La tragedia ocurrió el sábado 11 de abril de 2026 en el norte del país, durante un evento masivo en la fortaleza. Autoridades advierten que la cifra podría aumentar.
Una tragedia sacudió a Haití el sábado 11 de abril de 2026, cuando al menos 30 personas murieron en una estampida dentro de la Ciudadela Laferrière, uno de los monumentos históricos más importantes del país y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El hecho ocurrió en el norte haitiano, a unos 25 kilómetros de Cap-Haïtien, durante una jornada que había convocado a una gran cantidad de visitantes, muchos de ellos jóvenes.

Según informaron autoridades de protección civil y agencias internacionales como Reuters y Associated Press, la tragedia se produjo en el acceso al complejo, donde se generó una avalancha humana en medio de una fuerte concentración de personas. Las condiciones climáticas adversas, con lluvias intensas, habrían agravado la situación y contribuido al caos.
Las primeras versiones indicaron que el pánico se desató en un punto de ingreso congestionado, donde se produjo una pelea o empujones entre quienes intentaban entrar y salir del lugar. Otras hipótesis mencionan la posible utilización de gas lacrimógeno por parte de fuerzas de seguridad para dispersar disturbios, lo que habría intensificado la confusión y desencadenado la estampida.
El jefe de Protección Civil del departamento Norte, Jean Henry Petit, confirmó que el número de víctimas podría aumentar debido a la cantidad de personas desaparecidas y a las dificultades en las tareas de rescate. Equipos de emergencia continúan trabajando en el lugar, mientras decenas de heridos fueron trasladados a hospitales cercanos.

La Ciudadela Laferrière —también conocida como Ciudadela Henri— es una imponente fortaleza construida en el siglo XIX tras la independencia de Haití, considerada la más grande de América y símbolo nacional del país. Su compleja estructura, con accesos limitados y espacios estrechos, puede convertirse en un entorno de riesgo en situaciones de alta concentración de público.
El primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y calificó el hecho como una tragedia nacional. El sitio permanecerá cerrado mientras avanzan las investigaciones para determinar responsabilidades y esclarecer las causas exactas del incidente.
La tragedia ocurre en un país atravesado por una crisis estructural profunda, donde la fragilidad institucional, la violencia y la falta de infraestructura adecuada agravan el impacto de este tipo de eventos. Lo sucedido en la Ciudadela Laferrière no solo deja un saldo devastador de víctimas, sino que vuelve a exponer las condiciones de vulnerabilidad en las que se desarrollan incluso las actividades culturales y turísticas en Haití.



























