En una jornada clave para el conflicto por el cierre de la histórica fábrica de neumáticos, una protesta de trabajadores frente a la Secretaría de Trabajo terminó con un violento operativo policial. Efectivos de la Policía de la Ciudad y de la Federal avanzaron con palazos, gas pimienta y camiones hidrantes contra los manifestantes. Hay heridos y varios detenidos. Ocurrió el mismo día en que vencía la conciliación obligatoria y se realizaba una audiencia virtual para definir el futuro de la negociación.
EL DÍA CLAVE QUE TERMINÓ EN REPRESIÓN
Alrededor de las 11 de la mañana de este miércoles, los trabajadores de FATE comenzaron a concentrarse frente a la Secretaría de Trabajo, en el centro porteño. No era una protesta más. Era la jornada en que vencía la conciliación obligatoria dictada quince días atrás y en la que el Gobierno, el sindicato y la empresa tenían previsto mantener una reunión virtual para analizar el futuro de la negociación .
El encuentro buscaba definir si la medida se extendía por cinco días más o si el conflicto avanzaba hacia una nueva etapa. Pero mientras los funcionarios discutían de manera virtual, en la calle la tensión se desbordó.

EL AVANCE POLICIAL
La manifestación, que reunía a trabajadores de FATE junto a organizaciones sociales, gremios y militantes, transcurría en las inmediaciones de la cartera laboral cuando efectivos de la Policía de la Ciudad y de la Policía Federal decidieron avanzar.
El operativo fue contundente: golpes, gas pimienta y palazos para desalojar la calzada . Pero la violencia no se detuvo ahí. También se utilizaron camiones hidrantes que arrojaron agua sobre los manifestantes.
El periodista Adrián Salonia, que cubría la protesta desde el lugar, relató en televisión que el accionar de las fuerzas de seguridad derivó en varias detenciones durante el operativo. Hasta el momento, los detenidos no fueron identificados oficialmente.
EL TESTIMONIO DE LOS DIRIGENTES
Entre los presentes se encontraban los diputados Hugo Yasky y Horacio Pietragalla, además de dirigentes sociales como Eduardo Belliboni y Rubén «Pollo» Sobrero. Y fue precisamente Belliboni quien denunció con crudeza lo sucedido.
«A mí me cagaron a palos. Me dijeron que sí se podía marchar por acá, nos encerraron y nos golpearon», declaró el dirigente del Polo Obrero, visiblemente indignado. «No estábamos en el Metrobús ni nada, nos autorizaron a venir acá y de repente largó la represión. Hay heridos y detenidos, una barbaridad», agregó.
Su testimonio deja en evidencia una denuncia recurrente en este tipo de operativos: la promesa de que la protesta podía realizarse, seguida de una embestida violenta cuando los manifestantes ya estaban en el lugar.

UN CONFLICTO QUE VIENE DE ATRÁS
El cierre de FATE no fue una decisión repentina. La empresa, propiedad de la familia Madanes Quintanilla y con más de ocho décadas de trayectoria en el país, anunció el 17 de febrero el cese definitivo de su planta en San Fernando y el despido de 920 trabajadores . La noticia cayó como un balde de agua fría: muchos empleados se enteraron a través de un cartel pegado en la puerta de la fábrica al regresar de sus vacaciones .
«Volvimos de vacaciones y nos encontramos con la fábrica cerrada», relató Sebastián Tesoro, uno de los trabajadores despedidos. «Nos quieren obligar a que revolvamos la basura de la calle y no lo vamos a permitir» .
Inmediatamente, el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático (SUTNA) impulsó medidas de fuerza y el gobierno nacional, junto al provincial, dictaron la conciliación obligatoria por 15 días, dejando sin efecto los despidos de manera temporal .
EL CONTEXTO DE LA REFORMA LABORAL
Los trabajadores no dudan en vincular el cierre de FATE con el contexto político más amplio. La reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, que flexibiliza las condiciones de despido, sobrevoló todas las discusiones durante estas semanas.
«Todos estos empresarios estaban buscando la reforma laboral, no es casualidad que nos despidan a todos y dentro de unos meses la fábrica retome sus actividades», denunció Ariel Godoy, operario de FATE .
El ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, fue aún más contundente: «Es una realidad a la que nos llevó el presidente Milei. Es un ataque certero a la industria nacional, en el marco de un proceso de industricidio» .
LO QUE SIGUE
El conflicto continúa abierto y, en caso de no alcanzarse un acuerdo entre el Gobierno, el sindicato y la empresa, las negociaciones podrían entrar en una fase más amplia de discusión. Por lo pronto, lo ocurrido este miércoles frente a la Secretaría de Trabajo deja más preguntas que respuestas: ¿por qué se reprimió una protesta que había sido autorizada?, ¿Quiénes son los detenidos?, ¿Qué pasará con los 920 trabajadores que siguen esperando una definición?.
Mientras tanto, en las calles del centro porteño, queda el eco de los palazos, el olor del gas y la bronca de quienes solo pedían por sus puestos de trabajo.



























