El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, lanzó este domingo una advertencia directa al mandatario estadounidense en medio de la escalada bélica en Medio Oriente. «Si la guerra continúa así, no habrá forma de vender petróleo ni capacidad para producirlo», declaró en su cuenta de X, en respuesta a las afirmaciones de Trump de que los precios del crudo se corregirían solos. La advertencia llega en momentos en que el tránsito por el estrecho de Ormuz —por donde pasa el 20% del petróleo mundial— está prácticamente paralizado, con ataques cruzados a instalaciones energéticas en Arabia Saudita, Qatar, Israel y el propio Irán. El barril ya supera los 85 dólares y los mercados globales tiemblan.
Teherán, 9 de marzo de 2026 – El presidente del Parlamento de Irán, Mohamad Baqer Qalibaf, respondió este domingo con crudeza a las declaraciones de Donald Trump sobre el precio del petróleo. «Trump dijo que los precios no subirían demasiado; ahora que lo han hecho, ¡dice que pronto se corregirán por sí solos!», ironizó el funcionario en su cuenta de X . Pero lo más grave vino después: «Si la guerra continúa así, no habrá forma de vender petróleo ni capacidad para producirlo» .
La advertencia no es casual. Desde el inicio de la ofensiva militar el pasado 28 de febrero, el tránsito por el estrecho de Ormuz —la ruta energética más sensible del planeta— se ha detenido casi por completo. Por ese angosto paso circula diariamente el 20% del petróleo mundial, conectando a los principales productores del Golfo Pérsico con el resto del mundo . Lo que antes era una autopista de crudo, hoy es un cementerio de buques fantasmas.
El costo real de la guerra
Los números ya empiezan a contar la historia del desastre. El barril de crudo Brent, referencia internacional, superó este fin de semana los 85 dólares, un 17% más que los 72,5 dólares a los que cotizaba el viernes previo al ataque . Pero el dato más escalofriante no es el precio, sino la destrucción física de la infraestructura.
Anoche, Israel atacó cuatro instalaciones de almacenamiento de petróleo y un centro de transferencia de productos petrolíferos en las provincias de Teherán y Alborz . Los bombardeos provocaron una nube tóxica sobre la capital iraní. La Organización de Protección Ambiental de Irán emitió una alerta urgente: «No salgan a las calles, permanezcan en sus casas» . La toxicidad del aire, dijeron, era insoportable.
Las consecuencias para la vida cotidiana llegaron de inmediato. Las autoridades iraníes racionaron la gasolina a 20 litros por persona por día . La imagen de largas colas en estaciones de servicio se suma a la postal de guerra que ya cubre Medio Oriente.
La región en llamas
Irán no se ha quedado de brazos cruzados. Desde el inicio del conflicto, sus fuerzas han atacado instalaciones energéticas en Israel, Arabia Saudita y Qatar, entre otros países . Los blancos no son casuales: cada misil busca herir el corazón económico de sus enemigos. Qalibaf lo resumió con una frase que resume la nueva lógica de la guerra: «Están quemando los intereses de Estados Unidos por las ilusiones de Netanyahu, pero también los de los países de la región y del mundo» .
La afirmación apunta a una verdad incómoda: la guerra ya no distingue entre beligerantes y neutrales. Cada barril que deja de salir, cada refinería que arde, cada buque que no zarpa, afecta por igual a aliados, enemigos y espectadores.
Lo que viene
La advertencia iraní es también un mensaje al resto del planeta: el costo de esta guerra no se limita a las bajas militares. El petróleo es el oxígeno de la economía global, y Medio Oriente es el pulmón. Cuando ese pulmón deja de funcionar, el mundo entero empieza a asfixiarse.
Por ahora, Trump insiste en que los precios bajarán solos. Pero sobre Teherán, el humo tóxico sigue cubriendo la ciudad. Y en el estrecho de Ormuz, los petroleros no se mueven.
📍 La guerra ya no es solo de misiles. Es de barriles, de precios, de racionamiento y de aire contaminado. Irán advierte: si el conflicto sigue, no va a quedar petróleo que vender. Y sin petróleo, el mundo entero se queda quieto. Trump dice que los precios se corregirán solos. Pero sobre Teherán, el humo no se corrige solo.




























