La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner declaró este 17 de marzo de 2026 ante el Tribunal Oral Federal en el juicio por la causa Cuadernos. La jornada estuvo marcada por una fuerte presencia de militancia en las inmediaciones de Comodoro Py, momentos de tensión durante la audiencia y un discurso en el que la exmandataria volvió a denunciar persecución judicial y prácticas “mafiosas” dentro del sistema judicial.
La llegada de Cristina Fernández de Kirchner a Comodoro Py se produjo en un clima político cargado. Desde las primeras horas de la mañana, militantes, dirigentes y simpatizantes del peronismo se concentraron en las inmediaciones de los tribunales federales para acompañarla durante su declaración. Banderas, cánticos y consignas en defensa de la exmandataria marcaron el tono de la jornada en la calle.
La movilización tuvo presencia de organizaciones políticas, sindicales y sociales que se acercaron a respaldar a la ex presidenta, quien actualmente cumple prisión domiciliaria tras la condena dictada en la causa Vialidad. La militancia acompañó su ingreso al edificio judicial con cánticos de apoyo y denuncias de lawfare, una expresión que el kirchnerismo utiliza para describir lo que considera una persecución política a través del sistema judicial.

Mientras afuera se desarrollaba esa escena de respaldo político, dentro de la sala del tribunal comenzó la audiencia con el procedimiento habitual de identificación del imputado. Cristina respondió con cierta ironía a las preguntas formales: confirmó su nombre completo, su edad —73 años—, su estado civil —viuda— y su domicilio. Cuando fue consultada por sus condiciones de vida, respondió: “Mis condiciones de vida son de público y notorio”.
La primera señal del tono que tomaría su declaración llegó cuando el tribunal le preguntó por sus antecedentes penales. Allí afirmó: “El único antecedente penal que tengo es la condena de Vialidad, de la que pienso comenzar a hablar precisamente en este momento”.

Momentos de mayor tensión en la audiencia
La audiencia tuvo varios momentos de tensión política y judicial. Uno de los primeros ocurrió cuando Cristina comenzó a cuestionar el funcionamiento de la causa Vialidad y la actuación de los jueces que la condenaron. Allí sostuvo que ese expediente había sido “la causa emblemática de persecución política” en su contra.
Sin embargo, inmediatamente elevó el tono al referirse a la causa Cuadernos. Según afirmó, el expediente representa un nivel todavía más grave de irregularidades judiciales. “Debo reconocer que esta causa titulada Cuadernos ha desalojado del podio a la causa Vialidad”, dijo.
El momento más duro de su intervención llegó cuando apuntó directamente contra el fallecido juez Claudio Bonadio y contra el fiscal Carlos Stornelli. “Ya no estamos ante jueces que no son imparciales. Estamos directamente ante prácticas mafiosas por parte de jueces y fiscales”, afirmó. Luego agregó una de las frases más fuertes de toda la audiencia: “Bonadio y Stornelli son directamente mafiosos”.
En su exposición también vinculó esas acusaciones con el caso D’Alessio, una investigación judicial en la que se comprobó la existencia de una red de espionaje y extorsión. Según sostuvo, ese expediente mostró vínculos entre operadores de inteligencia, empresarios, periodistas y funcionarios judiciales.
Otro momento tenso se produjo cuando Cristina cuestionó la solidez de las acusaciones en su contra. Recordó que durante semanas escuchó que era responsable de 203 hechos de cohecho, pero aseguró que nunca se presentaron pruebas concretas. “¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Quién la recibió? ¿Yo? ¿De quién? ¿Cuánto? ¿Dónde está toda esa plata?”, preguntó.
La expresidenta también mencionó los allanamientos en sus propiedades y utilizó ese argumento para poner en duda la acusación de enriquecimiento ilícito. “Me dieron vuelta mi casa de Río Gallegos, mi departamento en Juncal y Uruguay y me rompieron la casa de El Calafate. Si me hubiera robado miles de millones, no estaría sentada acá”, sostuvo.
En otro tramo, planteó una supuesta contradicción entre la causa Vialidad y la causa Cuadernos. En la primera fue condenada por beneficiar a un empresario específico —Lázaro Báez—, mientras que en la segunda se la acusa de liderar una asociación ilícita con múltiples empresarios. “No pueden condenarme por haber sido socia de un empresario y ahora querer condenarme por ser socia de todos los empresarios”, afirmó.

Las declaraciones más impactantes de Cristina
Durante su intervención, Cristina Fernández de Kirchner dejó una serie de definiciones que marcaron el tono político de la audiencia y que sintetizan su estrategia de defensa.
Entre las frases más destacadas estuvieron:
- “La causa Vialidad fue la causa emblemática de persecución política.”
- “La causa Cuadernos ha desalojado del podio a Vialidad.”
- “Ya no se trata de jueces que no son imparciales: estamos ante prácticas mafiosas.”
- “Bonadio y Stornelli son directamente mafiosos.”
- “¿Dónde está toda esa plata que dicen que recibí?”
- “Si me hubiera robado miles de millones, no estaría sentada acá.”
- “Hay algo que no cierra, algo podrido huele en Dinamarca.”
La expresidenta también volvió a insistir en su lectura política del proceso judicial, al que vinculó con el fenómeno del lawfare en América Latina. Según sostuvo, en el siglo XX los gobiernos populares eran desplazados mediante golpes militares y, en el siglo XXI, a través de procesos judiciales.
El cierre de su declaración dejó otra frase fuerte. Cristina sostuvo que el actual sistema judicial podría condenarla a largas penas de prisión, pero aseguró que el escenario político y social terminará cambiando. “Me puedo morir presa con este sistema y con este poder judicial, pero en algún momento esto se va a terminar”, afirmó.
Finalmente, explicó que no respondería preguntas del tribunal ni de las partes. “El día que algún fiscal cite a Stornelli a declarar por lo que está probado, ese día voy a responder preguntas. Hasta entonces, permítanme no formar parte de este circo”, concluyó.



























