La Segunda Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (ICARRD+20), organizada por la FAO y el Gobierno de Colombia, se realizará del 24 al 28 de febrero de 2026 en Cartagena de Indias. A veinte años de la primera conferencia (Porto Alegre, 2006), el encuentro reunirá a gobiernos de 68 países, movimientos sociales, pueblos indígenas y organizaciones rurales con el objetivo de renovar compromisos en soberanía alimentaria, justicia social, acceso equitativo a la tierra y lucha contra el cambio climático, y de definir una hoja de ruta global sobre reforma agraria, agroecología y derechos de mujeres rurales y juventudes.

Qué se va a discutir: lo que el poder preferiría no nombrar
Desde el Comité Internacional de Planificación sobre Soberanía Alimentaria (CIP), la definición fue clara. Nury Martínez lo expresó sin eufemismos:
“La CIRADR+20 ofrece un espacio multilateral muy necesario para evaluar los avances —y los retrocesos— en la gobernanza responsable de la tierra, la pesca y los bosques, y para acordar políticas públicas eficaces frente al acaparamiento de tierras, la concentración de recursos, el cambio climático y la violencia contra quienes defienden los territorios.”
No se trata de debates abstractos. Los números exponen el problema estructural:
hoy el 70 % de la tierra cultivable del mundo está en manos del 1 % de las explotaciones, mientras que el 84 % de las explotaciones —las más pequeñas— apenas cultiva el 12 %. La desigualdad no es una falla: es el diseño.
Martínez lo subrayó con precisión política:
“El acaparamiento de tierras no solo impacta en los precios o en los territorios; produce transformaciones estructurales en la distribución del poder y del control sobre los recursos naturales.”
Reforma agraria o colapso: la advertencia campesina
Desde el movimiento campesino mundial, la lectura es todavía más directa. Morgan Ody, Coordinadora General de La Vía Campesina, lo dijo sin rodeos:
“La humanidad enfrenta múltiples crisis interconectadas que amenazan su propia existencia: crisis alimentaria, climática, económica y social. Con la Reforma Agraria es posible enfrentar y superar esas crisis.”
Y agregó una definición que incomoda a los modelos agroindustriales dominantes:
“Si los pequeños productores tenemos acceso a la tierra y al agua, podemos producir alimentos sanos para todas las poblaciones. Así se alcanza la soberanía alimentaria.”
Aquí no hay romanticismo rural. Hay diagnóstico político: sin redistribución de la tierra, no hay salida sostenible a ninguna crisis global.

Clave afro, indígena y campesina: la tierra como memoria y futuro
Pensar la CIRADR+20 desde una perspectiva afrodescendiente, indígena y campesina no es una consigna identitaria: es una lectura histórica.
Para los pueblos afro, la tierra es reparación frente al despojo colonial, la esclavitud y el racismo estructural que aún hoy expulsa comunidades negras de sus territorios ancestrales.
Para los pueblos originarios, no se habla de tierra sino de territorio: espacio de vida, espiritualidad y autodeterminación. Cualquier política agraria que ignore ese vínculo reproduce colonialismo, aunque se disfrace de desarrollo.
Para el campesinado, la reforma agraria no es pasado: es presente urgente. Hoy, el 10 % más rico del mundo rural concentra el 60 % del valor de las tierras agrícolas, mientras el 50 % más pobre apenas accede al 3 %. Eso no es ineficiencia: es violencia estructural.
Lo que está en juego en Cartagena
Desde el CIP advirtieron que la conferencia solo tendrá sentido si produce compromisos reales:
“La CIRADR+20 debe definir medidas concretas y mecanismos institucionales que garanticen la implementación de sus recomendaciones, con rendición de cuentas y monitoreo del cumplimiento de los Estados.”
La pregunta no es si habrá discursos.
La pregunta es si los Estados están dispuestos a dejar de administrar el despojo y empezar a transformarlo.
Desde InfoNegro, lo decimos con claridad política:
la tierra no es mercancía,
la tierra no es activo financiero,
la tierra es derecho, memoria y posibilidad de futuro.
Cartagena 2026 no definirá solo políticas agrarias.
Definirá si el mundo sigue concentrando la vida en pocas manos o se atreve, al fin, a redistribuirla.
InfoNegro – Verdad sin concesiones.



























