La central obrera concentrará desde las 15 en Diagonal Sur y Perú y marchará hacia la Secretaría de Industria. La producción manufacturera cayó 3,2% interanual en agosto, las fábricas utilizaron apenas el 58,2% de su capacidad en julio y el sector perdió cerca de 15.000 empleos registrados en un año.
La Confederación General del Trabajo volverá a movilizarse este jueves 8 de octubre en defensa de la industria nacional, la producción y el empleo, frente a la caída de la actividad manufacturera, el cierre de empresas y el deterioro del trabajo formal.
Los sindicatos concentrarán desde las 15 en la esquina de Diagonal Sur y Perú, en el microcentro porteño, y marcharán hasta la Secretaría de Industria, ubicada en avenida Julio Argentino Roca 651. El acto central está previsto para las 15.30.
La convocatoria fue lanzada bajo la consigna “Las Malvinas son argentinas, la industria nacional también”. La conducción cegetista sostuvo que la industria representa “producción, trabajo, soberanía y futuro” y responsabilizó al modelo económico del gobierno de Javier Milei por deteriorar el entramado productivo y poner en riesgo miles de puestos laborales.
El triunvirato integrado por Jorge Sola, del Sindicato del Seguro; Octavio Argüello, de Camioneros; y Cristian Jerónimo, del Sindicato del Vidrio, encabeza la protesta. Participarán gremios industriales, organizaciones sindicales confederadas y sectores de la economía popular.
La CGT decidió movilizarse, pero descartó por el momento la convocatoria a un nuevo paro general. La medida forma parte de un plan de lucha escalonado y constituye una respuesta más moderada que la propuesta de las dos CTA, que proyectan una huelga nacional para fines de octubre.
La industria cayó 3,2% en agosto
La movilización se produce en medio de un deterioro industrial reflejado en los propios datos oficiales.
El Índice de Producción Industrial Manufacturero del INDEC registró en agosto una caída del 3,2% respecto del mismo mes de 2025. Aunque el acumulado de los primeros ocho meses mantuvo una suba del 0,8%, la contracción interanual muestra que la recuperación inicial perdió fuerza y que la actividad volvió a retroceder.
El retroceso había sido todavía más pronunciado en julio: la producción manufacturera cayó un 5% respecto de junio y un 4,9% interanual. Fue el mayor derrumbe mensual desde la pandemia y expuso la debilidad de un sector golpeado por la caída del consumo, los elevados costos, las tasas de interés y la apertura de importaciones.
La utilización de la capacidad instalada se ubicó en julio en apenas 58,2%. Esto significa que casi 42 de cada 100 máquinas disponibles permanecieron sin utilizar. El nivel también quedó por debajo del 58,4% registrado en julio de 2025.
Las estadísticas del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial muestran, además, una reducción interanual cercana a los 15.000 puestos registrados en la industria. El deterioro forma parte de una pérdida más amplia de empleo formal, compensada parcialmente por el crecimiento de trabajos informales, más inestables y con salarios inferiores.
“Una apertura indiscriminada rompe el tejido productivo”
La conducción de la CGT cuestiona especialmente la apertura importadora impulsada por el Gobierno y advierte que las empresas argentinas enfrentan la competencia de productos extranjeros en condiciones desiguales.
“Necesitamos un proyecto industrial que piense en un modelo de producción, de desarrollo, de generación de puestos genuinos y formales, con derechos sociales y con salario digno”, sostuvo Jorge Sola al anunciar la protesta.
El dirigente agregó que la central no está de acuerdo con una “apertura indiscriminada de la importación” porque provoca la ruptura del tejido productivo.
La preocupación sindical alcanza a ramas como la industria textil, el calzado, la metalurgia, la alimentación, la fabricación de maquinaria y los materiales para la construcción. Son sectores que dependen en gran medida del consumo interno y que resultan especialmente vulnerables frente a la caída del poder adquisitivo y el ingreso de productos terminados desde el exterior.
La Federación de Trabajadores de Industrias de la Alimentación confirmó su participación y citó a sus afiliados al mediodía en su sede de la calle Estados Unidos 1474. Desde allí partirá una columna hacia la Secretaría de Industria.
El gremio advirtió sobre despidos, suspensiones y conflictos productivos en plantas alimenticias. Durante septiembre mantuvo reuniones con diputados y representantes del sector cárnico para reclamar por la situación salarial, la continuidad de la producción y las cesantías en empresas como Granja Tres Arroyos.
La CGT marcha, pero evita el paro
La decisión de limitar la medida a una movilización expone las diferencias internas del movimiento obrero. Los sectores más duros reclaman una huelga nacional contra el programa económico, mientras la conducción cegetista sostiene que todavía no están dadas las condiciones para garantizar una paralización de gran alcance.
La central ya realizó cuatro paros generales desde la asunción de Milei, pero durante los últimos meses privilegió las acciones sectoriales y el acompañamiento a reclamos específicos.
Su participación en las protestas más recientes fue limitada. La CGT tuvo una presencia menor en las marchas por San Cayetano, contra el endeudamiento de las familias y en rechazo a diferentes proyectos del oficialismo. Tampoco encabezó una movilización el 2 de septiembre, Día de la Industria, y optó por realizar una actividad interna en su sede.
Las dos CTA, en cambio, avanzan con una agenda de protestas que culminaría con un paro general a fines de octubre. Esta diferencia volvió a abrir una grieta dentro del frente sindical construido durante los primeros meses del plan de lucha conjunto.
La CGT también confirmó que acompañará la quinta Marcha Federal Universitaria, convocada para el próximo 15 de octubre en reclamo del cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, la recomposición salarial de docentes y no docentes y mayores recursos para las universidades nacionales.
Producción o especulación
La movilización coloca en discusión dos modelos económicos. El Gobierno sostiene que la apertura comercial obliga a las empresas argentinas a competir, reduce los precios y elimina actividades protegidas que considera ineficientes. La CGT advierte que ese proceso se está desarrollando sin políticas industriales, financiamiento accesible ni condiciones equivalentes frente a competidores extranjeros.
Las estadísticas muestran que la estabilidad cambiaria y la desaceleración de la inflación no alcanzaron para reactivar de manera sostenida la producción. La industria volvió a caer, mantiene más del 40% de su capacidad paralizada y continúa expulsando trabajadores formales.
La marcha de este jueves buscará transformar esos números en presión política. La CGT volverá a las calles, aunque sin convocar todavía a un paro, para reclamar que el Gobierno deje de considerar a la industria como un costo del ajuste y la reconozca como una condición imprescindible para sostener el trabajo, la soberanía económica y el desarrollo nacional.



























