, municipio de la región metropolitana de Salvador.
Era una reconocida lideresa comunitaria e ialorixá, sacerdotisa del candomblé, religión brasileña de matriz africana que conserva tradiciones espirituales de los pueblos esclavizados y sus descendientes.
Su trabajo combinaba la defensa territorial, los derechos de las comunidades negras y la protección de sus prácticas religiosas. También denunciaba la presencia de grupos criminales que intentaban extender el control del narcotráfico sobre el territorio quilombola.
La noche del asesinato, hombres armados ingresaron en su casa y le dispararon 25 veces. Tres de sus nietos estaban presentes y fueron apartados antes del ataque. La dirigente había denunciado amenazas y estaba incluida en un programa de protección.
Cuatro condenados y una causa que continúa
Con la sentencia contra Ferreira de Jesus, cuatro de los cinco acusados recibieron condenas. Arielson da Conceição dos Santos fue sentenciado a 40 años, cinco meses y 22 días; Marílio dos Santos recibió 29 años y nueve meses, aunque murió dos días después de su juicio; y Josevan Dionísio dos Santos fue condenado a 28 años.
El proceso contra Ydney Carlos Santos de Jesus permanece pendiente de juicio. Las sentencias pueden ser recurridas.
La investigación vinculó el asesinato con la resistencia de Mãe Bernadete a la expansión de actividades criminales en la comunidad y con disputas por el control del territorio.
El peligro de defender comunidades quilombolas
El asesinato de Mãe Bernadete expuso la vulnerabilidad de dirigentes que enfrentan amenazas mientras defienden territorios, culturas y derechos colectivos.
Las comunidades quilombolas tienen su origen en la resistencia de africanos esclavizados y sus descendientes. Su reconocimiento territorial está protegido por la Constitución brasileña, aunque persisten conflictos por la propiedad de las tierras y presiones de distintos intereses económicos y criminales.
La trayectoria de Mãe Bernadete también recuerda que la lucha antirracista no se limita a denunciar la discriminación. Para muchas comunidades afrodescendientes significa defender sus hogares, sus espacios religiosos y su derecho a vivir sin amenazas.
Cuatro condenas representan un avance judicial, pero el asesinato de Mãe Bernadete dejó una pregunta que Brasil todavía debe responder: cómo garantizar que quienes denuncian amenazas puedan seguir viviendo para defender sus derechos.
Su voz fue silenciada a los 72 años. La lucha de su comunidad por el territorio, la memoria y la libertad religiosa continúa.



























