Manuel Adorni prepara su presentación en el Congreso con una táctica que sería digna de manual si no fuera tan patética: en lugar de dar explicaciones por sus propiedades no declaradas, sus viajes en jet privado y los préstamos millonarios de dos jubiladas, el gobierno le ordenó “peinar las declaraciones juradas de toda la oposición” para lanzar carpetazos. Martín Menem ya adelantó que los diputados “compren pochoclos”. El primer blanco fue Esteban Paulón, pero el ataque se desinfló cuando el socialista explicó que su valuación fiscal corresponde a una base de 1996. Ahora apuntan a Sergio Massa, Juan Grabois y Máximo Kirchner. La diferencia es que los escándalos de Adorni son reales y los de la oposición, hasta ahora, son espejitos de colores.
La presentación de Manuel Adorni ante el Congreso ya no es un trámite. Es un evento. Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, lo anticipó con una metáfora que dice más de lo que parece: «Compren pochoclos». El jefe de Gabinete irá a dar explicaciones por los escándalos que lo tienen en la mira de la justicia y en el ojo de la opinión pública. Pero en lugar de llevar respuestas, llevará una carpeta con declaraciones juradas de sus adversarios.
Karina Milei habilitó la operación. La orden es revisar los patrimonios de Sergio Massa, Juan Grabois y Máximo Kirchner para encontrar cualquier inconsistencia y presentarla como un escándalo equivalente al de Adorni. La táctica es clásica: si no pueden defender a su jefe de Gabinete, que la oposición se defienda a sí misma.

El ensayo general que salió mal
El primer ensayo de esta estrategia fue el ataque a Esteban Paulón. El portal La Derecha Diario publicó que el diputado socialista tenía propiedades con “valuaciones llamativamente bajas”. Según la nota, Paulón declaró una vivienda de 362 metros cuadrados en Santa Fe por solo 22 mil dólares y un departamento en la Ciudad de Buenos Aires por 9,3 millones de pesos.
Paulón respondió con datos que desmontaron la acusación. La propiedad de Santa Fe la compró en 2018, tiene menos metros que los publicados y figura en su declaración jurada por su valuación fiscal, que no se actualiza en esa provincia desde 1996. El departamento porteño lo heredó y le pagó la parte correspondiente a su hermano que vive en España.
El ataque se desinfló. Pero dejó una enseñanza: cualquier cosa sirve, aunque sea fácil de explicar.
Los blancos ahora son otros
El verdadero objetivo de la ofensiva son los pesos pesados de la oposición. Sergio Massa, Juan Grabois y Máximo Kirchner están en la mira. Y hay material para rascar.
Según reveló el periodista Jonatan Viale en TN, el ex ministro de Economía declaró propiedades por valores que llaman la atención: una casa de 480 metros cuadrados en Tigre por 18 mil dólares (37 dólares el metro cuadrado) y otra de 525 metros cuadrados por 9 mil dólares (17 dólares el metro cuadrado). Su esposa, Malena Galmarini, declaró un departamento de 33 metros cuadrados en San Isidro por 1.200 dólares .
Las propiedades están en Isla del Sol, un barrio cerrado de Tigre donde el metro cuadrado no baja de los 1.500 dólares. La diferencia entre el valor de mercado y el declarado es abismal. Massa, que fue candidato a presidente y ministro de Economía, nunca explicó por qué sus inmuebles figuran a precio vil en sus declaraciones juradas.
En 2014, una denuncia por enriquecimiento ilícito presentada por la abogada Carolina Gómez ya había señalado que Massa triplicó su patrimonio entre 2009 y 2012, pasando de 500 mil a 1,5 millones de pesos, y que los gastos de su familia no se condicen con sus ingresos declarados . La causa, que recayó en el juez Ariel Lijo, nunca prosperó. Pero los números siguen ahí.
