El Presidente cerró una semana de triunfos legislativos con la reforma laboral y la ley de glaciares, y ahora se prepara para desfilar en Manhattan con un grupo de mandatarios provinciales bajo el brazo. Quiere mostrarle al mundo que tiene gobernabilidad, aunque adentro la industria se contrae, el consumo no levanta y los inversores siguen escondidos. Mientras tanto, el peronismo se mata entre ellos, la CGT judicializa su impotencia y la Corte le tiró un baldazo de agua fría a Jorge Macri justo cuando empezaba a levantar. Bienvenidos al circo criollo, donde el show nunca termina.
Sábado a la noche, después de una semana donde el Senado aprobó todo lo que el Gobierno quiso (reforma laboral, ley de glaciares y algún que otro choreo disfrazado de ley), Javier Milei se prepara para hacer las valijas. Destino: Nueva York. Motivo: mostrarse ante CEOs, ejecutivos e inversores del establishment global como el alumno aplicado que logró domar al Congreso y tiene a un puñado de gobernadores aliados dispuestos a bancarlo. Una especie de Macri en Davos 2016, pero con menos clase y más gritos.
La comitiva incluye a mandatarios como el de San Juan o Santa Cruz, que aprovecharán para pasarse por Toronto antes, donde se hace el congreso minero más importante del planeta. Todo muy prolijo: primero negocian la depredación de los glaciares, después se toman un avión a Nueva York a posar con Milei. La foto perfecta. El problema es que, mientras el Presidente sonríe, adentro la cosa no cierra.
EL ÉXITO PARLAMENTARIO (Y SUS COSTOS)
El Gobierno festeja como loco: la reforma laboral ya es ley, la modificación de la ley de glaciares tiene media sanción y el acuerdo con los gobernadores está más firme que nunca. Pero no hay que rascar mucho para encontrar las grietas. La votación de la ley de glaciares fue un ajuste de nervios: el oficialismo tuvo que salir a pescar votos como sea, y aún así hubo senadores que se abstuvieron (como Julieta Corroza, de Neuquén) o votaron en contra (como Alejandra Vigo, de Córdoba). El Consejo Federal de Medio Ambiente, que depende de las provincias, había alertado sobre el impacto ambiental, pero a quién le importa el medio ambiente cuando hay minería de por medio.
En Diputados, la cosa promete ser más complicada. La Cámara baja es un desastre: diputados de la UCR que responden a sus gobernadores, los tres del sector de Schiaretti que no se sabe bien qué van a hacer, y una oposición que, aunque derrotada, todavía respira. Milei no tiene un Massa que le garantice gobernabilidad como tuvo Macri al principio. Cada ley es una negociación a cielo abierto, y el desgaste empieza a notarse.
LA ECONOMÍA: CRECIMIENTO DE MENTIRA, PROBLEMAS DE VERDAD
El INDEC soltó un dato que hizo saltar de alegría a Milei: el PBI creció 1,8% en diciembre, el mayor incremento mensual desde julio de 2024. El 4,4% anual es la mejor marca de los últimos años. Pero como siempre, hay que leer la letra chica. Ese crecimiento se apalancó en la cosecha de trigo, la energía y la minería. Lindo. Ahora veamos las otras: la industria cayó 3,9% en diciembre, el comercio se contrajo 1,3%. O sea, los sectores que dan laburo y mueven la rueda están en terapia intensiva.
Un economista de primera línea, con acceso directo al Palacio de Hacienda, confesó: «El gobierno está haciendo todos los deberes, pero no hay crédito, el consumo no levanta, no llegan las inversiones. Es como un enfermo con fiebre que no saben muy bien qué remedio darle». Mientras tanto, la city ya habla de posible estanflación. Y encima el conflicto en Medio Oriente (con la muerte confirmada del líder iraní Khamenei) pone nerviosos a los mercados. El petróleo puede dispararse y, con él, los costos. Un cóctel perfecto para que el «milagro» económico empiece a hacer agua.
LA CGT: JUDICIALIZAR LA IMPOTENCIA
Los muchachos de la CGT se reunieron en UPCN el miércoles y tomaron una decisión valiente: no van a marchar, pero van a judicializar la reforma laboral. O sea, en vez de salir a la calle a romper todo (como hacían antes), van a presentarse en tribunales. Una patética muestra de orfandad sindical. Un dirigente confesó: «La ley es legítima, no tenemos la fuerza política para parar esto». Encima, en la previa del paro general, en un sindicato de transporte, los laburantes le plantearon al jefe gremial: «No queremos perder el día de laburo». Eso es lo que hay: laburantes que no quieren parar porque necesitan la plata, y sindicalistas que no saben qué hacer sin la foto de la marcha.
