El informe anual de Reporteros Sin Fronteras ubicó al país en el puesto 98, el peor registro en años. La organización vinculó el retroceso con el clima de confrontación del gobierno de Javier Milei con la prensa. El cierre del acceso a la Casa Rosada a periodistas acreditados, ocurrido esta semana, se inscribe en una escalada que ya tiene impacto internacional.
Argentina retrocedió 11 puestos en el ranking mundial de libertad de prensa elaborado por Reporteros Sin Fronteras (RSF) y se ubica ahora en el puesto 98. Se trata del peor registro del país en los últimos años y de una caída que la propia organización vincula con el deterioro del vínculo entre el gobierno y los medios de comunicación.
El informe no se limita a registrar el descenso. RSF señala el aumento de la hostilidad institucional hacia la prensa y ubica a Javier Milei dentro de un grupo de líderes que adoptan un discurso de confrontación sistemática con los medios, en línea con el modelo desarrollado por Donald Trump durante su presidencia.

En ese marco, el organismo advierte sobre un clima cada vez más adverso para el ejercicio del periodismo, caracterizado por la estigmatización de periodistas, el cuestionamiento a la credibilidad de los medios y una creciente tensión entre el poder político y el sistema informativo.

Un episodio reciente: el cierre de la Casa Rosada
La publicación del informe coincide con un episodio reciente que profundiza ese escenario. Esta semana, el gobierno dispuso restringir el acceso de la prensa acreditada a la Casa Rosada, lo que en la práctica implicó impedir el ingreso de periodistas al principal ámbito de funcionamiento del Poder Ejecutivo.
La medida fue adoptada en el marco de una denuncia por presunto espionaje vinculada a periodistas de un medio en particular, pero su alcance afectó al conjunto de los acreditados. Organizaciones del sector y actores políticos cuestionaron la decisión por considerar que limita las condiciones de cobertura del gobierno y restringe el acceso a la información pública.
Un patrón que trasciende el caso argentino
El informe de RSF ubica este tipo de episodios dentro de una tendencia más amplia. La organización advierte que distintos gobiernos de la región están adoptando estrategias de confrontación con la prensa, que incluyen deslegitimación pública, restricciones al acceso a la información y presión sobre medios y periodistas.
En ese contexto, Argentina aparece como un caso en el que el deterioro no responde a niveles de violencia física como en otros países de América Latina, sino a un proceso de tensión institucional creciente entre el poder político y los medios de comunicación.
La caída al puesto 98 no es solo un dato estadístico. Es el reflejo de un cambio en el clima en el que se ejerce el periodismo en la Argentina.
El informe de RSF señala una tendencia. Los episodios recientes la confirman. Y el resultado es un escenario en el que la relación entre el gobierno y la prensa se redefine en términos de confrontación, con impacto directo en la calidad del debate público y en las condiciones de acceso a la información.



























