La Nación autorizó a la Municipalidad de Córdoba a tomar un préstamo internacional para refinanciar sus vencimientos. El intendente tendrá dos años de gracia y trasladará el pago del capital a la próxima gestión, justo cuando comienza la disputa electoral por la capital provincial.
El gobierno de Javier Milei habilitó a la Municipalidad de Córdoba a tomar un préstamo internacional por 120 millones de dólares. La autorización le permite al intendente Daniel Passerini aliviar la presión financiera hasta el final de su mandato y, al mismo tiempo, altera el tablero electoral de 2027.
La operación fue estructurada por el Deutsche Bank y financiada por fondos privados e inversores institucionales internacionales. Cuenta con la garantía de la Provincia de Córdoba y con el Banco de Córdoba como agente de contragarantía. Los dólares ya fueron depositados en Nueva York y serán utilizados exclusivamente para cancelar obligaciones anteriores.
El préstamo no representa dinero disponible para nuevas obras ni gastos corrientes. Se trata de una operación de refinanciación. La Municipalidad contrae una deuda nueva para cancelar el saldo de un bono internacional y otros vencimientos del mercado local.
El alivio para Passerini es considerable. La ciudad tendrá 24 meses de gracia para pagar el capital y durante ese período abonará solamente intereses. Cuando comience la amortización, el actual intendente estará terminando su mandato o ya habrá dejado el Palacio 6 de Julio.
La deuda quedará para la próxima gestión
El financiamiento tiene un plazo total de cuatro años. Después de los dos años de gracia, el capital deberá ser pagado mediante cinco cuotas semestrales iguales. Los vencimientos se extenderán hasta mediados de 2030.
La tasa es variable y se encuentra vinculada a la SOFR, el índice de referencia estadounidense. En las condiciones actuales asciende aproximadamente al 9,06% anual en dólares. Cualquier variación de la tasa internacional modificará el costo final.
La Municipalidad utilizará parte de los fondos para cancelar anticipadamente los aproximadamente 75 millones de dólares que quedaban pendientes del bono emitido en 2016, durante la gestión radical de Ramón Mestre, y reestructurado en 2020 bajo la intendencia de Martín Llaryora. El resto permitirá cubrir letras y otros compromisos contraídos en el mercado doméstico.
Según la administración municipal, la operación no incrementará el volumen neto de deuda porque el dinero nuevo sustituirá pasivos existentes. Sin embargo, modifica sustancialmente el calendario. Los vencimientos inmediatos desaparecen y el pago del capital queda concentrado en la próxima gestión.
La documentación oficial establece que la totalidad del préstamo será destinada al manejo de pasivos. Por lo tanto, no es correcto afirmar que Passerini recibió 120 millones de dólares para financiar directamente su campaña o ejecutar nuevas obras.
El beneficio político surge del oxígeno fiscal. Al liberar recursos que estaban comprometidos con vencimientos, podrá transitar el tramo final de su mandato con menos presión sobre las cuentas municipales.
El aval que necesitaba de la Casa Rosada
Para contratar financiamiento externo y respaldarlo mediante recursos vinculados con la coparticipación, la Municipalidad necesitaba las autorizaciones correspondientes del Ministerio de Economía y la Jefatura de Gabinete. Sin esa intervención nacional, la operación no podía completarse.
El aval llegó después de varias semanas de negociaciones políticas entre funcionarios del Gobierno cordobés y la Casa Rosada. La Provincia aportó además la garantía principal, mientras que Bancor administrará la contragarantía mediante recursos municipales específicos.
Si la Municipalidad incumpliera los pagos, la obligación podría trasladarse a la Provincia. Mientras eso no ocurra, la garantía constituye un compromiso eventual y no integra formalmente el volumen de deuda provincial.
La operación también fue favorecida por una mejora reciente en la calificación crediticia de la ciudad. Moody’s elevó la nota municipal de Caa1 a B3, con perspectiva positiva. Es la misma calificación asignada a la deuda soberana argentina, aunque continúa dentro de la categoría especulativa y de alto riesgo.
