El Banco Central difundió el informe de enero y los números son una fiesta: la gente compró dólares por USD 2.603 millones, 1,6 millones de personas se acercaron a los bancos a atesorar billetes verdes y los gastos con tarjeta en el exterior treparon a USD 1.138 millones. Todo esto mientras el gobierno jura que el dólar está quieto, que el campo va a traer divisas y que el turismo receptivo repunta. La realidad: los que tienen plata se la llevan afuera, los que no, miran.
Enero fue un mes movido. Y no hablamos de la inflación (que sigue, no te hagas), hablamos del dólar. El Banco Central sacó su informe de evolución del mercado de cambios y los números son para agarrarse la cabeza: las personas humanas, de carne y hueso, compraron billetes por USD 2.603 millones en los bancos [BCRA]. Si a eso le restamos lo que vendieron (USD 410 millones), el resultado es una compra neta de USD 2.203 millones para atesoramiento.
O mejor dicho: en un solo mes, los argentinos se llevaron del sistema bancario el equivalente a lo que el FMI presta en un año a cualquier país en problemas.
LOS NÚMEROS QUE IMPRESIONAN (Y DEPRIMEN)
El informe del Central detalla que 1,6 millones de individuos hicieron compras de dólares en enero, leer con voz de Marcelo Bonelli de TN. Para que te des una idea: es como si toda la población de Córdoba capital y Rosario juntas hubiera ido al banco a comprar billetes verdes. Y no fue poca cosa: cada uno metió un promedio de USD 1.600 en el colchón digital (o físico, según el nivel de desconfianza).
En comparación con diciembre, hubo 100.000 compradores más y 60.000 vendedores más. Es decir, la gente no se cansa: compra, compra y compra. Porque cuando el que te gobierna dice que el dólar va a estar planchado, el que labura sabe que es justo el momento de comprar. Lógica de argento: hacer siempre lo contrario a lo que dice el gobierno.
¿Y LA PLATA SE QUEDA ACÁ? NO, QUERIDO
El BCRA aclara algo que muchos no entienden: «Parte de estos fondos queda depositada en cuentas locales o es utilizada posteriormente para la cancelación de consumos con tarjetas en moneda extranjera». Traducción: la guita no se va toda al exterior, parte se usa para pagar los gastos de la tarjeta. Porque los argentinos no solo compran dólares, también los gastan.
Los egresos por transferencias al exterior sumaron USD 943 millones netos. Y acá viene la parte jugosa: USD 1.138 millones se fueron en gastos brutos con tarjetas por viajes y turismo [BCRA]. De eso, USD 844 millones fueron consumos con plástico en el exterior, USD 147 millones en servicios de transporte de pasajeros y USD 146 millones en giros a operadores turísticos.
En total, después de sacar los envíos por courier y servicios digitales, el BCRA estimó que los egresos netos por viajes y pasajes fueron de USD 743 millones.
EL TURISMO: OTRA CUENTA QUE NO CIERRA
Mientras la clase media-alta y los ricos (que cada vez son menos pero tienen más) se daban una vuelta por Brasil, Europa o Miami, el INDEC informó que en enero hubo 1.272.400 visitantes internacionales menos que argentinos que se fueron 2.343.200 residentes salieron del país contra 1.070.800 extranjeros que entraron.
Los destinos preferidos: Brasil (32,5%) y Chile (19,1%). Los que se fueron en avión fueron el 33,5%, los que cruzaron en auto el 56,7% [INDEC]. O sea, el que tiene plata viaja, el que no, se queda mirando Netflix.
LA ESTRATEGIA DEL GOBIERNO (Y POR QUÉ NO FUNCIONA)
El gobierno viene con un plan de acumulación de reservas desde enero: el BCRA compró más de USD 1.000 millones en el mes, con un promedio diario de USD 63,6 millones. La meta es llegar a fin de año con USD 10.000 o incluso USD 17.000 millones acumulados.
El problema es que mientras el Central compra, la gente también compra. Y la gente no compra para el Central, compra para ella. La fuga, el atesoramiento, el «dólar abajo del colchón» es una tradición argentina que no la para ni el mismísimo FMI.
LA PREGUNTA DEL MILLÓN
¿De dónde sacan la plata los 1,6 millones de argentinos que compraron dólares? Fácil: de laburar, de ahorrar, de vender cosas, de heredar, de tener la suerte de ganar en dólares. Pero también, una parte no menor, de la economía en negro. Porque en este país, el que labura en blanco y gana un sueldo normal difícilmente pueda ahorrar USD 1.600 por mes.
Mientras tanto, el resto mira. Los que no llegan a fin de mes, los jubilados que cobran la mínima con bono (que ya perdió 60% de poder de compra), los laburantes informales que no acceden al dólar ahorro, los pibes que no tienen trabajo.
Ellos no compran dólares. Ellos compran fideos.
Leé el final con voz de Fantino, así queda más boludo, más inocente y medio repetido
Enero fue un mes récord en compra de dólares. 1,6 millones de personas se dolarizaron. USD 2.603 millones salieron de los bancos. Casi USD 1.200 millones se gastaron afuera.
El gobierno festeja que el dólar está quieto, que el campo va a traer divisas, que el turismo receptivo repunta. Pero mientras tanto, los argentinos que pueden se siguen yendo al exterior o comprando dólares. Y los que no pueden, miran.
La economía argentina es una foto de las contradicciones: el que tiene dólares, compra más. El que no, se queda mirando cómo el que tiene compra más. Y el gobierno, en el medio, intentando convencer a todos de que el barco no se hunde, mientras la gente se sube a los botes salvavidas con sus dólares bajo el brazo.


