EL PERONISMO: GUERRA CIVIL Y REUNIONES CONMOCIONADAS
Mientras tanto, en el peronismo, la interna sigue más caliente que la plancha de un tano. Cristina Kirchner está fastidiada con el encierro y con algunos dirigentes que amadrinó y ahora le pagan con desprecio. El martes se reencontró con Pichetto después de 11 años, y el diputado salió a pedir «misericordia» y «perdón» hacia dentro del peronismo. Falta que se abracen con Moyano y canten «La marcha».
Axel Kicillof, por su parte, está en el ojo de la tormenta. La pelea con La Cámpora no cede. El jueves, ese sector logró imponer a Mario Ishii en la vicepresidencia primera del Senado provincial, después de meses de puja. Kicillof se lo tomó como una afrenta personal. Y mientras tanto, algunos intendentes (como Diego Nanni) impulsan la ruptura definitiva con la expresidenta. Otros, como Katopodis, intentan ser el equilibrio. Pero la herida supura.
El gobernador bonaerense tiene un problema adicional: en el interior del país lo ven como kirchnerista. Y eso le juega en contra si quiere armar algo nacional. Por lo bajo, algunos mandatarios (Pullaro, Torres, Llaryora) hablan, pero nada concreto. Kicillof no quiere caer en la trampa de Larreta, que se lanzó demasiado pronto y quedó afuera. Así que espera. Mientras, la provincia de Buenos Aires está al borde del abismo económico, con municipios que tuvieron que pedir auxilio al Banco Provincia en diciembre. Y Milei, como siempre, cortó las transferencias.
LAS INTERNAS LIBERTARIAS: BULLRICH SE APODERA DEL SENADO
En el oficialismo, las cosas tampoco son un lecho de rosas. Patricia Bullrich se convirtió en la estrella de la semana, con spots editados que ella misma postea celebrando cada éxito parlamentario. En el manual de comunicación libertario, eso no se permite: solo hay que enaltecer a los hermanos Milei. Pero a Bullrich le chupa un huevo. Está cómoda, se divierte, habla con todos (sindicalistas, senadores opositores, hasta con Juliana Di Tullio). Y ya hay rumores de que podría candidatearse en la Ciudad en 2027, aunque ella diga que no.
Además, logró que tres senadores peronistas (con Carolina Moisés a la cabeza) abandonaran el interbloque de Mayans para formar uno propio más cercano a LLA. Una jugada maestra que la posiciona como la verdadera jefa política del Senado.
Pero no todo es paz. Los rumores sobre la salida de Mariano Cúneo Libarona del Ministerio de Justicia son cada vez más insistentes. El ministro está incómodo y ya no sabe cómo hacer para irse. Si Karina Milei decide avanzar sobre esa cartera, rompería el pacto implícito de «el que saca, pone». Y además, expondría la falta de figuras propias para llenar casilleros. Porque en el entorno de la hermanísima no hay muchos cuadros, y los que hay son de dudosa calidad.
JORGE MACRI Y LA CORTE: MAL TIMING
Y mientras el PRO intenta reacomodarse, la Corte Suprema le soltó un baldazo de agua fría a Jorge Macri. El máximo tribunal revocó el sobreseimiento que el jefe de Gobierno había obtenido en segunda y tercera instancia por una supuesta maniobra de lavado de dinero en Miami. El fallo llegó justo en la previa del inicio de sesiones ordinarias en la Legislatura porteña, cuando Macri venía levantando en las encuestas y dejaba trascender su intención de ir por la reelección.
En el mundillo judicial, nadie se sorprendió, pero sí llamó la atención el timing. Algunos especulan con la relación de Daniel Angelici (muy cercano a Macri) con el conjuez Sánchez Torres, que firmó la resolución. Pero Angelici es ecuménico, tiene amigos en todos lados. Lo cierto es que la noticia le cayó como un tiro al primo del ex presidente, que nunca logró trabar un canal aceitado con los cortesanos.
EL SHOW DEBE CONTINUAR
Milei se va a Nueva York con sus gobernadores trofeo, Bullrich se divierte en el Senado, Cristina se reencuentra con viejos aliados, Kicillof se pelea con todos, la CGT judicializa su propia impotencia, y la Corte le recuerda a Macri que la justicia (a veces) existe. Mientras tanto, los laburantes miran de afuera, con la industria caída, el consumo por el piso y la esperanza de que el próximo mes no les coman el aguinaldo.
La Argentina es un infinito bucle de operetas políticas donde los mismos actores cambian de papel pero nunca de libreto. Y nosotros, como siempre, pagando la entrada.


























