Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa se comprometieron a incorporar a la central obrera a la próxima mesa de discusión del PJ, prevista para después de la visita del papa León XIV. Los sindicatos reclaman participación en la estrategia electoral de 2027 y representación en las listas de candidatos. Mientras tanto, la conducción cegetista analiza un paro nacional de corta duración antes de fin de año.
La Confederación General del Trabajo (CGT) busca recuperar protagonismo dentro del peronismo y participar directamente en la definición de la estrategia electoral de 2027. Después de haber quedado fuera de dos encuentros entre los principales referentes del Partido Justicialista (PJ), la central obrera recibió el compromiso de ser convocada a una tercera reunión, todavía sin fecha confirmada.
Los contactos se desarrollaron durante los últimos días con el gobernador bonaerense Axel Kicillof, el diputado nacional Máximo Kirchner y el exministro de Economía Sergio Massa. Las conversaciones estuvieron a cargo de dirigentes de la conducción cegetista, que plantearon la necesidad de incorporar la representación sindical a las decisiones políticas y electorales.
La próxima reunión del peronismo se proyecta para después de la visita del papa León XIV, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre, y antes de que termine el año. La convocatoria todavía no tiene sede ni temario oficial.
Dos reuniones del peronismo sin representantes sindicales
El reclamo surgió después de las cumbres celebradas en agosto, en el Hotel Emperador de Buenos Aires, y en octubre, en la Casa de la Provincia de La Pampa.
En esos encuentros participaron Kicillof, Máximo Kirchner y Massa, junto con gobernadores como Ricardo Quintela, Sergio Ziliotto, Gildo Insfrán y Gustavo Melella. También estuvieron dirigentes legislativos y operadores políticos vinculados con diferentes sectores del justicialismo.
La ausencia de representantes de la CGT generó malestar en una organización que históricamente ha mantenido vínculos políticos y electorales con el peronismo.
El problema excede la participación en una reunión. Los gremios quieren intervenir en la elaboración de propuestas económicas y laborales, en la orientación de la campaña y en la selección de candidatos.
Para la conducción sindical, la representación de los trabajadores debería formar parte de la construcción electoral desde sus primeras etapas, especialmente después de las disputas sobre legislación laboral, salarios, empleo y condiciones de trabajo durante la gestión de Javier Milei.
La relación con Máximo Kirchner atravesó meses de tensión
Uno de los obstáculos para recomponer el diálogo fue el enfrentamiento entre sectores de la CGT y Máximo Kirchner.
Las diferencias alcanzaron un momento de mayor tensión en mayo, después del acto organizado por la central obrera para conmemorar el Día del Trabajador.
El diputado cuestionó entonces que los dirigentes sindicales no hubieran mencionado a Cristina Fernández de Kirchner durante la convocatoria y les reclamó mayor compromiso con la defensa de los trabajadores.
Los dirigentes Jorge Sola y Cristian Jerónimo rechazaron esos cuestionamientos y defendieron la autonomía de la organización sindical frente a las exigencias de La Cámpora.
El episodio profundizó las diferencias que ya existían entre sectores de la conducción gremial y el kirchnerismo, particularmente alrededor de la representación sindical en las listas electorales y de las decisiones adoptadas por las conducciones partidarias.
Durante los últimos meses, sin embargo, dirigentes de ambas partes retomaron conversaciones para recomponer los vínculos.
La conducción de la CGT negocia con las principales figuras del PJ
La reconstrucción de esos contactos involucró a referentes de diferentes sectores sindicales.
Cristian Jerónimo, Jorge Sola, Gerardo Martínez, de la UOCRA, y Andrés Rodríguez, de UPCN, mantuvieron conversaciones con Sergio Massa y Máximo Kirchner.
Por otra parte, Héctor Daer y Octavio Argüello participaron en los contactos con Axel Kicillof.
La estrategia busca establecer relaciones con las distintas corrientes del peronismo sin depender exclusivamente de una conducción partidaria.
En declaraciones recogidas por El Destape, uno de los integrantes del triunvirato anticipó que la CGT pretende ser «protagonista, no espectadora» de la próxima campaña electoral.
La organización aspira a incidir en el contenido de las propuestas políticas y a conseguir lugares para dirigentes sindicales en las candidaturas de 2027.
Sin embargo, el compromiso comunicado hasta ahora se limita a incluir a la CGT en una futura reunión. Todavía no existe un acuerdo documentado sobre nombres, candidaturas ni distribución de lugares en las listas.
La visita de León XIV concentra la atención del sindicalismo
El próximo acontecimiento de importancia para la central obrera será la visita del papa León XIV a la Argentina, programada entre el 8 y el 11 de noviembre.
