Desde el 1.º de agosto, quienes llegan desde el Conurbano en tren y continúan su recorrido en Subte dejaron de recibir el 50% de descuento de la Red SUBE en el segundo viaje. El recorte comenzó sin anuncio oficial y coincidió con otra suba del boleto, que pasó de $1.621 a $1.684. La Ciudad responsabilizó al Gobierno nacional por dejar de financiar las combinaciones entre distintas jurisdicciones.
El bolsillo de quienes todos los días cruzan del Conurbano bonaerense hacia la Ciudad de Buenos Aires recibió otro golpe en agosto. A los sucesivos aumentos del transporte público se agregó ahora la eliminación de uno de los beneficios de la Red SUBE: los pasajeros que llegan en tren a CABA y continúan su viaje en Subte ya no reciben el descuento del 50% que hasta julio se aplicaba sobre el segundo tramo del recorrido.
La modificación comenzó a regir el 1.º de agosto, prácticamente en silencio. No hubo un anuncio oficial previo que advirtiera a los pasajeros sobre la eliminación del beneficio. Fueron los propios usuarios quienes comenzaron a detectar que, al realizar la combinación habitual, el molinete les descontaba la tarifa completa.
El cambio resulta particularmente sensible porque afecta a miles de trabajadores y estudiantes que diariamente utilizan los ferrocarriles metropolitanos para ingresar desde distintos municipios bonaerenses y necesitan completar posteriormente su recorrido utilizando el Subte.
Y llegó acompañado por otro aumento. Desde agosto, el boleto del Subte pasó de $1.621 a $1.684, mientras que el Premetro quedó en $589,40. Es decir, para los usuarios afectados se combinaron dos movimientos simultáneos: aumentó la tarifa y desapareció el descuento sobre uno de los tramos.
Qué cambió en la Red SUBE
Hasta el 31 de julio, la lógica era sencilla. Cuando un pasajero realizaba diferentes viajes dentro de una ventana de 120 minutos, la Red SUBE aplicaba descuentos progresivos sobre las combinaciones.
Para quienes ingresaban desde el Conurbano en tren y luego tomaban el Subte, el segundo tramo tenía una rebaja del 50%.
Desde agosto esa integración dejó de funcionar en ese sentido del recorrido. El pasajero paga ahora la tarifa correspondiente al tren y luego el valor completo del Subte.
El impacto acumulado puede resultar considerable para quienes realizan ese recorrido cinco o seis veces por semana. No se trata solamente de cuánto cuesta un boleto aislado, sino de un gasto que se repite diariamente y que se suma a los aumentos registrados en colectivos, trenes y subterráneos durante los últimos años.
La modificación apareció posteriormente reflejada en la información oficial del sistema SUBE, aunque inicialmente ni Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) ni la concesionaria Emova habían publicado explicaciones sobre el cambio.
La Ciudad responsabiliza a Nación
Consultado por Infonegro, el Gobierno porteño confirmó la modificación, pero trasladó la responsabilidad al Ejecutivo nacional.
Según explicó la administración de la Ciudad, la Red SUBE continúa funcionando entre los medios de transporte que dependen de CABA, es decir, el Subte y las 27 líneas de colectivos transferidas a la jurisdicción porteña.
Dentro de ese universo se mantiene el esquema habitual: el primer viaje se paga completo, el segundo obtiene un 50% de descuento y desde el tercero la rebaja alcanza el 75%, siempre que las combinaciones se realicen dentro de los 120 minutos establecidos.
El problema aparece cuando intervienen sistemas administrados por jurisdicciones diferentes.
La explicación brindada por la Ciudad fue que el Gobierno nacional dejó de financiar las combinaciones entre servicios pertenecientes a distintas jurisdicciones, lo que terminó rompiendo parcialmente la integración tarifaria metropolitana.
El episodio suma así otro capítulo a la disputa entre Nación, Ciudad y Provincia por el financiamiento del transporte público del AMBA, un sistema que funciona como una única red para millones de pasajeros aunque administrativamente se encuentre dividido entre diferentes gobiernos.
El mayor impacto recae sobre el Conurbano
La particularidad del nuevo esquema es que el golpe no se distribuye de manera uniforme.
Los principales perjudicados son quienes viven en el Gran Buenos Aires, llegan a la Capital en tren y necesitan utilizar el Subte para alcanzar su destino final.
Hasta julio, ese pasajero tenía una reducción del 50% sobre el segundo viaje. Ahora debe afrontar las dos tarifas completas.
La modificación resulta todavía más significativa si se considera que buena parte de los viajes metropolitanos responden a desplazamientos laborales. Para miles de habitantes del Conurbano, viajar hacia CABA no constituye una elección ocasional sino el recorrido cotidiano necesario para llegar al trabajo, estudiar o realizar trámites.
La eliminación del beneficio termina funcionando, por lo tanto, como un aumento indirecto del costo mensual del transporte.
Una combinación que todavía conserva el beneficio
El nuevo esquema presenta además una particularidad: no desapareció completamente la integración de la Red SUBE.
Según la información oficial, determinadas combinaciones continúan recibiendo descuentos. Entre los servicios administrados por la Ciudad permanece vigente el sistema progresivo y también subsisten otros beneficios específicos.
Esto vuelve al mapa tarifario metropolitano todavía más fragmentado: el precio final ya no depende únicamente de cuántos transportes toma una persona, sino también de qué jurisdicción administra cada uno y en qué combinación realiza el recorrido.
Para el pasajero, sin embargo, esas fronteras administrativas son prácticamente inexistentes. Una persona puede salir de su casa en el Conurbano, tomar un colectivo municipal, continuar en un ferrocarril nacional y terminar el recorrido en un Subte porteño. Desde la perspectiva cotidiana se trata de un solo viaje; desde el punto de vista tarifario, cada vez son sistemas más separados.
Qué descuentos continúan vigentes
La eliminación de esta combinación tampoco implica la desaparición de todos los beneficios del Subte.
Continúa funcionando el esquema destinado a pasajeros frecuentes, que reduce progresivamente el precio del viaje después de superar determinados niveles de utilización mensual con el mismo medio de pago. Los descuentos comienzan una vez superados los 20 viajes mensuales y aumentan después de los 30 y 40 viajes.
También permanecen la tarifa social y los pases o beneficios destinados a determinados grupos, entre ellos estudiantes, docentes, personas con discapacidad, personas trasplantadas, jubilados, pensionados y retirados de las Fuerzas Armadas y de seguridad.
Otro costo que se traslada al pasajero
La modificación de la Red SUBE ocurre en medio de una transformación más profunda del esquema de transporte metropolitano iniciada a partir de la reducción de subsidios nacionales.
El Gobierno de Milei avanzó desde diciembre de 2023 con una política destinada a disminuir las transferencias estatales al sistema y trasladar una proporción creciente del costo hacia las tarifas y las jurisdicciones locales.
Ahora ese proceso también alcanza a la integración tarifaria.
La paradoja es evidente: el AMBA funciona económicamente como una misma región, pero su transporte comienza a fragmentarse cada vez más según quién administra y quién financia cada servicio.
Para quienes todos los días cruzan esa frontera invisible entre Provincia y Ciudad, la consecuencia es mucho más concreta. Desde agosto, llegar al trabajo cuesta más: aumentó el Subte y, para miles de pasajeros del Conurbano, desapareció además el descuento que amortiguaba el costo de combinarlo con el tren.


























