La autopartista Clapp despedirá a 35 trabajadores tras el recorte de producción en Stellantis. La crisis del sector se profundiza con caída de ventas, menor actividad y un déficit comercial que ya supera los USD 9.000 millones.
La crisis de la industria automotriz comenzó a trasladarse con fuerza a toda su cadena de valor. La autopartista Clapp anunció el despido de más de la mitad de su personal en su planta de Jeppener, en el partido bonaerense de Brandsen, como consecuencia directa del ajuste productivo en Stellantis, uno de los principales fabricantes del país.
La empresa reducirá su plantilla en 35 trabajadores, en un contexto donde la automotriz decidió eliminar un turno de producción en su planta de El Palomar, afectando la fabricación de modelos como Peugeot 208, 2008 y Citroën Berlingo.

Efecto dominó: cuando cae la terminal, cae toda la cadena
El caso de Clapp refleja un patrón clásico en la industria:
cuando cae la producción de las terminales,
el impacto se amplifica en las autopartistas.
Estas empresas dependen casi exclusivamente de:
- volumen de producción
- continuidad de los contratos con terminales
La reducción de un turno implica:
- menor demanda de piezas
- caída abrupta en la facturación
- necesidad inmediata de ajuste
Menos producción, menos empleo
El recorte en Stellantis no es menor. En el sector estiman que la empresa buscará desprenderse de hasta 400 trabajadores, en línea con:
- caída del mercado interno
- menor nivel de exportaciones
- pérdida de dinamismo en Brasil
Este contexto afecta directamente a proveedores como Clapp, que operan con márgenes ajustados y alta dependencia.
Déficit estructural: la industria pierde terreno
El problema no es solo coyuntural. La crisis se inscribe en un deterioro estructural del sector autopartista.
Según datos de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC):
- déficit comercial autopartista 2025: USD 9.043 millones
- aumento interanual: +13,3%
Esto implica que el país importa cada vez más piezas mientras produce menos localmente.
Importaciones y menor integración local
El aumento del déficit responde a dos factores clave:
- crecimiento de importaciones, especialmente desde Asia
- menor integración nacional en la producción
Esto genera un cambio en la estructura industrial:
- menos producción local
- mayor dependencia externa
- pérdida de valor agregado
En términos económicos, se trata de un proceso de desindustrialización en segmentos clave.
Apertura y competencia desigual
El sector empresario advierte que la apertura de importaciones está generando una competencia difícil de sostener:
- productos importados con costos más bajos
- presión sobre precios locales
- caída de rentabilidad
En este contexto, empresas locales enfrentan una ecuación compleja:
- menor demanda
- mayor competencia
- costos en aumento
Ajuste laboral: la variable de corto plazo
Ante la caída de actividad, el ajuste se traslada al empleo.
En el caso de Clapp:
- despidos directos
- acuerdos de retiro voluntario
- reducción de estructura
Este tipo de medidas es habitual en industrias intensivas en mano de obra, donde el costo laboral es una de las variables de ajuste más inmediatas.
Riesgo sistémico: más allá de una empresa
El caso no es aislado. Refleja una tendencia más amplia:
- caída de producción industrial
- debilitamiento del mercado interno
- deterioro de exportaciones
Cuando estos factores se combinan, el impacto no queda limitado a una empresa.
Se extiende a toda la cadena:
- proveedores
- logística
- servicios asociados
Los despidos en Clapp son la expresión concreta de un problema estructural en la industria automotriz argentina.
La combinación de:
- caída de la producción
- aumento de importaciones
- déficit comercial creciente
está erosionando la base industrial.
En ese escenario, el ajuste no se da en abstracto.
Se traduce en menos empleo, menor actividad y pérdida de capacidad productiva.



























