La senadora reunió en Palermo a doce de los quince diputados que responden a su conducción y mostró su capacidad de negociación dentro de La Libertad Avanza. El encuentro profundizó las tensiones con Karina Milei y Martín Menem, en medio de las disputas por el control de las bancadas parlamentarias. Mientras algunos dirigentes advirtieron sobre posibles bloqueos legislativos, otros descartaron una ruptura y reclamaron mayor participación en las decisiones del oficialismo.
La disputa por el poder dentro de La Libertad Avanza sumó un nuevo capítulo el martes 3 de noviembre, cuando Patricia Bullrich reunió a sus principales aliados parlamentarios en sus oficinas del barrio porteño de Palermo. El encuentro constituyó una demostración de fuerza frente a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
La senadora, que encabeza el bloque oficialista en la Cámara alta, convocó a doce de los quince diputados nacionales identificados con su conducción política. La reunión concluyó con una fotografía grupal difundida en redes sociales por legisladores cercanos a Bullrich, entre ellos Sabrina Ajmechet y Damián Arabia.
La imagen adquirió relevancia después de que circularan versiones sobre un intento del sector de Karina Milei de desplazar a Bullrich de la conducción libertaria en el Senado, una disputa en la que también fue mencionada Nadia Márquez.
El conflicto revela diferencias sobre la distribución del poder dentro del oficialismo: quién controla las bancadas, cómo se definen las prioridades legislativas y cuánto margen de decisión conservan los dirigentes que llegaron a La Libertad Avanza desde otras fuerzas políticas.
Quince diputados propios dentro de una bancada de 95
El sector de Bullrich afirma contar con quince legisladores dentro del bloque de 95 diputados de La Libertad Avanza. Esa representación constituye una herramienta de negociación en una Cámara de 257 integrantes, donde las mayorías deben construirse mediante acuerdos.
Participaron del encuentro Silvana Giudici, Sabrina Ajmechet, Belén Avico, Alejandro Bongiovanni, Damián Arabia, María Luisa González Estevarena, Verónica Razzini, Carlos Almena, Mariano Campero, Patricia Vásquez, Lorena Petrovich y Martín Matzkin.
No asistieron Aníbal Tortoriello, Laura Rodríguez Machado y Luis Picat. También estuvieron el senador bonaerense Diego Valenzuela, el legislador porteño Juan Pablo Arenaza y Gerardo Milman, colaborador político de Bullrich.
La reunión buscó consolidar una coordinación que trascienda la actividad legislativa cotidiana. Sus participantes discutieron la necesidad de mantener canales de consulta propios y reclamar mayor intervención en las decisiones de la bancada.
El número de quince diputados resulta relevante, aunque su capacidad para condicionar al Gobierno dependerá de cómo voten efectivamente y de las posiciones que adopten los restantes bloques parlamentarios.
La advertencia que encendió las alarmas en la Casa Rosada
Dirigentes cercanos a Bullrich advirtieron que el respaldo de sus quince diputados resulta fundamental para aprobar determinadas iniciativas del Ejecutivo y sostener acuerdos parlamentarios.
El planteo fue interpretado como una señal hacia Martín Menem, responsable de conducir la Cámara de Diputados, y hacia Karina Milei, principal figura de la organización política libertaria.
La diferencia también tiene consecuencias institucionales. Para aprobar leyes ordinarias, el Gobierno necesita reunir las mayorías que exige cada procedimiento. En el caso de los vetos presidenciales, la Constitución establece que el Congreso puede insistir en una ley mediante el voto de dos tercios de los presentes en ambas cámaras.
Los diputados cercanos a Bullrich podrían adquirir importancia en esas votaciones, especialmente cuando el oficialismo necesite sostener un veto o impedir que avance una iniciativa opositora.
Sin embargo, perder el apoyo de quince legisladores no significa que todas las leyes del Gobierno queden automáticamente bloqueadas: el resultado dependerá de cada votación, del quórum y de los acuerdos con otras fuerzas.
Karina Milei y los Menem, en el centro de los cuestionamientos
Las diferencias no comenzaron con la fotografía de Palermo. Durante las últimas semanas, Bullrich acumuló desacuerdos públicos con el oficialismo sobre la política exterior, los ataques presidenciales al periodismo y la participación de los dirigentes en las decisiones gubernamentales.
También expresó su malestar por el funcionamiento de la mesa política nacional, donde, según su entorno, distintas iniciativas llegan prácticamente definidas y dejan escaso margen para discutir su contenido.
