En bases argentinas, la oscuridad total comienza antes —alrededor del 24 de abril según la latitud— y puede extenderse por más de 100 días sin salida del sol.
Para quienes hemos vivido uno o más años en el continente antártico, la finalización del verano da paso de manera rápida a los días en los que podemos ver poco tiempo el sol. Dependiendo de la latitud geográfica en la que uno se encuentre, varía la cantidad de horas de luz que hay durante el día. En algunos lugares, el sol directamente no se ve durante meses y a esto se lo conoce como “noche polar”.
Horas diarias de luz.
El máximo de luz solar coincide con el inicio del verano (solsticio de verano) y desde ese día en adelante, la cantidad de horas de luz va menguando hasta el momento en que inicia el invierno (solsticio de invierno), siendo este último, el día de menor cantidad de horas de luz. En el hemisferio sur, el solsticio de verano se presenta entre el 20 y el 23 de diciembre, y el solsticio de invierno, entre el 20 y el 23 de junio. En ocasión del solsticio de invierno, la ciudad de Ushuaia (Tierra del Fuego), celebra la “Fiesta Nacional de la noche más larga”.
Entre el solsticio de verano (máxima cantidad de horas de luz) y el de invierno (mínima cantidad de horas de luz) cada uno de los días tendrá una variación casi imperceptible para la mayoría de los habitantes del mundo. Ejemplo: en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (34°35′59″ latitud sur) esa variación es de aproximadamente dos minutos diarios.
Ese valor es mucho mayor a medida que uno se aleja de la línea del Ecuador. Así, por ejemplo, en la Base Antártica Carlini ubicada en los 62°14′18″ de latitud sur, la diferencia de luz solar entre un día y otro es aproximadamente de seis minutos. En la Base Belgrano II (77°52′28″ latitud sur) esa diferencia es alrededor de veinte minutos.
En Base Belgrano II, la base antártica más austral que tiene nuestro país, hay aproximadamente cuatro meses en los que el sol no puede ser visto sobre el horizonte, o sea, hay cuatro meses de noche polar.

Inicio de la noche polar en Base Belgrano II.
Ayer, jueves 23 de abril de 2026, fue el último día que los antárticos que están trabajando en Base Belgrano II vieron el sol. Si bien seguirán teniendo cierta claridad durante algunos días, desde aquel momento el sol quedó por debajo de la línea del horizonte y en unas jornadas más, todo vestigio del astro rey desapareció por completo. La ausencia de sol se extenderá desde el viernes 24 de abril hasta el martes 18 de agosto.
Salida de la noche polar en Base Belgrano II.
El miércoles 19 de agosto volverá a verse el sol en Base Belgrano II aunque no será durante mucho tiempo. Recordando los veinte minutos diarios de diferencia en las horas de luz solar que en promedio hay allí, en tan solo dos meses pasarán de la noche polar, a tener día completo. A partir del jueves 22 de octubre el sol quedará todo el tiempo visible hasta el viernes 19 de febrero de 2027, momento en que volverán a tener alternancia entre el día y la noche.