El blindaje de Paulón y la diferencia con Adorni
El gobierno cree que estos hallazgos son equivalentes a los escándalos de Adorni. Pero no lo son. La diferencia es que las propiedades de Massa están declaradas, aunque a valores fiscales ridículos. Las de Adorni, en cambio, no figuraban en su declaración jurada. El departamento de Caballito apareció después de que la prensa lo investigara. Los 230 mil dólares que le prestaron dos jubiladas sin interés se conocieron por una denuncia periodística.
Adorni recibió un préstamo de 100 mil dólares en noviembre de 2024 para comprar otra propiedad en un country. La notaria Adriana Nechevenko, que gestionó las operaciones, admitió que conoció a Adorni y a las prestamistas el mismo día que firmaron el préstamo. «Tengo clientes y los reuní. Sé que Adorni les pagará», declaró.
Massa, en cambio, tiene propiedades declaradas. El problema es que los valores no cierran. Es una diferencia de grado, no de naturaleza. Pero el gobierno necesita presentarlo como un escándalo para desviar la atención.
La declaración de Massa en la causa Sueños Compartidos
El miércoles pasado, Massa declaró como testigo en el juicio por la causa Sueños Compartidos, que investiga el presunto desvío de más de 206 millones de pesos en la construcción de viviendas a través de la Fundación Madres de Plaza de Mayo .
El ex intendente de Tigre se despegó de las irregularidades. Dijo que los convenios con la fundación los heredó del gobierno nacional y que, cuando hubo incumplimientos, el municipio decidió rescindir los contratos y finalizar las obras con fondos locales . «Hubo incumplimientos claros por parte de la constructora de la Fundación. Nuestra prioridad fue terminar las casas, y para eso el municipio tuvo que poner el cuerpo y los fondos que no llegaban», declaró .
Massa evitó responder algunas preguntas sobre adelantos financieros a la fundación porque, entre 2005 y 2011, alternó el cargo de intendente con otros puestos. Pero admitió que hubo incumplimientos y que el municipio tuvo que hacerse cargo .
La declaración no lo deja mal parado, pero tampoco lo deja completamente afuera. Es un gris. Y los grises, en política, son territorio fértil para los carpetazos.
El nerviosismo en la Rosada
Un diputado de La Libertad Avanza admitió que Javier Milei «está solo». «De Karina para abajo, a nadie le importa lo que le pasa a Javier, que está solo y no puede tomar decisiones». La frase revela un gobierno donde el Presidente es una figura decorativa, su hermana maneja los hilos y los escándalos se multiplican sin control.
Adorni enfrenta una causa por enriquecimiento ilícito. Los préstamos de las jubiladas, el departamento en el country, el crédito de 100 mil dólares para otra propiedad, todo está bajo la lupa de la justicia. En lugar de pedir explicaciones, el gobierno prepara carpetazos contra la oposición.
Los pochoclos de Menem y la realidad de Adorni
Menem dijo que compren pochoclos. Parece que el gobierno se prepara para un show. Pero los escándalos de Adorni no son entretenimiento. Son la evidencia de que la casta que Milei juró eliminar está más viva que nunca y tiene nombre, apellido y despacho en Balcarce 50.
Los carpetazos pueden servir para desviar la atención por un rato. Pero la justicia no come pochoclo. Y los 230 mil dólares que Adorni debe devolver en noviembre no se pagan con operaciones políticas.
Milei preguntó si tomar un crédito mata gente. La respuesta es que no. Pero la ética no se mide con el mismo termómetro que un homicidio. La casta que juró eliminar, al final, resultó ser la que lo rodea. Y los pochoclos, en este caso, los va a pagar el público.
Andá, Menem, seguí pidiendo pochoclos mientras los escándalos de Adorni se acumulan. Andá, Karina, seguí preparando carpetazos mientras la justicia avanza. La motosierra de Milei, al final, cortó para los de siempre. Los únicos que no perdieron nada fueron ellos.



























