La medición de AtlasIntel/Bloomberg le atribuye un 37% de imagen positiva y un 58% negativa, su peor registro en dos años. La caída coincide con su creciente autonomía dentro del oficialismo, aunque el estudio no permite atribuirle el retroceso a esa disputa.
Patricia Bullrich sufrió un deterioro de siete puntos en su imagen pública durante los últimos dos meses y quedó prácticamente empatada con Javier Milei en los niveles de aprobación y rechazo.
Según la última medición de AtlasIntel, realizada en conjunto con Bloomberg, la senadora registra un 37% de imagen positiva y un 58% negativa. En julio tenía un 44% de aprobación y un 51% de rechazo: desde entonces perdió siete puntos de valoración favorable y sumó otros siete de desaprobación.
El resultado representa el registro más bajo de Bullrich en los últimos dos años dentro de la serie de la consultora. Además, deja su diferencial de imagen —la distancia entre las opiniones positivas y negativas— en 21 puntos desfavorables.
La situación de Milei es prácticamente idéntica. El Presidente alcanza un 38% de imagen positiva y un 59% negativa, por lo que también obtiene un diferencial negativo de 21 puntos. Bullrich tiene un punto menos de rechazo, pero también un punto menos de aprobación.
La caída coincide con su desafío interno
El deterioro de Bullrich se produjo mientras comenzó a mostrar una posición más autónoma frente a Javier y Karina Milei. La senadora cuestionó aspectos de la situación económica, reclamó que los resultados del programa oficial lleguen a la población y planteó que el objetivo debería ser que “el proyecto reelija”, sin afirmar necesariamente que el candidato deba ser Milei.
También dejó abierta la posibilidad de competir nuevamente por la Presidencia en 2027.
“Siempre hay que saber cuál es tu momento. Yo probé una vez y no llegué. Ahora voy a esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos en el país. No me voy a apurar. Tampoco tengo tanto tiempo”, declaró Bullrich al referirse a una eventual candidatura.
Sin embargo, la coincidencia temporal no prueba que su enfrentamiento con los Milei haya provocado la caída. La encuesta mide imagen pública, pero no determina las razones por las cuales cambió la valoración de los consultados.
Tampoco debe confundirse imagen con intención de voto. Una dirigente puede conservar niveles elevados de conocimiento o aprobación y no trasladarlos automáticamente a una elección presidencial.
Un escenario adverso para todo el oficialismo
Los números muestran que Bullrich todavía no consiguió presentarse como una alternativa diferenciada sin absorber el desgaste general del Gobierno. Su intento de tomar distancia coincide con un incremento del rechazo social, pero por ahora no se traduce en una recuperación de su valoración.
El dato es especialmente relevante porque durante buena parte de la gestión libertaria Bullrich había logrado mantenerse por encima del Presidente en distintas mediciones. Esa ventaja prácticamente desapareció: ambos tienen ahora el mismo diferencial negativo.
AtlasIntel y Bloomberg realizan mensualmente el relevamiento Latam Pulse para seguir la evolución política, económica y social de distintos países de la región.
El nuevo escenario plantea una dificultad para la senadora: si se mantiene alineada con el Gobierno, puede cargar con el desgaste de Milei; pero si profundiza su desafío, deberá demostrar que posee una identidad política propia y capacidad para recuperar los siete puntos perdidos.
Por ahora, la encuesta registra un dato contundente: la diferenciación discursiva de Bullrich todavía no produjo una mejora en su imagen y la dejó prácticamente en el mismo nivel de rechazo que el Presidente.



























