Este domingo 8 de febrero, de 14 a 20 horas, la comunidad religiosa afrodescendiente convoca a celebrar el Día de la Gran Madre Yemanjá en el Ile Ase Osun Doyo, ubicado en Húsares 476, Villa Tesei, con música en vivo, comidas típicas afrobrasileñas y un mensaje político claro: Argentina también es afro.
La jornada es organizada por la Asociación Civil Ile Ase Osun Doyo, junto a Me Leva Que Eu Vou y la Federación F.A.B.A., con el acompañamiento de la Municipalidad de Hurlingham. No se trata solo de una fiesta: es una acción cultural y espiritual que se inscribe en los lineamientos del Segundo Decenio Internacional de los Afrodescendientes 2025–2034, proclamado por la ONU, cuyo eje central es la reivindicación, visibilización y erradicación del racismo estructural.

Yemanjá: la madre del mar y la memoria que no pudieron borrar
Yemanjá —orixá del mar, de la maternidad y del origen— es venerada en toda América Latina desde hace décadas. Cada 2 de febrero, miles de personas se congregan en playas para ofrecerle flores, cantos y pedidos. En Río Vermelho, Salvador de Bahía, la celebración convoca multitudes y forma parte del calendario oficial de varios estados brasileños. Esa historia también atraviesa la Argentina, aunque durante años fue negada, folklorizada o directamente silenciada.
La insistencia en que “en Argentina no se celebra a Yemanjá” no es ingenua: es una operación de blanqueamiento cultural que busca borrar la presencia afrodescendiente del relato nacional. Frente a esa violencia simbólica, la celebración en Hurlingham se planta como un acto de reparación histórica y espiritual.

Fe, territorio y política pública
Desde las organizaciones convocantes subrayan que el reconocimiento de estas prácticas religiosas es clave para combatir la intolerancia religiosa, la discriminación y la invisibilización que aún persisten. La actividad no solo convoca a creyentes, sino a toda la comunidad, en una apuesta por abrir el espacio público a una diversidad que históricamente fue expulsada de él. FESTA DE IEMANJA COMUNICADO PRE…
En tiempos donde el racismo vuelve a expresarse sin pudor en discursos oficiales y mediáticos, celebrar a Yemanjá es también una forma de resistencia. Una forma de decir que la espiritualidad afro no es pasado ni exotismo: es presente vivo, comunidad organizada y memoria en movimiento.
Porque no hay democracia cultural sin reconocimiento.
Porque no hay identidad nacional sin verdad histórica.
Y porque, aunque a algunos les incomode, Argentina también es afro.




























