De 35.461 casos en 2017 a 11.961 en 2025: la caída es real, significativa y merece ser celebrada. Pero detrás del optimismo oficial hay una pregunta incómoda: ¿por qué siguen habiendo 11.961 niñas y adolescentes que quedan embarazadas en un país donde el aborto sigue siendo penalizado, la educación sexual es territorio en disputa y la pobreza empuja a miles de menores a situaciones de vulnerabilidad extrema?.
SANTO DOMINGO, 27 de febrero de 2026 – Las cifras son contundentes y, por una vez, merecen un titular optimista. En 2017, República Dominicana registraba 35.461 embarazos en adolescentes. Para 2025, la cifra cayó a 11.961 . Una reducción del 66% en ocho años. En el grupo de 15 a 19 años, los casos pasaron de 33.453 a 11.352. Y en la franja más vulnerable, la de las menores de 15 años, la caída va de 2.008 a 609 .
Detrás de cada número hay una historia que cambió de rumbo: una niña que permaneció en la escuela, una familia que evitó la ruptura prematura de su proyecto de vida. El dato es real, significativo y merece ser celebrado.
¿POR QUÉ CAYÓ? (Y POR QUÉ NO ES MAGIA)
Este descenso sostenido durante casi una década no ocurre por inercia. Es resultado de políticas públicas más focalizadas, mayor acceso a información, intervención comunitaria y una conversación social menos hipócrita sobre educación sexual y prevención . También refleja coordinación interinstitucional y presión de organismos internacionales que durante años advirtieron sobre el costo humano y económico del embarazo temprano .
El gobierno saliente de Danilo Medina impulsó programas como «Progresando con Solidaridad» y la Estrategia Nacional de Prevención del Embarazo en Adolescentes, que pusieron el tema en la agenda . La actual administración de Luis Abinader mantuvo algunas líneas de acción y sumó esfuerzos desde el Ministerio de la Mujer y el Despacho de la Primera Dama .
Pero el verdadero cambio está en las bases: organizaciones comunitarias, iglesias (con todas sus contradicciones), escuelas que se animaron a hablar de lo que antes era tabú, y adolescentes que hoy tienen más información que sus madres a la misma edad.
LO QUE LA CIFRA NO DICE (Y ES ORO)
Once mil casos siguen siendo demasiados. Y cuando se desagregan por región, el mapa de la desigualdad aparece otra vez:
📌 Las provincias con mayor pobreza multidimensional (Elías Piña, Pedernales, Bahoruco) siguen concentrando las tasas más altas de embarazo adolescente .
📌 El 72% de las adolescentes embarazadas pertenecen a hogares en situación de pobreza o vulnerabilidad .
📌 La deserción escolar posterior al embarazo sigue siendo masiva: solo 3 de cada 10 madres adolescentes retoman sus estudios .
El problema no es solo de números. Es de estructura.
EL DEBATE QUE FALTA (Y QUE NADIE QUIERE DAR)
República Dominicana es uno de los países de América Latina y el Caribe con las leyes más restrictivas en materia de aborto. La interrupción voluntaria del embarazo está penalizada en todas las circunstancias, incluso cuando la vida de la madre corre riesgo, cuando el feto es inviable o cuando el embarazo es producto de una violación .
En 2021, el gobierno de Abinader intentó modificar el Código Penal para despenalizar el aborto en tres causales, pero la iniciativa fracasó por la presión de sectores conservadores y religiosos . Hoy, una niña de 12 años violada por un familiar tiene que viajar a otro país si quiere interrumpir su embarazo, o resignarse a ser madre a la fuerza.
Mientras tanto, la educación sexual sigue siendo un campo minado. El Ministerio de Educación implementa programas de orientación, pero la resistencia de grupos ultrarreligiosos limita su alcance. En muchos centros educativos, hablar de anticonceptivos sigue siendo un tema prohibido.
LA PREGUNTA QUE QUEDA FLOTANDO
La caída del embarazo adolescente es una buena noticia. Un país que logra reducir en dos tercios una de sus tragedias sociales más silenciadas merece un aplauso. Pero 11.961 casos siguen siendo 11.961 historias de niñas que dejaron de serlo antes de tiempo.
La pregunta no es si celebramos. La pregunta es por qué, con todo lo que se ha avanzado, seguimos teniendo 609 embarazos de menores de 15 años. Por qué una niña de 12 años que vive en una comunidad rural sigue teniendo más probabilidades de ser madre que de terminar la secundaria. Por qué el debate sobre el aborto sigue siendo un tema tabú en un país donde las muertes por abortos clandestinos no se cuentan en las estadísticas oficiales.
La cifra es para el optimismo. Pero la realidad, para el compromiso.
📍 11.961 embarazos adolescentes en 2025: 11.961 veces menos que en 2017. Es un logro. Pero también es 11.961 veces la pregunta que el país sigue sin responder: ¿qué hacemos con las que quedan?,¿Y con las que vienen?.



