Passerini gana tiempo y Juez pierde tranquilidad
El aspecto financiero está confirmado. La interpretación electoral requiere mayor cautela, pero el efecto político resulta evidente. Passerini consiguió postergar los principales vencimientos hasta después de las elecciones municipales de 2027.
El intendente podrá atravesar el último año y medio de mandato sin destinar una porción tan elevada de sus recursos a cancelar deuda. Eso no garantiza su reelección, pero le permite administrar servicios, sostener acuerdos salariales y acompañar el plan de obras impulsado por la Provincia en mejores condiciones.
El movimiento inquieta al senador Luis Juez, quien manifestó su intención de volver a competir por la intendencia de Córdoba. Su estrategia depende de convertirse en el candidato opositor capaz de capitalizar el desgaste del peronismo provincial y obtener un respaldo claro de La Libertad Avanza.
El problema es que la Casa Rosada acaba de habilitar una operación que fortalece financieramente al principal adversario municipal del senador. Para Juez, el gesto alimenta las sospechas sobre una negociación entre Milei y Llaryora de cara a 2027.
No existe hasta ahora un acuerdo electoral público que demuestre que el Gobierno nacional haya decidido abandonar a Juez o favorecer deliberadamente la continuidad del peronismo cordobés. Lo comprobable es que la Nación concedió una autorización decisiva para Passerini y que esa decisión tiene consecuencias políticas inevitables.
La nueva sintonía entre Milei y Llaryora
El crédito aparece en medio de un acercamiento entre la Casa Rosada y el Gobierno de Córdoba. La relación se intensificó con la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete debido a su vínculo político con Llaryora y con otros referentes del cordobesismo.
Los legisladores alineados con el gobernador redujeron su confrontación con el oficialismo nacional y comenzaron a acompañar iniciativas impulsadas por Milei. En paralelo, Córdoba recibió recursos y señales políticas que fueron interpretadas como parte de una negociación más amplia.
Ese intercambio no constituye por sí mismo una alianza electoral. Los gobiernos nacionales y provinciales negocian habitualmente votos legislativos, fondos, avales y obras sin que eso desemboque necesariamente en listas conjuntas.
Sin embargo, la acumulación de gestos abre una pregunta que Juez y el diputado libertario Gabriel Bornoroni intentan clausurar. La incógnita es si La Libertad Avanza realmente competirá con toda su fuerza contra el peronismo cordobés.
Ambos dirigentes sostienen que Milei pretende ganar la provincia y niegan un entendimiento con Llaryora. En el cordobesismo, en cambio, imaginan un esquema de convivencia semejante al que mantuvieron con Mauricio Macri. Esa relación combinó confrontación formal, colaboración parlamentaria y cuidado mutuo de determinados territorios.
El costo llegará después de las elecciones
La gestión de Passerini presenta la operación como un ordenamiento responsable que reduce el riesgo de enfrentar vencimientos concentrados. Desde el punto de vista financiero, reemplazar obligaciones inmediatas por un calendario más extenso mejora la liquidez municipal.
Pero el préstamo no elimina la deuda. La desplaza. La próxima administración deberá afrontar cinco cuotas semestrales de capital, además de los intereses variables acumulados. Si la tasa estadounidense sube o el municipio atraviesa una caída de ingresos, el costo podría aumentar.
El esquema deja el inicio del pago del capital para 2028 y extiende las obligaciones hasta 2030. El próximo intendente, sea Passerini, Juez u otro candidato, heredará la factura del alivio actual.
La Casa Rosada no le regaló 120 millones de dólares al intendente ni financió directamente su campaña. Le concedió algo políticamente igual de valioso: tiempo. Passerini despejó los vencimientos que amenazaban el final de su gestión, mientras Juez observa cómo el Gobierno al que pretende representar en Córdoba le facilita el camino financiero a su principal adversario.


























