El sector comercial cayó 7% y concentra la mayor destrucción de empresas, con 3.109 cierres en un año. La caída del consumo, el deterioro salarial y la pérdida de poder de compra explican el núcleo de la crisis.
27 de abril de 2026. El comercio se convirtió en el principal indicador del deterioro económico. En una economía donde el consumo es el motor central, la caída de las ventas no solo afecta la actividad, sino que empieza a traducirse en un fenómeno más profundo: el cierre masivo de empresas.
En el último año, 3.109 comercios dejaron de operar, consolidando al sector como el más golpeado dentro del entramado productivo.
El dato no es aislado. Es la consecuencia directa de una contracción sostenida del consumo.
Caída de ventas: el punto de partida
El desplome del comercio tiene un correlato directo en los indicadores de actividad:
- comercio: -7% interanual en febrero
- supermercados: -3,1% interanual
- autoservicios mayoristas: -1,2%
- comercios de barrio: -3,8%
Además, las ventas en supermercados se ubican:
- 11% por debajo de noviembre de 2023
- -13% interanual a nivel país
Esto muestra que la caída no es puntual ni localizada.
Es generalizada.
Un fenómeno federal: caída en todo el país
El retroceso del consumo se verifica en las 24 jurisdicciones.
Pero con diferencias marcadas:
- NEA: hasta -36% en términos reales
- NOA: -31%
- Provincia de Buenos Aires: -19%
En el conurbano bonaerense, el dato es aún más crítico:
- caída del 22% en términos reales
Esto refleja que el impacto es mayor en regiones de menores ingresos.
Cierre de empresas: el efecto estructural
El dato más preocupante no es la caída de ventas, sino la desaparición de empresas.
Durante 2025:
- cerraron 10.392 firmas en total
- desde 2023: más de 22.600 empresas menos
El comercio concentra la mayor parte de esa destrucción:
- comercio: -3.109 empresas
- transporte: -2.781
- industria: -1.651
En conjunto, estos sectores explican casi el 90% de los cierres.
El problema de fondo: ingresos en caída
La explicación central está en el deterioro del ingreso.
Los datos muestran:
- salario público nacional: -37,9% real
- salario provincial: -15,2%
- salario privado registrado: -5,5%
En paralelo:
- las paritarias corren por debajo de la inflación
- crecen las sumas fijas (80% de los acuerdos)
- se deteriora la calidad del salario
Esto impacta directamente en el consumo.
Transferencias sociales: menor cobertura
El ajuste también afecta a los sectores más vulnerables.
Según datos del Observatorio de la Deuda Social de la UCA:
- AUH y Tarjeta Alimentar cubren menos del 20% del costo de vida
- en alimentos, apenas entre 39% y 62% de la canasta básica
Esto reduce el piso mínimo de consumo.
Y afecta directamente al comercio.
Un cambio en la estructura económica
El problema no es solo la caída.
Es la transformación del modelo.
Mientras caen:
- industria
- comercio
- sectores intensivos en empleo
crecen:
- agro
- minería
- finanzas
Estos sectores tienen menor capacidad de generar empleo y consumo interno.
Expectativas negativas
Los datos de expectativas empresarias refuerzan el escenario:
- más del 80% de las empresas espera igual o menos ventas
- el 58,7% de supermercados reporta demanda insuficiente
- 8 de cada 10 empresas no planea contratar personal
Esto anticipa que la caída podría continuar.
El derrumbe del comercio no es un efecto secundario
Es el núcleo de la crisis.
En una economía donde el consumo explica gran parte de la actividad, la caída del ingreso genera un efecto directo:
menos ventas → cierre de empresas → menos empleo → menos consumo
El proceso se retroalimenta.
Y mientras no se recupere el poder adquisitivo, el comercio seguirá siendo el primer sector en mostrar el deterioro de la economía real.



