Uno de los principales focos de tensión es el control de la bancada oficialista en el Senado. Las versiones sobre un posible desplazamiento de Bullrich y el fortalecimiento de Nadia Márquez fueron interpretadas por sus colaboradores como una avanzada del sector que responde a Karina Milei.
La disputa alcanzó ahora a Diputados, donde Martín Menem mantiene una posición central en la articulación parlamentaria y en las negociaciones electorales.
Según fuentes del bullrichismo consultadas por La Nación, los reclamos apuntan a modificar un funcionamiento excesivamente verticalista y establecer una relación más participativa entre la conducción nacional y los legisladores.
La Casa Rosada muestra su malestar
La tensión tuvo nuevas repercusiones este miércoles 4 de noviembre.
Fuentes del Gobierno nacional reconocieron ante Infobae su creciente malestar con las intervenciones públicas de Bullrich. En la Casa Rosada consideran que sus cuestionamientos están comenzando a afectar la coordinación política del oficialismo.
La incomodidad también alcanzó al entorno presidencial, donde algunos funcionarios interpretaron que el reciente llamado de Milei a evitar conflictos internos innecesarios estaba dirigido, entre otros, a la senadora.
Desde el sector de Bullrich respondieron que buscan mayor participación en las decisiones y que sus diferencias no implican abandonar el proyecto político del oficialismo.
El conflicto también llegó a la política económica
Bullrich aprovechó la jornada del martes para respaldar las medidas anunciadas por el ministro de Economía, Luis Caputo, destinadas a aliviar la situación financiera de pequeñas y medianas empresas.
Sin embargo, recordó públicamente que venía reclamando esa decisión desde hacía tiempo, después de recibir planteos de empresarios afectados por embargos y dificultades financieras.
El gesto agregó otra diferencia: la senadora busca conservar capacidad de iniciativa política y participar en la definición de las respuestas económicas del Gobierno.
Durante el encuentro de Palermo también se discutieron las dificultades del consumo, la situación de las pymes y el desgaste social de determinadas políticas.
Según una reconstrucción publicada este miércoles por Infobae, algunos asistentes plantearon la posibilidad de organizar un subbloque parlamentario, pero la propuesta fue descartada. La reunión concluyó sin decisiones formales para modificar la estructura de La Libertad Avanza.
Una interna que se proyecta hacia las elecciones de 2027
La disputa se desarrolla mientras el oficialismo prepara su estrategia para las elecciones presidenciales y legislativas de 2027.
Bullrich conserva una trayectoria política propia, construida antes de su incorporación al Gobierno de Milei, y mantiene dirigentes que participaron de su campaña presidencial de 2023.
Ese capital político adquiere relevancia cuando La Libertad Avanza negocia candidaturas y acuerdos con el PRO, gobernadores y otros sectores aliados.
En la Casa Rosada algunos funcionarios interpretan sus movimientos como una búsqueda de mayor protagonismo electoral. Desde el bullrichismo rechazan que esa sea la motivación principal y sostienen que su objetivo es mejorar el funcionamiento político del oficialismo.
La reunión de Palermo deja planteada una cuestión que excede las diferencias personales: qué lugar ocuparán los dirigentes con estructuras propias dentro de una fuerza cuya conducción se concentra en Javier y Karina Milei.
El poder de los votos y los límites de la confrontación
La demostración de fuerza de Bullrich dejó una advertencia política importante para la conducción libertaria. Sus quince diputados representan un sector que el Gobierno necesita considerar cuando organiza las votaciones y negocia sus prioridades parlamentarias.
Hasta el momento, no se confirmó una ruptura formal, la conformación de un bloque separado ni una decisión colectiva de votar contra las leyes del Ejecutivo.
La posibilidad de bloquear iniciativas aparece como una herramienta potencial de presión, no como una medida ya ejecutada.
Para Milei, el conflicto introduce dificultades en la construcción de acuerdos legislativos. Para Bullrich, implica sostener un espacio político propio sin perder la pertenencia al oficialismo.
La interna revela una contradicción dentro de La Libertad Avanza: un Gobierno que necesita sumar voluntades parlamentarias enfrenta cuestionamientos de dirigentes que reclaman participar en las decisiones que después deben defender en el Congreso.
La fotografía de Palermo mostró el peso político que Bullrich pretende hacer valer. Las próximas votaciones permitirán comprobar cuánto de esa capacidad de negociación se traduce en decisiones parlamentarias.


























