Un colectivo artístico anónimo instaló frente al Capitolio una estatua de 3,6 metros que recrea la escena icónica de «Titanic» con el presidente estadounidense y el fallecido pedófilo. La placa lo presenta como una «trágica historia de amor» construida sobre viajes de lujo, fiestas estrepitosas y bocetos secretos de desnudos. La Casa Blanca, mientras tanto, intenta despegarse
Hay imágenes que duelen más que mil palabras. Una de ellas es la que desde este martes adorna el National Mall de Washington, frente al Capitolio de Estados Unidos: una escultura dorada de más de tres metros y medio donde Donald Trump sostiene por detrás a Jeffrey Epstein, con los brazos extendidos, en la misma pose que inmortalizaron Leonardo DiCaprio y Kate Winslet en la proa del Titanic .
La obra se titula «King of the World» y pertenece al colectivo anónimo The Secret Handshake, los mismos que en septiembre pasado ya habían instalado una estatua de Trump y Epstein tomados de la mano y saltando como niños felices .
El texto que no necesita explicación
En la base de la escultura, una placa se encarga de disipar cualquier duda sobre la intención satírica:
«La trágica historia de amor entre Jack y Rose fue construida sobre viajes lujosos, fiestas estrepitosas y bocetos secretos de desnudos. Este monumento honra el vínculo entre Donald Trump y Jeffrey Epstein, una amistad aparentemente construida sobre viajes lujosos, fiestas estrepitosas y bocetos secretos de desnudos» .
A los costados, diez pancartas gigantes muestran fotografías de ambos juntos en eventos sociales de las décadas del 90 y 2000, estampadas con el lema «Make America Safe Again» (una variación del slogan trumpista) y el sello del Departamento de Justicia con la palabra «Justicia» tachada .
No es la primera vez
El colectivo The Secret Handshake ya había instalado en septiembre de 2025 una escultura titulada «Best Friends Forever» (Mejores Amigos Por Siempre), donde aparecían tomados de la mano y con una pierna levantada, como en un salto cómplice. Esa obra fue retirada casi de inmediato por el Servicio de Parques Nacionales, pero los artistas lograron reinstalarla días después .
En enero de este año, el mismo grupo colocó una réplica gigante de una tarjeta de cumpleaños que Trump supuestamente le envió a Epstein en 2003, con un dibujo de una silueta femenina y la frase «Tenemos ciertas cosas en común, Jeffrey» .
La respuesta de la Casa Blanca
La reacción oficial no se hizo esperar. En un comunicado, un portavoz de la Casa Blanca calificó la instalación como una «provocación política» y aseguró que Trump «expulsó a Epstein de su club hace años por ser un raro», negando cualquier relación estrecha .
En otra declaración, la Casa Blanca preguntó con ironía: «¿Cuándo crearán estos acaudalados donantes demócratas esculturas de demócratas que continuaron solicitando dinero y reuniones con Epstein después de que fuera condenado como delincuente sexual?» .
El contexto que incomoda
Las obras de The Secret Handshake no surgen de la nada. En las últimas semanas, el Departamento de Justicia ha publicado miles de páginas de los archivos Epstein, incluyendo memorandos del FBI con acusaciones no corroboradas que vinculan a Trump con abusos a menores . La Casa Blanca las ha desestimado como «acusaciones sin fundamento» de una mujer «mentalmente perturbada» .
Trump es mencionado más de 38.000 veces en los documentos desclasificados y aparece en más de 5.300 archivos, según una revisión del New York Times . Pero hasta ahora no ha sido acusado formalmente de ningún delito relacionado con Epstein.
La estatua estará en el National Mall hasta el viernes 13 de marzo, fecha límite de los permisos temporales obtenidos por los artistas . Después, será desmantelada. Pero las preguntas que plantea no se desarman tan fácilmente.
Mientras la Casa Blanca insiste en que Trump y Epstein eran solo «conocidos», el colectivo anónimo sigue instalando imágenes que la administración preferiría enterrar. Y en cada pancarta, en cada placa, en cada escultura, el mensaje es el mismo: el poder tiene memoria, aunque intente olvidar.
Nos leemos pronto.




























