El gobierno oficializó que en marzo el refuerzo para los jubilados seguirá en $70.000, el mismo monto que en marzo de 2024. Mientras tanto, la inflación acumulada en esos dos años fue del 115%. La cuenta es simple: para mantener el poder de compra, el bono debería ser hoy de $151.059. Pero no lo es. Y encima, el Congreso aprobó una reforma laboral que le sacará a la ANSES 0,37% del PBI para financiar despidos empresariales.
BUENOS AIRES, 26 de febrero de 2026 – El gobierno de Javier Milei oficializó este jueves, a través del Decreto 109/2026 publicado en el Boletín Oficial, que el bono extraordinario para jubilados y pensionados será nuevamente de $70.000 en marzo . La medida lleva las firmas del presidente, del jefe de Gabinete Manuel Adorni y de la ministra de Capital Humano Sandra Pettovello.
El dato no sería noticia si no fuera porque este bono está congelado desde marzo de 2024. Es decir, cuando se pague el mes que viene, se cumplirán 24 meses consecutivos sin ningún tipo de actualización .
LOS NÚMEROS QUE DUELEN
Entre marzo de 2024 y enero de 2026, la inflación acumulada fue del 115% . Hacer la cuenta es sencillo, pero duele igual:
📌 Lo que debería ser hoy: $151.059,51 (para mantener el poder de compra de hace dos años).
📌 Lo que realmente es: $70.000.
📌 La pérdida: el bono equivale hoy apenas al 46% de su valor original. Perdió el 53% de su poder de compra .
Si a eso se le suma la jubilación mínima de marzo, que trepó a $369.600,88 tras la actualización por inflación del 2,88%, un jubilado que cobra el haber mínimo más el bono llegará a $439.600,88 .
Un número que suena a mucho, pero que en términos reales es apenas un poco más de lo que debería ser si el bono hubiera seguido el ritmo de los precios.
LA HISTORIA DE UN VETO (Y UNA OPORTUNIDAD PERDIDA)
En julio de 2025, el Congreso, a instancias de la oposición, había sancionado una ley que elevaba el bono a $110.000, actualizándolo por la inflación acumulada hasta diciembre de 2024 .
El presidente Milei la vetó a inicios de agosto. El argumento: el equilibrio fiscal.
Lo curioso del caso es que, según la Oficina de Presupuesto del Congreso, el costo fiscal de esa medida era de apenas 0,12% del PBI por año .
EL CONTEXTO (LO QUE SÍ HAY PLATA)
Mientras el bono de los jubilados sigue congelado, el Congreso acaba de aprobar una reforma laboral que crea el Fondo de Asistencia Laboral (FAL). Este fondo, que comenzará a funcionar el 1° de junio, se financiará con un porcentaje de las contribuciones patronales que hoy van a la ANSES .
Las grandes empresas aportarán el 1% de la masa salarial; las pymes, el 2,5% . Ese dinero, que antes iba al sistema previsional, ahora será administrado por sociedades de Bolsa habilitadas por la Comisión Nacional de Valores .
El costo fiscal estimado de esta medida es de 0,37% del PBI . Es decir, tres veces más que lo que costaba aumentar el bono a los jubilados.
Traducción: para financiar indemnizaciones de empresas (que además podrán pagar los juicios laborales en hasta 6 o 12 cuotas), el Estado está dispuesto a sacarle plata a la ANSES. Para los jubilados, en cambio, no hay.
LO QUE EL DECRETO DICE (Y LO QUE NO DICE)
El texto oficial justifica la medida en la necesidad de «compensar los efectos adversos» de la anterior fórmula de movilidad y «mantener el poder adquisitivo» de los adultos mayores .
Lo que no dice es que ese poder adquisitivo se mide con el bono congelado. Que mientras los haberes se actualizan por inflación (con dos meses de rezago), el refuerzo lleva dos años sin moverse. Y que, como señala un análisis del Espacio de Trabajo Fiscal para la Equidad (ETFE), el gasto previsional ha sido utilizado sistemáticamente como «variable de ajuste fiscal» .
Tampoco dice que, como advierte el abogado previsionalista Daniel Pérez, el FAL implicará una «reducción de las contribuciones con destino a la Seguridad Social» que deberá ser compensada con más impuestos o más ajuste en otras partidas .
LO QUE ESTÁ EN JUEGO
El bono de $70.000 alcanza a los sectores más vulnerables del sistema previsional: titulares de la mínima, beneficiarios de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) y pensionados no contributivos por vejez, invalidez o madres de siete hijos .
Son, justamente, los que menos tienen. Los que más necesitan que ese refuerzo no se licúe mes a mes.
Pero el gobierno eligió otro camino: mantenerlo quieto, dejar que la inflación haga el trabajo sucio, y usar los recursos que podrían ir a los jubilados para financiar un fondo que terminará en el mercado de capitales.
El presidente dice que no hay plata. Pero la plata aparece cuando se trata de bajar impuestos a los sectores de mayores ingresos (como la eliminación de impuestos internos a bienes suntuarios, embarcaciones y aeronaves incluida en la reforma laboral) o de crear fondos privados con dinero de la ANSES.
LA PREGUNTA QUE QUEDA
¿Cuánto más va a durar el bono congelado? ¿Hasta cuándo los jubilados van a ser la variable de ajuste de un gobierno que dice priorizar el equilibrio fiscal pero encuentra recursos para todo lo demás?.
Mientras tanto, en marzo, los jubilados de la mínima cobrarán $439.600,88. La inflación de febrero, que aún no se conoce, ya les está comiendo ese aumento. Y el bono, quieto, sigue perdiendo valor.
El decreto 109/2026 es una pieza más en el rompecabezas del ajuste. Una pieza que, como todas las demás, la pagan los mismos de siempre.



























