El 10 de abril de 2026, la Justicia aceptó el pedido del Gobierno y cambió el fuero de la causa.
El expediente pasa al ámbito Contencioso Administrativo y sale de la Justicia laboral.
Se abre un conflicto de competencia que podría terminar en la Corte Suprema.
Un giro judicial que cambia el tablero
El Gobierno de Javier Milei consiguió su primer avance en la defensa judicial de la reforma laboral al lograr que la causa impulsada por la CGT deje de estar en manos de la Justicia del Trabajo.
La decisión, tomada el 10 de abril de 2026, fue adoptada por la jueza Macarena Marra Giménez, quien aceptó la inhibitoria presentada por el Estado Nacional y declaró competente al fuero Contencioso Administrativo Federal.
El movimiento no es menor: modifica el terreno donde se librará la disputa.
Qué significa el cambio de fuero
La resolución implica que el expediente ya no será tramitado por el Juzgado Nacional del Trabajo N°63, que había dictado una cautelar suspendiendo artículos clave de la reforma.
En términos técnicos, la inhibitoria obliga al otro juzgado a dejar de intervenir en la causa.
Pero en términos políticos y judiciales, abre una nueva etapa.
Una reforma rodeada de fallos adversos
El cambio se produce en un contexto donde la reforma laboral venía acumulando reveses.
Hasta ahora:
- Se suspendieron artículos centrales de la ley
- Se cuestionaron aspectos del régimen indemnizatorio
- Se frenaron puntos vinculados a derechos sindicales
La cautelar impulsada por la CGT había sido uno de los golpes más fuertes, al afectar el núcleo de la norma.
La estrategia del Gobierno
El traslado de la causa al fuero Contencioso Administrativo no es solo una cuestión técnica.
Forma parte de una estrategia más amplia del Ejecutivo para defender la reforma en un ámbito que considera más favorable para discutir la legalidad de normas estatales.
El argumento oficial es claro: se trata de una disputa contra el Estado y debe resolverse en ese fuero.
La reacción esperada: conflicto de competencia
Sin embargo, la decisión no cierra el conflicto.
Especialistas anticipan que la Justicia laboral podría rechazar la inhibitoria, lo que generaría un conflicto de competencia entre tribunales.
En ese escenario, la definición final quedaría en manos de la Corte Suprema.
El trasfondo: derechos laborales en discusión
Más allá del fuero, el fondo del debate sigue siendo el mismo.
La CGT sostiene que la reforma implica:
- Retrocesos en derechos laborales
- Limitaciones a la libertad sindical
- Cambios en el sistema de indemnizaciones
El Gobierno, en cambio, defiende la norma como una herramienta para modernizar el mercado laboral.
La pelea por el juez también es poder
En disputas judiciales de alto impacto, no solo importa el fallo.
También importa quién lo dicta.
El cambio de fuero puede influir en los tiempos, criterios y resultados del proceso.
Por eso, la discusión sobre la competencia es, en sí misma, una batalla clave.
Una victoria parcial en una pelea abierta
El Gobierno logró un avance táctico al sacar la causa del fuero laboral.
Pero la disputa de fondo sigue intacta.
Con fallos en contra, conflictos entre tribunales y una posible intervención de la Corte, la reforma laboral entra en una nueva fase donde la definición ya no depende solo del Congreso.
Depende de cómo se reordene el poder dentro de la Justicia.



























