Javier Milei denunció que el Círculo Rojo impulsa a Patricia Bullrich como alternativa presidencial para conservar su modelo económico sin conservarlo a él. La senadora respondió con un misterioso «Se vienen cositas» y empezó a cuestionar aspectos del plan económico. ¡La casta empresarial encontró la fórmula perfecta: quedarse con el ajuste y mandar al ajustador a terapia de grupo!
Javier Milei acaba de descubrir la peor pesadilla de un presidente enamorado de sí mismo: que sus propios aliados económicos podrían preferir sus políticas sin tener que soportar sus discursos.
«Quieren un mileísmo sin Milei», denunció, atribuyendo la maniobra al Círculo Rojo.
¡Qué hijos de puta! ¡Después de tanto defender la libertad de mercado, el mercado quiere ponerlo en liquidación!
Según las versiones que circulan en el poder, sectores empresariales ven en Patricia Bullrich una posible continuadora del rumbo económico.
¡Los tipos quieren conservar la motosierra, pero cambiar al operario porque les está serruchando el mobiliario del directorio!
Milei aseguró que ciertos empresarios lo detestan porque les quitó negocios. No identificó en esa declaración pruebas concretas sobre quiénes estarían organizando una candidatura.
Patricia, mientras tanto, publicó una foto con una frase: «Se vienen cositas».
¡En la política argentina esa frase puede significar una candidatura, una traición o una promoción de dos por uno en puñales para la espalda!
La senadora también cuestionó la estrategia financiera oficial: advirtió que no se puede hablar alegremente de disponer de setenta y cinco mil millones de dólares y planteó que Argentina no debería depender de Scott Bessent, secretario del Tesoro estadounidense.
¡Mirá vos!
¡Bullrich pasó de defender el modelo a revisarle la billetera al Presidente! ¡Es como si el copiloto del Titanic empezara a preguntar quién carajo contrató al capitán!
Y lo más divertido es que Milei evitó pelearse directamente con ella.
¡Con los periodistas se enoja, con las encuestadoras se indigna y con los empresarios se pone furioso!
¡Pero Patricia le anuncia que está preparada para ocupar su sillón y el león se transforma en un gato que no quiere tirar el florero!
En medio de la disputa también apareció otro episodio preocupante: el canciller Pablo Quirno impidió el ingreso de una periodista de Clarín a una conferencia oficial con un funcionario estadounidense.
¡El Gobierno que grita «libertad» cada quince minutos parece practicar una versión muy particular de la libertad de prensa: podés preguntar cualquier cosa, siempre que no te dejen entrar!
La ironía es formidable. Milei llegó prometiendo terminar con la casta y ahora denuncia que una parte del poder económico quiere reemplazarlo para mantener su programa.
¡El Presidente descubrió que para ciertos empresarios no era un líder revolucionario: era un electrodoméstico útil, pero demasiado ruidoso!
Y acá está el remate.
¡Milei se pasó años diciendo que el mercado siempre tiene razón, hasta que el mercado empezó a mirar el catálogo de reemplazos!
¡Ahora resulta que la mano invisible de Adam Smith no venía a aplaudirlo: venía a darle una patada en el culo y entregarle las llaves a Patricia!



























