El ministro de Economía aseguró que el gobierno de Milei es «lo opuesto» al de Macri, que hay «euforia por invertir en la economía real» y que el ajuste fiscal fue un éxito. En el mundo real, la capacidad instalada de la industria está por debajo del 60%, la inversión extranjera cayó 4.687 millones de dólares en el último trimestre de 2025, el riesgo país supera los 500 puntos y el Banco Central no se anima a levantar el cepo.
El país de Caputo
Luis Caputo, ministro de Economía, dio una entrevista en Cadena 3. Quería diferenciar al gobierno de Javier Milei del de Mauricio Macri. Dijo que son «lo opuesto». Que Macri fue gradualista y fracasó. Que Milei hizo el ajuste de una vez y ganó.

«Terminamos con el déficit fiscal en el primer mes. Terminamos con el déficit cuasifiscal del Banco Central», afirmó. Y lanzó una frase que merece ser recordada: «Hoy ves euforia por invertir en la economía real».
El país real
Mientras Caputo habla de euforia, en el país real pasan otras cosas.
La capacidad instalada de la industria, según el Indec, apenas alcanzó un máximo del 61% en todo el mandato de Milei. Y desde octubre de 2025 está por debajo del 60%. La industria no levanta cabeza.
La inversión extranjera directa cayó en el último trimestre de 2025. La salida neta de capitales de empresas extranjeras fue de 4.687 millones de dólares, según los últimos datos disponibles del Banco Central. No es euforia. Es fuga.
El propio BCRA no planea liberar el cepo al dólar para las empresas en relación a stocks acumulados hasta enero de 2025. La traducción es simple: el gobierno tiene miedo de que, si abre la canilla, se le vaya toda la plata.
Caputo reconoció que «hay cero euforia en lo financiero». El riesgo país sigue por encima de los 500 puntos. El ministro tuvo que salir a decir que no tiene urgencia por salir a colocar deuda en los mercados extranjeros, contradiciendo a su propio jefe, Javier Milei, que había anticipado un acuerdo inminente con el FMI.
El RIGI que no llega
Caputo se refería probablemente al RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) cuando habló de «euforia por invertir en la economía real». La ley está aprobada. Los beneficios están escritos. Las inversiones prometidas, sin embargo, no aparecen.
Los sectores que crecen son los mismos de siempre: energía, minería, agro y pesca. Sectores intensivos en capital, no en mano de obra. La industria, el comercio y la construcción —los que generan empleo— siguen en terapia intensiva.
Caputo dice que este gobierno es «lo opuesto» al de Macri. Tiene razón en un punto: Macri se endeudó hasta las cejas y después no pudo pagar. Milei ajustó a los pobres, despidió empleados públicos, licuó salarios y logró el superávit fiscal.
Pero la euforia que describe el ministro no se ve en los números. Las fábricas cierran. La industria no despega. Los capitales se van. Y el riesgo país no baja.
Caputo vive en un país paralelo. Ojalá fuera el nuestro.

























