Según el informe de Scentia, el primer trimestre cerró con una baja acumulada del 3,1%. El nivel de consumo se ubica en el 89% respecto de enero de 2023. Sólo el comercio electrónico y las bebidas alcohólicas mostraron variaciones positivas.
El consumo masivo en Argentina registró en marzo una contracción del 5,1% en términos interanuales, acelerando la tendencia negativa que ya se observaba en los meses previos, según el último informe de la consultora Scentia, al que accedió Infobae.
Con este resultado, el primer trimestre de 2026 cerró con un descenso acumulado del 3,1%, consolidando un escenario de recesión en el sector que no encuentra puntos de inflexión a corto plazo.
El informe precisa que el nivel de consumo actual se encuentra en el 89% respecto de la base tomada en enero de 2023, lo que evidencia que el sector no sólo no logra recuperarse, sino que se mantiene por debajo de los registros previos al ajuste macroeconómico iniciado a fines de 2023. Si bien en la comparación mensual (marzo vs. febrero de 2026) se observó una mejora del 6,1%, los especialistas advierten que este dato debe contextualizarse: marzo suele mostrar una estacionalidad positiva vinculada al inicio del ciclo lectivo, con mayores compras de útiles, indumentaria y alimentos para la merienda escolar.
El análisis desagregado por canal de venta muestra comportamientos heterogéneos. Los mayoristas registraron la caída más pronunciada, con un descenso del 8,8% interanual, seguidos por los supermercados de cadena (-7%) y los autoservicios independientes (-5,1%). Los kioscos y comercios tradicionales retrocedieron un 4,5%, mientras que las farmacias lograron una leve suba del 0,9%. El único canal con crecimiento sostenido fue el comercio electrónico, que aumentó sus ventas un 34,3% en marzo y acumula una suba del 31,3% en el primer trimestre.
Por rubros, las categorías más afectadas fueron limpieza de ropa y hogar (-12% interanual), perecederos (-9,7%) y desayuno y merienda (-8,2%). La higiene y cosmética cayó un 5%, mientras que la alimentación lo hizo un 4%. La única categoría con crecimiento fue la de bebidas con alcohol, que aumentó un 2,6%.
En cuanto a precios, el valor promedio ponderado de los productos de consumo masivo aumentó un 23,1% interanual en marzo, por debajo del 32,6% que registró el Índice de Precios al Consumidor (IPC) para el mismo período. Esta diferencia sugiere que los bienes de la canasta básica vienen ajustándose por debajo de la inflación general, probablemente como consecuencia de la propia caída de la demanda. La facturación nominal creció un 20,4% interanual, también por debajo de la inflación, lo que indica que el sector no sólo vende menos unidades, sino que lo hace a precios relativamente más bajos en términos reales.
El informe de Scentia se inscribe en un cuadro macroeconómico contractivo. Según datos del Indec citados por la consultora, el PIB de 2025 terminó con un descenso del 3,1%; la pobreza alcanza al 28,2% de la población; el desempleo, según el último trimestre de 2025, se ubica en el 7,5%; la producción industrial cayó 8,7% en febrero y acumula una baja del 6% en lo que va de 2026; y el patentamiento de autos nuevos mostró una retracción del 19% interanual.
Fuentes empresariales consultadas por Infobae señalaron que el impacto no es homogéneo en el territorio. Mientras las ventas en el interior del país se mantuvieron «planas» o con leves avances en algunas provincias vinculadas al agro, la minería y el petróleo, las grandes cadenas del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) registraron caídas más pronunciadas, especialmente en supermercados y mayoristas. Esta disparidad regional refleja la fragmentación de la economía real: los sectores exportadores sostienen algunas economías provinciales, mientras que la industria, la construcción y el comercio, concentrados en el AMBA, continúan en recesión.
El primer trimestre de 2026 cierra con números rojos para el consumo masivo, sin señales claras de recuperación en el corto plazo. La combinación de inflación alta (9,4% acumulado en el trimestre), fragilidad laboral y caída del poder adquisitivo continúa condicionando la demanda interna. La única excepción relevante es el comercio electrónico, que mantiene su tendencia alcista y se perfila como un canal cada vez más relevante en la estructura de ventas del país. Por lo demás, el horizonte sigue siendo incierto, y los indicadores de abril resultarán clave para determinar si marzo fue un piso o simplemente un escalón más en la caída.



























