Diputados incorporó dos artículos que restablecen la Ley de Tierras al proyecto de Propiedad Privada para evitar el rechazo integral del megadecreto. Bullrich advirtió que el Senado no aprobaría esos cambios y debilitó la estrategia oficialista horas antes de la sesión opositora.
La pelea entre Patricia Bullrich y Martín Menem abrió una nueva crisis dentro del oficialismo y puso en riesgo la estrategia diseñada para evitar que la Cámara de Diputados rechace el DNU 70/2023, una de las principales reformas impulsadas por Javier Milei.
El presidente de Diputados buscó contener a los bloques aliados incorporando la restitución de la Ley de Tierras al proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. La iniciativa obtuvo dictamen de mayoría con 38 firmas y fue convocada para una sesión prevista para el 21 de octubre.
El texto agrega dos artículos. El primero deja sin efecto el artículo 154 del DNU 70, mediante el cual Milei derogó la Ley de Tierras Rurales. El segundo restablece expresamente la vigencia de la Ley 26.737, sancionada en 2011, que limita la cantidad de territorio rural que puede quedar en manos extranjeras.
La maniobra perseguía un objetivo inmediato: convencer a radicales, macristas y legisladores provinciales de que no acompañaran la sesión convocada por la oposición para rechazar todo el DNU 70. La promesa consistía en recuperar la protección territorial mediante una ley específica, sin derribar el resto del decreto.
Pero Bullrich prácticamente anuló esa garantía.
El proyecto tendría que regresar al Senado
La jefa del bloque libertario en la Cámara alta advirtió que los cambios incorporados por Diputados no tendrían asegurada su aprobación en el Senado.
El dato legislativo es central. El Senado ya había aprobado en agosto el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada por 37 votos contra 33, pero eliminó los capítulos vinculados con la extranjerización de tierras y la modificación de la Ley de Manejo del Fuego.
Como Diputados ahora pretende introducir dos artículos nuevos, el proyecto tendría que regresar al Senado para que acepte o rechace las modificaciones. Por eso, la advertencia de Bullrich deja sin certeza la restitución definitiva de la Ley de Tierras.
La oposición enfrenta entonces dos alternativas. Puede confiar en que el oficialismo cumplirá su promesa durante una futura votación o intentar rechazar inmediatamente el DNU 70, que ya fue desaprobado por el Senado en 2024.
La decisión de Bullrich fortalece el segundo camino: si el Senado puede bloquear posteriormente los cambios, los diputados que pretenden proteger la Ley de Tierras tienen menos incentivos para respaldar la maniobra de Menem.
Una concesión para proteger el megadecreto
La propuesta fue presentada en comisión por el radical correntino Diógenes González. El artículo 38 proyectado elimina la disposición del DNU que derogó la Ley de Tierras, mientras que el artículo 39 restituye plenamente la norma sancionada durante el segundo gobierno de Cristina Kirchner.
La Ley 26.737 establece que la propiedad extranjera no puede superar el 15% de las tierras rurales del territorio nacional, de cada provincia y de cada municipio. También fija límites por nacionalidad y dispone un máximo equivalente a mil hectáreas en la zona núcleo para un mismo titular extranjero.
El giro representa una concesión importante del oficialismo. El Gobierno había defendido durante meses la eliminación de esas restricciones bajo el argumento de que impedían inversiones. Ahora acepta restablecerlas para evitar que el Congreso rechace un decreto mucho más amplio.
El DNU 70 contiene centenares de modificaciones regulatorias. Su eventual rechazo no afectaría solamente el régimen de tierras: también alcanzaría disposiciones relacionadas con alquileres, medicina prepaga, relaciones laborales, actividad financiera y otras áreas de la economía.
La maniobra de Menem buscaba separar el reclamo territorial del resto del decreto. Sin embargo, la intervención de Bullrich expuso que el acuerdo ofrecido en Diputados podría naufragar cuando regresara al Senado.
La interna oficialista llegó al Congreso
La disputa se produce mientras Menem mantiene diferencias con otros sectores del Gobierno por la estrategia electoral y las negociaciones con los gobernadores. Diego Santilli y el ministro de Economía, Luis Caputo, buscan acuerdos provinciales para suspender las PASO y reducir la conflictividad política antes de las elecciones de 2027.
Menem, en cambio, defiende la construcción de listas propias de La Libertad Avanza en las provincias, incluso cuando esa estrategia enfrenta al oficialismo con gobernadores cuyos legisladores necesita en el Congreso.
Bullrich mantiene además su propia confrontación con el presidente de Diputados, a quien acusa de intentar intervenir en la conducción libertaria del Senado. Esas diferencias políticas terminaron atravesando ahora el debate sobre uno de los instrumentos centrales del Gobierno.
La afirmación de que algunos funcionarios desean deliberadamente una derrota de Menem surge de fuentes anónimas citadas por La Política Online y no puede presentarse como un hecho comprobado. Lo verificable es que existen estrategias enfrentadas dentro del oficialismo y que la advertencia pública de Bullrich debilitó el acuerdo promovido en Diputados.
Mientras la Corte mantiene suspendidos provisionalmente los efectos del artículo 154, la vigencia definitiva de la Ley de Tierras continúa sin resolución de fondo.
La paradoja es contundente: para preservar el DNU con el que Milei derogó la Ley de Tierras, Menem prometió restablecerla. Bullrich respondió que el Senado podría rechazar esa promesa y dejó al oficialismo más cerca del escenario que intentaba evitar: que la oposición avance contra todo el megadecreto.



