Las fotografías son gentileza de los invernantes de la Base Antártica Belgrano II durante la CAI 2020.
Al sur del círculo polar: otras Bases Antárticas.
El fenómeno de la noche polar o ausencia total de luz solar, se ve en las latitudes que exceden el paralelo del círculo polar. Los círculos polares, ártico y antártico, se encuentran a los 66° 33′ de latitud norte y sur respectivamente.
Las bases antárticas que están al sur del círculo polar antártico, experimentan la noche polar. Para el caso de Argentina, eso aplica a las Bases San Martín (68°07′48″ de latitud sur) y la ya mencionada Belgrano II. Como se explicó anteriormente, la variación de horas de luz aumenta cuanto más alejado se encuentre uno respecto de la línea del Ecuador. Eso impactará en la cantidad de días que dure la noche polar.
En Base San Martín, la noche polar comenzará el sábado 6 de junio. Los argentinos que allí están trabajando este año no podrán ver el sol durante un mes. En aquella latitud, el sol recién volverá a estar sobre la línea del horizonte el lunes 6 de julio.
Por debajo del círculo polar hay también otras Bases Antárticas permanentes administradas por diferentes países. Por ejemplo están: Concordia (Francia e Italia); Vostok (Rusia); Amundsen-Scott (Estados Unidos) todas las cuales tendrán noche polar con una duración diferente. El ejemplo extremo es el de la Base estadounidense Amundsen-Scott que, por estar ubicada prácticamente en el polo sur, tiene una noche polar de seis meses seguida por un día pleno de igual extensión.
Al norte del círculo polar.
Como ya se mencionó, el fenómeno de la noche polar (ausencia total de luz solar) solamente afecta a las latitudes que exceden los círculos polares. En el caso de nuestro país, la mayoría de las bases antárticas se encuentran al norte del círculo polar antártico.
En la Base donde realicé mi primera Campaña Antártica de Invierno, o simplemente CAI, la Base Carlini (en aquel entonces denominada Base Jubany), el sol está visible todo el año, solo que en un grado mucho menor durante el invierno. Así, el 21 de diciembre el sol se puede ver durante casi veinte horas, sin llegar a haber noche, ya que la claridad permanece aún con nuestra estrella madre por debajo de la línea del horizonte. Pero el 21 de junio, solo puede verse el sol durante unas cinco horas. Tal como se lee al principio de este artículo, en Base Carlini la variación de luz solar es de unos seis minutos entre un día y el siguiente.
Situaciones similares se viven en el inicio del invierno en Base Marambio (64°14′ latitud sur), donde el 21 de junio se llega a un mínimo de cuatro horas de luz solar, en Base Esperanza (63°24′ latitud sur) y Base Petrel 63°28′ latitud sur) con cuatro horas y media de luz, o en Base Orcadas (60°44′ latitud sur) donde puede verse al sol sobre el horizonte unas cinco horas y media.

Las fotografías son gentileza de los invernantes de la Base Antártica Belgrano II durante la CAI 2020.
Algunos impactos en los seres humanos.
Todas las Bases mencionadas anteriormente, tienen el estatus de Base Permanente. Eso significa que hay personal científico, técnico, administrativo y logístico durante todo el año.
Tuve el honor de participar como personal científico-técnico en la Campaña Antártica de Invierno en dos oportunidades. La primera fue en Base Carlini donde llegué a fines de 2009. Mi segunda CAI fue en Base Marambio. En ambas campañas de invierno, pude ver el sol durante todo el año. Recuerdo aquella campaña vivida en la Base Marambio, durante mi segunda invernada, llegando al mínimo de cuatro horas de sol. Pese a poder ver algo de sol en invierno, uno igualmente se siente cansado, y en ocasiones, cuesta mucho realizar las tareas.
Esta sensación se acentúa en quienes trabajan en las Bases que se encuentran por debajo del círculo polar. Fatiga, falta de concentración y apatía son frecuentes. El testimonio de uno de los Científicos Invernantes de Base Belgrano II en la CAI 2009-2010 ilustra esto: “Sentí como si llevara una mochila pesada o pusiera el freno de mano. Todo transcurría más lentamente; más apagado. Al salir [de la noche polar] te das cuenta cómo te afectaba, porque reís más, tenés más ganas de hacer cosas. Y el sol te carga de energía.”
Cada organismo reacciona de diferentes maneras durante la noche polar. Los efectos mencionados no son los únicos, pero sirven para ilustrar lo que viven los antárticos durante ese período.
A partir del 21 de diciembre pasado los minutos de luz solar están reduciéndose en todas las latitudes que se encuentran al sur del Ecuador. En las bases antárticas, esas variaciones de las horas de luz serán más profundas que en las latitudes no tan australes. A partir de hoy, los compatriotas que están en Base Belgrano II no volverán a ver el sol, hasta el miércoles 19 de agosto. Cuando finalmente la noche polar concluya, también lo harán sus efectos. La luz solar regresará y con ella, las nuevas energías.



























