La cúpula de La Libertad Avanza se reunió este martes para «fortalecer la estrategia territorial» y «consolidar el proyecto político». En criollo: juntarse a definir quién maneja los curros en cada provincia, quién pone los candidatos y cómo siguen bancando a Milei mientras la industria se cae a pedazos, los jubilados comen polenta y los pibes de 14 años se preparan para ir presos. Atauche, el senador jujeño que responde a Karina, salió a decir que «la moral debe ser nuestra política de Estado». La misma moral que permite que los gobernadores aliados sigan choreando con los fondos de la coparticipación mientras los laburantes no llegan a fin de mes. La misma moral que bendice el vaciamiento de las obras sociales, el ajuste en las universidades y la entrega de los glaciares a la minería. Pero bueno, mientras ellos se reúnen en Buenos Aires con café y facturas, el interior sigue esperando.
Mientras en el Conurbano los pibes volvían a la escuela después de un paro docente y en Jujuy los empleados públicos contaban los pesos para llegar a fin de mes, en Buenos Aires se armó la cumbre libertaria. Karina Milei, la hermana del presidente y secretaria general de la Presidencia, juntó a los referentes de los 24 distritos en una reunión nacional de La Libertad Avanza. Estaban Martín Menem, presidente de Diputados y vice del partido, y Ezequiel Atauche, el senador jujeño que comanda la tropa en el norte.
El objetivo, según dijeron, era «fortalecer la estrategia territorial» y «consolidar el proyecto político» . O sea, juntarse a ver cómo repartirse los cargos, quién maneja los fondos en cada provincia y cómo siguen bancando a Milei mientras el ajuste pasa la aplanadora por arriba de los más pobres.
Atauche, que no es precisamente un tipo con un pasado humilde (es empresario agropecuario, con campos en Jujuy y Salta), salió a declarar con la solemnidad de un prócer: «Estamos ante una etapa decisiva para la Argentina. Javier y Karina Milei marcan con claridad el rumbo de un país que dejó atrás el populismo y avanza hacia la libertad, el orden y la prosperidad» .
La libertad, claro. Esa libertad que permite que los empresarios amigos del poder sigan facturando mientras los laburantes pierden poder adquisitivo. Ese orden que se aplica con gases lacrimógenos a los que protestan. Esa prosperidad que se mide en dólares para los que pueden comprar y en devaluación para el resto.
LA MORAL COMO POLÍTICA DE ESTADO (Y OTRAS PAVADAS)
El senador jujeño también se encargó de repetir el latiguillo que Milei usó en su discurso del domingo: «La moral debe ser nuestra política de Estado» . Una frase que suena bonito pero que, cuando la ponés al lado de los hechos, se desmorona como un castillo de naipes.
Porque ¿de qué moral hablan cuando los gobernadores aliados (como el propio Atauche) siguen manejando las provincias con los mismos vicios de la «casta» que dicen combatir?, ¿De qué moral hablan cuando el gobierno nacional le corta el chorro a las provincias que no se alinean y le abre la canilla a las que sí?,¿De qué moral hablan cuando las obras sociales de los militares están fundidas y los represores caminan libres sin restricciones?.
La moral de Atauche es la moral del que tiene campos y plata y no le importa un carajo lo que pase en los barrios. La moral del que se sienta en una oficina con calefacción a planificar «estrategias territoriales» mientras en el territorio la gente se caga de hambre.
LA ESTRATEGIA TERRITORIAL: MÁS DE LO MISMO
«Durante la jornada se analizaron lineamientos políticos y organizativos con una mirada federal», dice el comunicado oficial . Lindas palabras. Pero en la práctica, la «mirada federal» de La Libertad Avanza consiste en mandar a los referentes locales a hacer campaña con los gobernadores aliados, a negociar fondos a cambio de votos en el Congreso, y a bancar todas las leyes que manda la Rosada, por más que le partan el lomo a sus provincias.
En Jujuy, por ejemplo, Atauche es el hombre fuerte de Milei. Pero Jujuy es también una de las provincias más pobres del país, con una economía dependiente de la minería y el tabaco, y un descontento social que crece día a día. ¿Qué «prosperidad» le va a llegar a los jujeños con las políticas de ajuste libertario? La misma que le llegó a los cordobeses con Llaryora o a los santafesinos con Pullaro: más pobreza, más desigualdad, más bronca.
EL TRASFONDO DE LA CUMBRE: KARINA VS. VILLARRUEL (Y LA INTERNA QUE NO PARA)
Pero más allá de los discursos grandilocuentes, la reunión de este martes tuvo un trasfondo que los comunicados oficiales no mencionan. Y es que Karina Milei está en plena guerra con Victoria Villarruel. La vicepresidenta, que el lunes salió a responder con los tapones de punta después de que el propio Presidente la acusara de «soñar con el sillón de Rivadavia», se convirtió en el enemigo interno número uno del karinismo.
En la cumbre, según pudo reconstruir este medio, no se habló de Villarruel. Pero su sombra flotaba en el ambiente. Porque mientras Karina junta a los referentes territoriales para «consolidar el proyecto», la vicepresidenta se planta y dice que no va a renunciar. Y encima, le recuerda a Luis Petri (otro del riñón de Karina) sus «cosplays» y el vaciamiento del IOSFA.
La interna libertaria ya no es un secreto. Y estas reuniones, más que para «consolidar», sirven para que Karina sepa quiénes le son leales y quiénes están mirando para otro lado.
LO QUE PASA EN EL PAÍS MIENTRAS TANTO
Mientras Atauche, Menem y Karina se toman un cafecito y discuten «lineamientos políticos», en el país real las cosas siguen su curso. La industria cayó 3,9% en diciembre. El comercio se contrajo 1,3%. La gente sigue comprando dólares como si no hubiera mañana (3.146 millones netos en enero). Los jubilados siguen comiendo polenta. Los pibes de 14 años ya pueden ir presos. Los glaciares esperan las topadoras.
Pero bueno, son detalles. Lo importante es que La Libertad Avanza tiene «un proyecto sólido, con liderazgo firme y una visión estratégica de largo plazo» . Lo importante es que «la Argentina que viene será libre, moderna y próspera» . Lo importante es que ellos están «haciéndola realidad con trabajo y decisión».
Mientras tanto, en el territorio, la gente espera. Espera que bajen los precios, que llegue la plata, que mejoren los servicios, que la educación no sea un privilegio, que la salud no sea un lujo. Espera, sobre todo, que algún día estos tipos dejen de juntarse a hablar pavadas y empiecen a gobernar para todos, no solo para los suyos.
LA MORAL DE ATAUCHE
Ezequiel Atauche dijo que «la moral debe ser nuestra política de Estado». Es una frase bonita. Pero la moral no se construye con discursos. La moral se construye con hechos. Y los hechos de este gobierno son tozudos: ajuste, represión, entrega de recursos, privilegios para los amigos, castigo para los que piensan distinto.
Así que cuando Atauche habla de moral, conviene preguntarse: ¿de qué moral habla? ¿De la moral del que tiene campos y plata? ¿De la moral del que se sienta en una oficina a planificar mientras la gente labura? ¿O de la moral del que mira para otro lado cuando los pibes se quedan sin escuela, los viejos sin remedios y los trabajadores sin derechos?.
La moral de Atauche es la moral del poder. Y el poder, se sabe, no tiene moral. Tiene intereses. Y los intereses de estos tipos están muy claros: que el ajuste lo paguen siempre los mismos.



























