El plenario de comisiones de Diputados busca dictaminar mañana el proyecto de adhesión al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), que el gobierno había comprometido con Estados Unidos para el 30 de abril. La industria farmacéutica local logró dejar en reserva el capítulo II del tratado, que permite a oficinas extranjeras opinar sobre el patentamiento local. El oficialismo espera llevar la iniciativa al recinto el 20 de mayo.
El oficialismo convocó para este martes a las 15 un plenario de las comisiones de Relaciones Exteriores y Culto, Industria y Legislación General con el objetivo de firmar el dictamen del proyecto de adhesión argentina al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) e incluirlo en la sesión del 20 de mayo .
La iniciativa, que ya tiene media sanción del Senado desde 1998, había sido comprometida por el gobierno de Javier Milei ante Estados Unidos en el marco del Acuerdo Recíproco sobre Comercio e Inversión (ARTI) firmado el 5 de febrero de 2026 . El plazo original para su tratamiento era el 30 de abril, pero fue incumplido .
La pulseada entre laboratorios locales y multinacionales
El texto que llegó a comisiones incluía originalmente un capítulo que desprotegía a los laboratorios nacionales frente a la competencia de las multinacionales, especialmente estadounidenses. La Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (CILFA) y la Cámara de Fabricantes de Productos Químicos y Farmacéuticos (COOPERALA) desplegaron un intenso lobby para dejar bajo reserva esa parte del tratado .
En la vereda opuesta, la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham) activó su propia gestión para mantener el proyecto en su versión original, la misma que el Senado había aprobado en 1998. Según fuentes parlamentarias, desde AmCham se contactaron con la presidenta de la comisión de Relaciones Exteriores, Juliana Santillán, pero no lograron su cometido .
Qué está en juego
El Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) es un sistema estandarizado que simplifica el registro de patentes en los países miembros mediante una única solicitud internacional. Actualmente, 158 países adhieren al tratado. La Argentina es uno de los pocos países del G20 que aún no forma parte .
La adhesión al PCT tiene implicancias estratégicas directas sobre el sistema de salud. Permite a los laboratorios extranjeros patentar sus productos con mayor facilidad en el país, lo que podría retrasar o impedir la producción de medicamentos genéricos por parte de la industria nacional. Estos genéricos suelen comercializarse a precios significativamente más bajos que los de marca .
La solución de compromiso alcanzada por Cancillería, que cedió a la presión de los laboratorios locales, fue dejar en reserva el capítulo II del tratado. Esta cláusula permite que una oficina de patentes extranjera emita una opinión preliminar que influye en la decisión de otorgamiento local .
El costo de la demora
Los laboratorios nacionales nucleados en CILFA advierten que, así planteado, el nuevo régimen de propiedad intelectual podría dar lugar a abusos por parte de los laboratorios extranjeros, que afectarían la competencia y encarecerían el costo de los medicamentos .
El economista Marcelo Figueiras, presidente del Laboratorio Richmond, fue categórico: “El argumento oficial es que la derogación simplifica trámites. Pero una patente no es un trámite: es un monopolio legal temporal. Ampliar los criterios de patentabilidad tiende a aumentar esos monopolios, lo que puede retrasar la competencia de genéricos y biosimilares y elevar precios” .
Desde la vereda oficialista, Federico Sturzenegger sostiene que la adhesión al PCT es necesaria para que los inventos de los científicos argentinos puedan protegerse en el exterior. “Como Argentina no es parte del PCT, cuando un investigador del Conicet quiere patentar un desarrollo se va a Brasil, a Chile o a Estados Unidos, y pierde entre un 10% y un 15% de su invención en comisiones”, argumentó .
El investigador del Conicet Darío Codner relativiza ese argumento en el contexto actual. “En este contexto, debatir solo si estar o no en el PCT es una estupidez. Estoy a favor de estar, siempre lo estuve, pero hacerlo en este escenario de desguace del sistema científico y tecnológico es un sinsentido. En este marco, solo significaría abrir el mercado” .
El futuro del proyecto
Si el dictamen se firma el martes, el proyecto podría llegar al recinto de Diputados en la sesión del 20 de mayo. Al tratarse de un tratado internacional con media sanción del Senado de 1998, su aprobación en Diputados sería suficiente para su entrada en vigor .
Sin embargo, si la reserva del capítulo II es incorporada al texto final, la iniciativa debería regresar al Senado para una nueva votación, lo que dilataría aún más su tratamiento .
La adhesión al PCT es una deuda pendiente de la política argentina desde hace más de dos décadas. El gobierno de Milei la asumió como un compromiso ineludible con Estados Unidos en el marco del acuerdo comercial bilateral. Los laboratorios locales lograron una modificación que atenúa el impacto sobre la industria nacional, pero el debate de fondo persiste: el acceso a medicamentos a precios accesibles versus la protección de la propiedad intelectual como incentivo a la innovación.
La discusión, postergada durante años, vuelve al Congreso. El resultado definirá si la Argentina se integra plenamente al sistema internacional de patentes o mantiene un esquema mixto que preserve cierto margen de autonomía regulatoria. La balanza entre los intereses de la industria farmacéutica local y las presiones de los laboratorios multinacionales aún no está resuelta.



























