El papa León XIV cumplió este jueves el anhelo de su predecesor, Francisco, al visitar el puerto de Arguineguín en Gran Canaria, uno de los principales puntos de entrada de migrantes a Europa. El Sumo Pontífice lanzó un ramo de flores al mar en memoria de los miles de fallecidos en la peligrosa ruta Atlántica hacia Canarias.
“Hoy existen monstruos que acechan estos mares: mafias que trafican con la desesperación, tratantes que esclavizan mujeres y niños, y la indiferencia de muchos que permiten que los pobres sean tragados por la explotación o por el olvido”, afirmó León XIV .
El Papa llegó a las islas desde Roma y de inmediato se trasladó al muelle. Fue recibido por el presidente del gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, y por obispos de las islas . Clavijo definió el puerto, alguna vez conocido como el de la vergüenza, como el “puerto de la esperanza” .
El dolor que no puede esperar
León XIV escuchó testimonios desgarradores. Uno de ellos fue el de una joven nigeriana que relató su calvario: “Tuve que elegir. Vivir sufriendo o cruzar y jugármela. Morir intentándolo o quedarse y no tener nada. Elegí cruzar. Durante el viaje quedé embarazada de un hombre de la mafia. Al llegar a España me quitaron a mi bebé para obligarme a prostituirme” .

El Sumo Pontífice también rezó ante una imagen de la Virgen del Pino, patrona de Gran Canaria, colocada sobre el muelle. Antes de subir al papamóvil, se trasladó hasta los cristales blindados y besó a un bebé que le acercaron entre la multitud.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que no viajó a Canarias, estuvo representado por la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, y la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz .
El horizonte de indignación
El Papa no se limitó a denunciar las mafias. Fue más lejos. Pidió un “examen de conciencia para las naciones de origen, que deben crear condiciones de paz, justicia y desarrollo”, y también para “las naciones de tránsito, llamadas a proteger y no a dejar a los débiles en manos de redes criminales” . Señaló que quien no garantiza a sus ciudadanos paz, seguridad, alimento y salud no puede sorprenderse luego de que miles de ellos arriesguen su vida en el mar.
El líder espiritual de 1.400 millones de católicos también envió un mensaje a Europa: “No puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas” .
El arzobispo de Madrid, José Cobo Cano, leyó una homilía en la que pidió “un pacto de civilización por la vida” y recordó que “la migración es un fenómeno estructural y una oportunidad” . El obispo de la isla de San Cristóbal de La Laguna, Bernardo Álvarez, se sumó a la caracterización del muelle como un lugar donde los sueños rotos recuperan la esperanza.
Según el Vaticano, la visita oficial del Papa a España concluye este viernes tras una misa en Tenerife, antes de regresar a Roma . La Iglesia se va, pero el drama migratorio sigue.
Las cifras del horror en la ruta canaria
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) informó que casi 1.200 migrantes murieron o desaparecieron en 2025 en la ruta hacia Canarias . Las organizaciones de derechos humanos advierten que las cifras reales son mucho mayores, ya que muchas embarcaciones naufragan sin dejar rastro y nunca son contabilizadas.

El grito del Papa
El gesto del Papa en Arguineguín tuvo una potencia simbólica enorme. No fue un acto protocolares. Fue un grito. La procesión marítima, el ramo de flores al mar, el beso al bebé, todo apuntaba a una misma dirección: remover conciencias. La pregunta que flota en el aire es si alguien va a escuchar.



