El lunes 9, el pontífice tiene previsto participar de un encuentro con representantes del mundo del trabajo, empresarios y movimientos sociales en la Universidad Católica Argentina (UCA), en Puerto Madero.
La reunión figura en la agenda del viaje apostólico, confirmada por la Conferencia Episcopal Argentina. La convocatoria a dirigentes sindicales también fue informada por fuentes eclesiásticas y gremiales.

El papa León XIV y el dirigente sindical Gerardo Martínez durante un encuentro en el Vaticano, en septiembre de 2026. La CGT participará de las actividades vinculadas con el mundo del trabajo durante la visita del pontífice a la Argentina.
La conducción cegetista considera que la visita puede dar mayor visibilidad a sus reclamos sobre empleo, salarios, desigualdad y condiciones laborales.
Durante octubre, la organización avanzó en la preparación de un documento para presentar al pontífice, centrado en la situación económica y social argentina y en la necesidad de fortalecer el diálogo entre trabajadores, empresarios y autoridades públicas.
La posición sindical encuentra puntos de contacto con la doctrina social de la Iglesia, especialmente en la defensa del trabajo digno, la organización de los trabajadores y la protección de los sectores vulnerables.
Las expectativas políticas de la CGT sobre el impacto del viaje corresponden, por ahora, a interpretaciones de sus dirigentes. El contenido de las declaraciones que León XIV pronuncie en Argentina se conocerá durante las actividades programadas.
Un paro de entre dos y seis horas antes de fin de año
En paralelo con las negociaciones dentro del peronismo, la CGT analiza una nueva medida de fuerza contra la política económica del Gobierno nacional.
La propuesta consiste en realizar un paro de corta duración, de entre dos y seis horas, con permanencia de los trabajadores en sus lugares de empleo y posibilidad de organizar asambleas informativas.
La modalidad busca expresar el rechazo sindical a las medidas económicas y laborales del Ejecutivo sin recurrir necesariamente a una huelga general de jornada completa.
La iniciativa fue discutida en la mesa chica de la central a fines de octubre y volvió a aparecer en las conversaciones de esta semana.
Todavía debe ser definida por los órganos de conducción correspondientes. No se anunció una fecha oficial ni se confirmó qué sectores participarían.
La posible protesta se inscribe en un proceso de confrontación con el Gobierno por el deterioro del poder adquisitivo, las dificultades de sectores industriales, la pérdida de puestos de trabajo y las modificaciones de la legislación laboral.
El 8 de octubre, la CGT ya había realizado una movilización frente a la Secretaría de Industria para reclamar medidas destinadas a proteger la producción y el empleo nacional.
Durante aquella protesta, la central cuestionó el modelo económico y reclamó una mesa de diálogo entre el Gobierno, los sindicatos y el sector empresario.
El desafío del peronismo frente a las elecciones de 2027
La incorporación de la CGT a las reuniones del PJ tiene implicancias que exceden el armado de candidaturas.
Los sindicatos buscan recuperar influencia sobre el programa económico y laboral del peronismo, mientras las principales figuras del espacio intentan construir acuerdos entre gobernadores, legisladores y diferentes corrientes partidarias.
Las discusiones abarcan la representación sindical, la política industrial, el empleo formal, los salarios y la estrategia parlamentaria frente a las decisiones del Ejecutivo.
Al mismo tiempo, persisten diferencias entre los sectores del justicialismo. En la provincia de Buenos Aires, Kicillof y Máximo Kirchner continúan negociando cuestiones relacionadas con la conducción partidaria y la organización electoral.
El compromiso de convocar a la CGT representa un paso en la recomposición del diálogo político, aunque su alcance dependerá de las decisiones que se adopten en la próxima reunión.
Entre la representación sindical y la disputa electoral
La central obrera llega a esta nueva etapa con dos objetivos simultáneos: recuperar presencia dentro del peronismo y sostener su capacidad de movilización frente al Gobierno de Milei.
La invitación prometida por Kicillof, Massa y Máximo Kirchner abre un espacio de negociación, pero todavía resta definir qué participación concreta tendrán los gremios en el programa político y en las listas electorales.
La preparación de una nueva medida de fuerza agrega otro elemento a esa estrategia: la CGT intenta combinar su influencia partidaria con la actividad sindical.
La cuestión de fondo es qué lugar ocuparán los trabajadores organizados en la construcción de una alternativa política para 2027 y hasta dónde estará dispuesto el peronismo a compartir con ellos las decisiones sobre su programa económico, sus candidaturas y su estrategia electoral.
La próxima cumbre permitirá conocer si el compromiso de incluir a la central obrera se traduce en una participación efectiva.




























