La segunda vuelta presidencial en Perú, celebrada el domingo 7 de junio, entró en una fase de definición sin precedentes. Con el 98,215% de las actas procesadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), la candidata de derecha Keiko Fujimori (Fuerza Popular) tomó la delantera por primera vez desde el inicio del escrutinio, al alcanzar 9.032.651 sufragios contra los 9.032.000 de su adversario de izquierda, Roberto Sánchez (Juntos por el Perú). La diferencia es de apenas 651 votos en términos absolutos y 0,004 puntos porcentuales, el margen más estrecho registrado en la historia electoral del país.
El cambio de liderazgo se produjo por la incorporación al cómputo del voto en el extranjero, donde Fujimori obtuvo aproximadamente el 70% de los sufragios, lo que le permitió revertir la ventaja que Sánchez sostuvo durante días. El voto exterior, que representa cerca del 4,4% del padrón electoral total, se ha convertido en el factor decisivo. En Estados Unidos, Fujimori alcanzó el 76,5%; en España, el 60,1%; y en Argentina, el 61,3% .
El escenario postelectoral y la incertidumbre jurídica
A pesar de la estrecha ventaja de Fujimori, el resultado final está lejos de ser definitivo. Restan 1.635 actas en proceso de revisión por los Jurados Electorales Especiales (JEE), donde se dirimirán 144.058 votos observados para Sánchez y 192.000 para Fujimori. El presidente de la ONPE, Roberto Burneo, advirtió que la proclamación oficial del ganador podría demorarse hasta 30 días .
La misión de observación electoral de la Unión Europea emitió un comunicado en el que destaca el orden y la transparencia de la jornada, pero critica la lentitud del escrutinio. «Nos preocupa la lentitud del proceso electoral en la proclamación de los resultados que, lejos de ser garantista, crea un clima de mayor desconfianza e inquietud en la población», declaró el jefe de la delegación del Parlamento Europeo, Davor Ivo Stier. La misión también alertó sobre los episodios de racismo y discriminación durante la campaña, dirigidos principalmente contra las candidatas a vicepresidentas de Sánchez, Analí Huanca y Brígida Curo .
La Organización de los Estados Americanos (OEA) también desplegó una misión de observación que destacó el desarrollo tranquilo y pacífico de la jornada electoral. El jefe de la misión, Víctor Rico, instó a todas las partes a mantener la calma y la paciencia mientras se esperan los resultados oficiales, y recomendó que en futuros procesos electorales se implementen mecanismos de transmisión digital de resultados preliminares para brindar mayor certeza a la ciudadanía .
Las repercusiones regionales y el factor Trump
El resultado de las elecciones peruanas tiene implicancias geopolíticas de largo alcance. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, generó una controversia diplomática al felicitar prematuramente a Sánchez por su «victoria» cuando el escrutinio oficial mostraba un empate técnico. «El progresismo acaba de ganar la presidencia peruana y derrotó a la fuerza más extremista de la derecha del país, representada por la familia Fujimori», publicó Petro en su cuenta de X .
La administración de Donald Trump, en cambio, ha mantenido un perfil bajo. A diferencia de otras elecciones recientes en la región, el presidente estadounidense no respaldó explícitamente a Fujimori, a pesar de su afinidad ideológica. Analistas consultados por The Christian Science Monitor señalan que la negativa de Fujimori a tomar partido en la rivalidad entre Estados Unidos y China podría explicar la ausencia de un respaldo explícito de Trump .
La candidata de derecha, que ya se postuló sin éxito en 2011, 2016 y 2021, construyó su campaña sobre el legado de su padre, el ex presidente Alberto Fujimori (1990-2000), condenado por crímenes de lesa humanidad y corrupción. Su plataforma incluye la construcción de cuatro megapenales de máxima seguridad, la ampliación de la Policía Nacional y una reducción del déficit fiscal al 1% del PBI. Su ascenso en las encuestas se consolidó en las últimas semanas a medida que el crimen y la inseguridad se posicionaban como las principales preocupaciones de los votantes .
Roberto Sánchez, ex ministro de Comercio Exterior y Turismo del gobierno de José María Balcázar, propone una nueva Constitución «de consenso», políticas de diversificación productiva e industrialización y la creación de un comando unificado contra el crimen organizado. Su programa se apoya en un acuerdo con fuerzas izquierdistas que busca «el fin del fujimorismo».
La tensión política y el llamado a la movilización
La tensión política no disminuyó con el avance del escrutinio. Fujimori reapareció en la puerta de su casa para pedir a Sánchez que respete el compromiso de acatar el resultado final. «Lo que importa es lo que dicen las actas. Los datos vencen a la narrativa», declaró . Sus palabras, sin embargo, reavivaron la desconfianza que rodea a las elecciones peruanas: el recuerdo del fraude electoral del año 2000 bajo el régimen de su padre y de 2021, cuando Fuerza Popular impulsó una estrategia legal para anular unos 200.000 votos en regiones andinas favorables a su entonces rival, Pedro Castillo .
Sánchez, por su parte, elevó la tensión. Después de insinuar inicialmente que retiraría cualquier protesta si el conteo le era adverso, afirmó el derecho de sus seguidores a movilizarse. Su partido, Juntos por el Perú, convocó a una marcha nacional para el viernes que culminará en la Plaza San Martín, en Lima. «La democracia se defiende», declaró, y denunció que los simpatizantes que habían instalado carpas frente al Jurado Nacional de Elecciones fueron desalojados por la fuerza . El historiador José Ragas expresó dudas sobre la disposición democrática del candidato en un eventual mandato, una preocupación compartida por el antifujimorismo.
En paralelo, la Comisión de Indultos Presidenciales rechazó la sexta solicitud de indulto humanitario presentada por la defensa de Pedro Castillo, encarcelado tras su fallido autogolpe de 2022. Los abogados del ex presidente tendrán veinte días para subsanar los defectos de la presentación .
Conclusión
Perú se encuentra ante la definición electoral más reñida de su historia. La diferencia de 651 votos entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez es la más estrecha desde el retorno de la democracia. El procesamiento de las actas observadas y la resolución de las impugnaciones determinarán si Fujimori logra, en su cuarto intento, convertirse en la primera mujer electa presidenta del Perú, o si Sánchez consolida el regreso de la izquierda al poder. La comunidad internacional espera el resultado. Los mercados financieros observan con atención. La política latinoamericana se prepara para un nuevo escenario. El domingo 7 de junio, los peruanos votaron. Once días después, el país aún no sabe quién gobernará los próximos cinco años.


























