La Fuerza Aérea de Israel lanzó una nueva oleada de ataques contra el suburbio sur de Beirut, alcanzando la sede del Consejo Ejecutivo de Hezbolá y diez edificios de gran altura utilizados como infraestructura militar por la milicia chií. La ofensiva, que completa la vigésima sexta operación de envergadura desde el inicio de la campaña, se produce en el marco de la guerra desatada por el asesinato del líder supremo iraní Alí Jamenei. Mientras las FDI informan que han destruido más del 60% de los lanzadores de misiles balísticos de Irán y el 80% de sus sistemas de defensa aérea, el gobierno libanés dio un paso inédito: prohibió las actividades militares de Hezbolá y ordenó la entrega de sus armas al Estado. La pregunta que flota es si la organización chií, debilitada y aislada, podrá resistir el embate combinado de Israel y el creciente rechazo interno.
Beirut/Tel Aviv, 7 de marzo de 2026 – La madrugada del viernes, el cielo del sur de Beirut se iluminó con fuego y humo. La Fuerza Aérea israelí completó una nueva serie de ataques contra Dahiyeh, el bastión histórico de Hezbolá en la capital libanesa. Entre los objetivos alcanzados figura la sede del Consejo Ejecutivo de la organización, así como un almacén utilizado para guardar vehículos aéreos no tripulados empleados en ataques contra Israel .
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron que se trató de la vigésimo sexta oleada de ataques en la zona desde el inicio de la campaña. Según el comunicado militar, el centro de mando atacado tenía como objetivo ser utilizado «para promover diversos complots contra fuerzas de las FDI y ciudadanos del Estado» .
La operación, que según las FDI incluyó medidas para reducir el riesgo de daños a civiles —advertencias anticipadas, uso de armas de precisión y observaciones aéreas—, forma parte de una escalada regional desatada por el asesinato del líder supremo iraní Alí Jamenei el pasado 28 de febrero en un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel .
El mapa de daños y la respuesta de Hezbolá
Los ataques no se limitaron a Beirut. La aviación israelí bombardeó también el Valle de la Becá, en el este del Líbano, y decenas de localidades en el sur del país . Fuentes de seguridad libanesas reportaron que al menos 123 personas murieron y 683 resultaron heridas desde el inicio de la ofensiva, según el Ministerio de Salud Pública . El gobierno libanés informó que más de cien mil personas han sido desplazadas de sus hogares .
Hezbolá, por su parte, respondió con el lanzamiento de cohetes y drones hacia el norte de Israel, alcanzando posiciones militares y causando heridas a ocho soldados israelíes, cinco de ellos de gravedad . La organización también advirtió a los residentes israelíes que evacuen las localidades en un radio de 5 kilómetros de la frontera .
La muerte de Zaid Ali Jumaa
Horas antes de los bombardeos en Beirut, las FDI habían anunciado la eliminación de Zaid Ali Jumaa, comandante de gestión de fuego de Hezbolá en Beirut y jefe de artillería de la organización en el sur del Líbano . Jumaa era responsable del lanzamiento de miles de cohetes, misiles y drones desde territorio libanés hacia Israel, y había encabezado el ataque con misil antitanque en Monte Dov en 2015, que causó la muerte de un oficial y un soldado de las FDI .
El contexto: un Hezbolá debilitado y aislado
La ofensiva israelí encuentra a Hezbolá en su momento más frágil desde su fundación en la década de 1980. La organización perdió a su líder histórico, Hasán Nasrala, en un ataque en 2024, y su sucesor, Naim Qassem, ha sido declarado por Israel como «objetivo de eliminación» . Los ataques israelíes de los últimos días también habrían alcanzado a Mohamed Raad, jefe del bloque parlamentario de Hezbolá, cuyo paradero es desconocido .
Pero el golpe más duro para la organización no proviene solo de Israel. El gobierno libanés, encabezado por el presidente Joseph Aoun y el primer ministro Nawaf Salam, dio un paso inédito: prohibió las actividades militares de Hezbolá y exigió la entrega de sus armas al Estado . La decisión, respaldada por una parte importante de la sociedad libanesa, refleja el cansancio de un país que lleva años arrastrado a conflictos por decisiones del partido-milicia.
«Hezbolá eligió unirse a esta guerra, y enfrentará las consecuencias de esa decisión», advirtió el portavoz de las FDI en la red X . La frase resonó con especial crudeza en Beirut, donde miles de familias volvieron a huir de sus hogares.
La guerra más allá del Líbano
El conflicto no se limita a las fronteras libanesas. El jefe del Estado Mayor de Israel, teniente general Eyal Zamir, informó que la ofensiva contra Irán ha destruido más del 60% de los lanzadores de misiles balísticos y el 80% de los sistemas de defensa aérea de la república islámica, lo que ha permitido a Israel alcanzar una supremacía aérea casi absoluta sobre el espacio iraní . «Los pilotos de la Fuerza Aérea han lanzado más de 6.000 municiones», detalló Zamir.
En paralelo, Estados Unidos continúa su campaña militar en la región. El presidente Donald Trump afirmó que no tiene «límites de tiempo» para la guerra, y que su objetivo es que Irán «no pueda tener armas nucleares, ni misiles balísticos», y que se instale «alguien racional y sensato» al frente del país . El secretario de Defensa, Pete Hegseth, fue más allá: «Apenas hemos empezado» .
Las represalias iraníes no se han hecho esperar. Misiles y drones alcanzaron en las últimas horas la base aérea de Al Udeid en Qatar, la mayor instalación militar estadounidense en la región, así como objetivos en Bahréin, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos . En Arabia Saudita, tres misiles balísticos fueron interceptados cerca de la Base Aérea Príncipe Sultán .
El rol de Rusia y China
El conflicto adquiere cada vez más dimensiones globales. Funcionarios estadounidenses revelaron que Rusia está compartiendo inteligencia con Irán para apoyar sus ataques contra fuerzas de EE.UU. en Medio Oriente, proporcionando información sobre la ubicación de activos militares estadounidenses, incluidos buques de guerra y aeronaves . China, por su parte, estaría preparando asistencia financiera y componentes para misiles, según fuentes de inteligencia .
Las víctimas y el drama humanitario
Mientras los líderes discuten estrategias, los civiles siguen pagando el precio más alto. En Líbano, las autoridades reportan más de 200 muertos y 700 heridos . En Irán, la Media Luna Roja contabiliza más de 1.300 muertos, y al menos 1.172 civiles, según organizaciones de derechos humanos . La escuela de niñas en Minab, donde murieron 63 estudiantes, se ha convertido en el símbolo de una guerra que, como todas, la pagan los que nunca debieron estar en el medio.
📍 Mientras Israel bombardea el corazón de Hezbolá en Beirut, el gobierno libanés intenta despegarse de la organización a la que durante años miró como un Estado paralelo. La milicia chií, debilitada por los golpes militares y el creciente rechazo interno, enfrenta su hora más oscura. Pero la guerra no se detiene. Y en medio del fuego cruzado, miles de familias vuelven a huir, los muertos se acumulan y la pregunta que flota es si el Líbano podrá alguna vez liberarse de las garras de quienes lo arrastraron al conflicto.


























