La obra escrita y dirigida por Rosario Sabarrena explora el dolor, el amor y las experiencias que permanecen inscriptas en el cuerpo. Ganadora de la convocatoria Tole Tole Coproduce 2026, se presenta los sábados a las 21 en el Espacio Tole Tole de Buenos Aires.
¿Qué ocurre con aquello que creemos haber olvidado, pero permanece agazapado en el cuerpo? ¿Dónde se guardan las experiencias que la memoria intenta apartar y que, sin embargo, regresan como imágenes, sensaciones o heridas difíciles de nombrar? Sobre esas preguntas se construye “Partes de mí”, una propuesta teatral que transforma el escenario en un territorio donde el dolor y el amor dejan de ser conceptos abstractos para adquirir presencia física.
Escrita y dirigida por Rosario Sabarrena, la obra se presenta como “un ensayo inacabado sobre poner el cuerpo”. La definición no es decorativa: la puesta evita construir personajes tradicionales y trabaja, en cambio, con emociones encarnadas por tres intérpretes. Thelma Demarchi, Rosario Sabarrena y Mariana Turiaci conforman una identidad fragmentada y colectiva, una misma subjetividad desplegada en distintos cuerpos.
La obra se presenta todos los sábados de agosto y septiembre, a las 21, en el Espacio Tole Tole Teatro, ubicado en Pasteur 683, en la Ciudad de Buenos Aires.
El cuerpo como archivo
“Partes de mí” parte de una idea tan íntima como política: el cuerpo conserva aquello que las palabras no siempre logran explicar. Una experiencia puede desaparecer del relato consciente y continuar manifestándose en la forma de caminar, relacionarse, amar, protegerse o reaccionar frente al miedo.
La puesta interroga esa memoria corporal sin convertir el sufrimiento en una postal romántica. No busca embellecer las heridas ni presentar la resistencia femenina como una obligación heroica. Su propósito es exponer las contradicciones de una persona que puede sentirse quebrada y, al mismo tiempo, continuar avanzando; que carga una película detrás de los ojos mientras intenta mirar hacia adelante.
Esa tensión atraviesa toda la propuesta. El dolor no aparece como una estación superada ni como una experiencia que conduce inevitablemente al crecimiento. Permanece, cambia de forma, se esconde y vuelve. El cuerpo se convierte así en un archivo vivo: guarda lo sucedido incluso cuando la memoria intenta cerrar el expediente.
Tres mujeres, una identidad multiplicada
En esta obra, las intérpretes no representan tres historias completamente independientes. Las tres componen una misma persona atravesada por diferentes emociones, recuerdos y contradicciones. La multiplicidad permite mostrar que la identidad nunca es una construcción estable ni uniforme.
Somos aquello que decimos, pero también lo que callamos. Somos quienes creemos ser y las versiones que construimos para sobrevivir frente a los demás. La escena recoge esa fragmentación y la distribuye entre tres cuerpos que se encuentran, se enfrentan y se reconocen.
La decisión dramatúrgica evita encerrar la experiencia femenina en una única representación. No existe una sola manera de habitar el dolor, expresar el miedo o reconstruirse después de una ruptura. Cada cuerpo desarrolla su propio lenguaje, pero todos participan de una memoria común.
La obra está dedicada a las mujeres, aunque esa dedicatoria no funciona como una celebración superficial de una fortaleza supuestamente natural. Por el contrario, pone en discusión la exigencia social que obliga a las mujeres a sostener, cuidar, resistir y continuar aun cuando se encuentran emocionalmente devastadas.
Desromantizar el mandato de seguir
La expresión “poner el cuerpo” suele asociarse con la valentía, el compromiso o la entrega. Sin embargo, también puede esconder una imposición: la de permanecer de pie cuando nadie pregunta cuánto cuesta hacerlo.
“Partes de mí” trabaja sobre esa ambigüedad. Poner el cuerpo puede ser un acto de resistencia, pero también la consecuencia de no tener otra alternativa. Seguir adelante no siempre significa haber sanado. Sonreír tampoco demuestra que el dolor haya desaparecido.
La puesta intenta recuperar aquello que queda fuera de los relatos ordenados sobre la superación personal: las recaídas, las contradicciones, la memoria involuntaria y las marcas que no encuentran una conclusión definitiva. Por eso se presenta como un ensayo inacabado. No ofrece una respuesta cerrada porque el cuerpo tampoco funciona como una historia con principio, conflicto y resolución.
Las preguntas permanecen abiertas: ¿qué hacemos con aquello que se instaló entre nuestras fibras?, ¿es posible olvidar realmente?, ¿qué parte de nosotras continúa viviendo dentro de una experiencia que creemos terminada?
Una obra nacida de la producción independiente
El espectáculo resultó ganador de la convocatoria Tole Tole Coproduce 2026 y fue desarrollado con producción general de La Petisa Babilonia y coproducción del Espacio Tole Tole. La asistencia de dirección está a cargo de Mailen Di Gaetano y Rosario Suban, mientras que la prensa corresponde a Artesanal Comunicación.
Con una duración aproximada de 50 minutos, la obra forma parte del circuito teatral independiente porteño, un espacio que continúa sosteniendo propuestas experimentales y dramaturgias alejadas de las fórmulas comerciales.
“Partes de mí” no promete explicar el dolor ni entregar una receta para abandonarlo. Su apuesta consiste en volverlo visible, darle movimiento y permitir que aquello que suele permanecer encerrado encuentre una forma escénica.
Las funciones se realizan los sábados a las 21 hasta el 26 de septiembre de 2026, en Espacio Tole Tole. Las entradas tienen un valor informado de 22.000 pesos y pueden adquirirse a través de Alternativa Teatral.

























